Universidad
19/10/2026
Jujuy: conclusiones de la quinta marcha federal universitaria
Contra la estrategia de desgaste de Milei, huelga general universitaria.
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Este jueves, como en todo el país, se realizó en Jujuy la 5ta Marcha Federal Universitaria. La movilización salió a la calle ya con la noticia de que se había caído la sesión especial en el Congreso que iba a debatir el DNU 70/23 y, de yapa, de la suspensión de la “multa” que se le estaba aplicando al gobierno por el incumplimiento de la Ley de Financiamiento.
El gobierno pudo lograr esto gracias a los gobernadores cómplices: 8 diputados no bajaron al recinto para dar quórum, entre ellos Sadir, que dio la orden a Rizzotti y a María Inés Zigarán de no bajar a la sesión. Todos responsables de la entrega de los territorios y la rifa del país. Por otro lado, está la noticia de que el gobierno nacional presentó un recurso para frenar la multa que se estaba aplicando por el incumplimiento de la Ley de Financiamiento.
Además, apenas finalizada la marcha, el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, fue entrevistado por Majul y afirmó que “técnicamente” están aplicando la ley, y no desaprovechó un segundo para seguir atacando y descalificando a docentes y estudiantes. Todo el día fue una burla tras otra.
Aquí, la marcha encabezada por las autoridades de la UNJu (Universidad Nacional de Jujuy) fue muy cuestionada, porque en los últimos días se habló de un posible cierre de la sede de la Facultad de Humanidades en Tilcara y de la carrera de Trabajo Social. Lo que desató una inmediata respuesta por parte de estudiantes y docentes, que organizaron difusión, instancias de asambleas y una importante marcha allá para reclamar la continuidad.
Situación que abre un gran debate y pone en evidencia las condiciones de las expansiones académicas de la UNJu en general: una política acertada y necesaria que permite el acceso a cientos de jóvenes de la provincia a estudios superiores, pero que se sostiene sobre la precarización de la planta docente, sin estructura edilicia, con convenios con municipios y sectores políticos que hacen uso electoral con la apertura de carreras en el interior. Sin financiamiento para desarrollar políticas de permanencia y egreso, investigación ni becas. Ninguna sede tiene condiciones para funcionar como una universidad: edificios prestados, aulas pequeñas, sin condiciones ni herramientas, sin bibliotecas ni espacios comunes, y con el 50% de las cursadas virtuales.
Todo esto es consecuencia del desfinanciamiento, la profundización de la virtualidad y la aplicación del Sacau en un cuadro de crisis social, económica y educativa que terminará por destruir la universidad como la conocemos.
A tres años del gobierno de Milei, y con 5 marchas federales -cuatro que no pudieron igualar a la primera, de un millón de personas-, la pregunta lógica es: ¿qué más tenemos que hacer para que Milei cumpla? ¿Cómo seguimos? Las marchas en distintos puntos del país fueron multitudinarias, lo que muestra que voluntad de luchar hay. Lo que falta es una orientación que supere la estrategia del desgaste de Milei y el colaboracionismo de las direcciones sindicales y los rectores.
La conclusión a esta altura de un conflicto tan largo es muy clara: no se puede confiar en la Justicia, que sigue dilatando un fallo firme sobre la Ley. Tampoco en las autoridades que ejecutan el ajuste en cada una de las universidades ni en las direcciones sindicales, que ese mismo día ni siquiera llamaron a paro y tratan de distintas maneras de contener cualquier tipo de profundización de las medidas de lucha.
Esto solamente se puede llegar a resolver con una salida independiente y autónoma de las gestiones y autoridades universitarias, con la profundización de las medidas de lucha; una huelga general universitaria que ponga en jaque al gobierno, que pare realmente la universidad y que termine con la normalidad de los paros semanales o aislados, que se convirtieron en parte del calendario académico. Normalidad que seguimos sosteniendo a costa del hambre de los docentes.
En este sentido, previo a la marcha y pensando en la continuidad del plan de lucha, desde la minoría de la Conadu Histórica se presentó un pedido de Congreso Extraordinario inmediato que delibere cómo continúan las medidas de fuerza y, además, un pedido de un congreso unificado de las Conadus para coordinar a toda la docencia de las federaciones universitarias más grandes del país.
La profundización de las medidas tiene que ir acompañada de impulsar asambleas interclaustro, acciones, clases públicas y una gran agitación contra la desmoralización que tratan de imponer.
La huelga general universitaria no es una consigna panfletaria: está pasando en el mundo, como el paro general indefinido de los profesores en España o la rebelión de los estudiantes en Francia. Solo con esa fuerza independiente, organizada y coordinada podemos torcerle el brazo al gobierno de Milei.




