Universidad
1/8/2026
Inicio de clases: es hora de levantarse, juventud
Plan de lucha para poner de pie la universidad

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El gobierno de Milei se sostiene por el apoyo del FMI. La moneda de cambio son los recursos naturales, la ciencia, la tecnología y la universidad, que continúa en una situación crítica. A días del inicio de clases, abrimos un debate sobre cómo impulsar la lucha política.
¿Por qué no se despierta el gigante dormido?
La UBA publicó un informe en el que señala que el 57% de los jóvenes no llega a fin de mes. Todo este escenario genera fuertes presiones sobre una juventud que cuenta con muchos menos recursos y proyecta muchas menos salidas. Por eso tampoco sorprende que el suicidio sea una de las principales causas de muerte entre los jóvenes en Argentina.
Los indicadores de este informe señalan que más del 70% de los jóvenes expresan tener sentimientos de ansiedad, el 50% presenta síntomas asimilables a la depresión y el 78% no posee obra social ni prepaga; es decir, depende exclusivamente del sistema público de salud. Un sistema de salud público que, desde que asumió Milei, enfrenta una demanda más de un 30% superior a la de antes, producto del abandono de las prepagas y del desfinanciamiento de las obras sociales.
Las condiciones objetivas se suman a un cuadro de desmoralización general que tiene distintos ángulos. El principal es la sensación de que “no pasa nada”, que tiene un arraigo central en el hecho de que las centrales sindicales con capacidad para convocar movilizaciones masivas mantienen un pacto con el gobierno. Esto va desde la CGT hasta la patronal de la UBA. El peronismo y el kirchnerismo, durante los tres años del gobierno de Milei llamó a esperar y le sacó cuerpo a todas las luchas en curso con el relato de que había que ganar las elecciones, al igual que durante todo el gobierno de Macri llevaron adelante el operativo “hay 2019” y la película terminó con un pueblo desmovilizado, desmoralizado y el triunfo de la ultraderecha.
Entonces, no es que “no pasa nada”, sino que prima una contención brutal que le pone un freno a la lucha política. Y cuando las conducciones son desbordadas, pasa todo.
Lo vimos en las tomas de los secundarios, que produjeron un avance de conciencia en un sector que venía de un reflujo muy largo y que incluso conquistaron triunfos concretos, como impedir que el BA Aprende avanzara en el Yrurtia.
En la universidad, el gobierno pactó con los gremios mayoritarios un acuerdo del 21,33%, al que desde ya nos opusimos por representar una entrega. Ahora bien, un plan de lucha sostenido durante dos años, dos marchas masivas, 100 facultades tomadas y facultades como Exactas que no tuvieron clases durante un cuatrimestre pusieron de relieve que plata hay y que tenemos que ir a fondo.
En el Garrahan consiguieron un aumento del 61%. En Fate, con una ocupación de más de cinco meses, se conquistaron distintos fallos que no solamente garantizan que se sigan pagando los salarios a los trabajadores, sino que además reconoce que la ocupación se encuentra enmarcada en el derecho a huelga.
Entonces, no es que “no pasa nada”. El gobierno avanza cuando puede avanzar, pero cuando nos plantamos, tiene que retroceder.La tarea ahora es despertar al gigante dormido.
La izquierda tiene que dar un paso al frente
En la juventud se está procesando el crecimiento de cierta simpatía con la izquierda. Tenemos la tarea de traducir esa simpatía en actividad militante.
En esa perspectiva, insistimos en la necesidad de poner de pie los comités de forma unificada, para darle un curso a todo el activismo que quiere luchar e impulsar las asambleas de forma común.
En la universidad, los centros de estudiantes están dirigidos por el radicalismo y el peronismo, que, como explicamos luego de las elecciones universitarias, expresan un reordenamiento que parte de un elemento desigual y combinado: el rechazo a Milei, pero combinado con una conclusión que parte de una impostura. Es decir, la idea de que las gestiones de las facultades y sus agrupaciones luchan contra él, a pesar de haber incurrido en un pacto brutal de entrega de la lucha universitaria. Hay que explotar el fenómeno de rechazo a Milei y pelear por empujar a la vanguardia hacia la conclusión de que la forma de derrotarlo no es mediante una política de colaboración. Es, por el contrario, mediante una lucha política tenaz, profunda, con independencia política como la que dimos en 2024.
Las reservas de lucha están. Nuestra tarea es impulsarlas.
Pongamos de pie el movimiento estudiantil
El jueves que viene tenemos una primera parada. El gobierno prepara una ley que representa una avanzada histórica sobre las tierras. La ley de inviolabilidad de la propiedad privada combina la promoción de los incendios intencionales con la entrega de tierras a extranjeros y la habilitación de desalojos exprés.
Tenemos que ser cientos de miles.
Si la tarea es romper la contención y pasar a la ofensiva, tenemos que construir una movilización masiva que sea un eje en las facultades que arranquen esta semana.
Como perspectiva general, tenemos que poner de pie asambleas en todas las facultades, no de forma rutinaria, sino con la perspectiva de desbordar a las conducciones de los centros de estudiantes, que encorsetan la pelea política contra el gobierno.
Que las asambleas sean un método de deliberación y acción, que prepare las condiciones para recuperar los centros y las federaciones y ponerlos al servicio de las luchas populares, como tiene que ser.
Juventud, a las calles.

