05/04/2020

La FADU, clases virtuales y La Nación

El día 30 de marzo, La Nación sacó una nota titulada "Coronavirus: los alumnos de la FADU piden clases virtuales para no perder el cuatrimestre", como parte de una campaña que se viene dando en toda la UBA para garantizar el dictado del mismo a como dé lugar.

La situación excepcional a partir del coronavirus abrió el debate en la UBA, y en la FADU, sobre el dictado de clases de manera virtual. Hace algunas semanas Carlos Venancio, vicedecano y secretario académico, fue quien transmitió la posición de la gestión de la Facultad sobre el tema: trabajos en conjunto con la UBA en pos de abrir un campus virtual exclusivo de la FADU para avanzar en clases introductorias. 


No lo sé, Rick, parece falso


Aunque compartimos la necesidad de retomar las clases, nosotres nos preguntamos: ¿bajo qué condiciones para les estudiantes, docentes, y para el proceso de aprendizaje? 


El mismo comunicado de secretaría académica muestra, párrafos después, la inviabilidad de la modalidad virtual. La FADU no tiene campus virtual propio y "los recursos dedicados probablemente no sean suficientes para cubrir una demanda masiva". Si el ajuste de las autoridades nos negaba algo tan básico como jabón o alcohol en gel, que la Facultad no tenga una plataforma virtual no nos puede sorprender. 


Empero, para nosotres ahí no termina el asunto. Incluso si hubiese campus virtual, nuestra facultad tiene talleres que, como bien sostienen sus docentes, son imposibles de dictar en la virtualidad y son una parte fundamental en el proceso de aprendizaje y dictado de los contenidos necesarios para cualquiera de las carreras. Y no sólo eso, la UBA es una institución en la que la educación es presencial en su gran mayoría. Y defendemos esa metodología porque está comprobado que esta sigue siendo la manera más pedagógica para poder enseñar y aprender. 


No podemos pasar por alto, también, que no todes les estudiantes tienen computadora o internet (lo cual agrava las diferencias sociales a la hora de estudiar) y que muches, que trabajan de manera precaria, corren serio riesgo de despido. Del lado docente, al no estar regulada la modalidad, se ven sometides a una mayor precarización a la existente. 


La defensa de la continuidad del proceso educativo bajo cualquier circunstancia, incluyendo graves conmociones sociales, no tiene en cuenta que la educación requiere de condiciones mínimas para que los estudiantes y docentes puedan enseñar y aprender. 


Sobre la virtualidad y las agrupaciones de la FADU


La educación a distancia debe ser una metodología complementaria al desarrollo de las disciplinas y de las herramientas pedagógicas pertinentes a cada una. La transformación de clases presenciales a una modalidad virtual implica una transformación en los métodos y materiales de enseñanza que no puede improvisarse y que tampoco pueden imponerse con cambios de reglas de juego de un día a otro.


No pasa por iniciativas docentes o estudiantiles para agilizar lecturas durante la cuarentena que sirven para avanzar en alguna materia en cuestión. Este contacto e intercambio existe, lo defendemos, y se profundiza frente a esta situación. Sin embargo, no resuelve que el cuatrimestre, sin clases presenciales, derechos estudiantiles y laborales no puede cursarse. La garantía de la cursada en esta situación excepcional depende de generar condiciones, hoy inexistentes, para solucionar los problemas planteados. Esa responsabilidad recae sobre el Gobierno y las gestiones.


En este marco es inadmisible que la presidencia del CeFADU, ReFADU no diga nada al respecto. El Centro de Estudiantes, que debería ser un canal de organización para les estudiantes, así como de comunicación permanente en estas oportunidades, se convirtió en un recordatorio de efemérides que poco tienen que ver con este tema que nos atraviesa a estudiantes, docentes y no docentes. No podemos hacernos los desentendidos, tampoco, con planteos irresponsables de agrupaciones como "El Módulo" (La Cámpora) que plantean como "exigencia" a las autoridades que impongan a los docentes las clases virtuales. Rechazamos cualquier imposición improvisada que sólo llevaría a, insistimos, mayor precarización y un aumento de las desigualdades que hoy existen en la Universidad, y que la trascienden.


Entonces, ¿cómo seguimos?


Evidentemente solo mostrar la inviabilidad de las clases virtuales como suplemento de las clases presenciales en la FADU, sin dar ninguna propuesta, sería una mezquindad. ¿Qué proponemos entonces? Frente al, cada vez más resonante, debate sobre el corrimiento del calendario académico, creemos que, si se debate el mismo, debe ser en conjunto con docentes y estudiantes, sin discriminaciones de ningún tipo y sin que eso implique un aumento en la precarización de quienes están al frente de nuestras cursadas. 


Sobre los materiales de estudio, creemos que las autoridades deberían garantizar la disponibilidad del conjunto de materiales para que todos los estudiantes que puedan adelanten lecturas programadas. 


En caso de que se den intercambios virtuales, del estilo de clases introductorias, sostenemos que debe chequearse que el conjunto de los inscriptos de la cursada esté pudiendo participar y, en caso de que no sea así, que se establezca que no se puede avanzar sin que todes les estudiantes inscriptos accedan a su derecho a estudiar. De la misma manera, si se ejerce algún tipo de virtualidad, les docentes deben percibir una remuneración equivalente a la cantidad de horas que les lleve poder dar clases en esta modalidad, teniendo en cuenta que, los cursos deberían reducir la cantidad de asistentes a las mismas, y esto generaría una mayor carga horaria para que todes les inscriptes puedan cursar. A su vez, les docentes necesitan tener una capacitación acorde a las clases que van a llevar adelante, entendiendo que tiene que haber un proceso para convertir clases presenciales en clases virtuales. Creemos debe garantizarse una licencia extraordinaria paga a los docentes que por sus condiciones de vivienda, familiares u otras no tengan condiciones para llevar adelante las cursadas virtuales en el marco de la pandemia. Lógicamente, entendemos que debe garantizarse, en caso de avanzar a la virtualidad, WiFi, computadoras y herramientas virtuales para docentes y estudiantes. 


Por último, no queremos dejar de mencionar que esta situación afecta a quienes se les vence el plazo para poder mantener planes de estudio viejos. En gran parte de las carreras (D. de Imagen y Sonido/D. Gráfico/D. de Indumentaria/D. Industrial), durante 2017 y 2018, se modificaron sus planes de estudio. El plazo para que, quienes iniciaron su cursada con los planes viejos puedan recibirse sin pasarse de plan, vencía durante este cuatrimestre. Sostenemos fervientemente que quienes hayan iniciado su carrera con un plan de estudio viejo tienen el derecho a elegir con qué plan de estudio finalizarla. No obstante eso, y en los plazos que impone la FADU, creemos que frente a esta situación excepcional debe extenderse el plazo para recibirse con el plan viejo.


Por último, proponemos realizar una sesión de emergencia del Consejo Directivo de forma online para que cada parte se posicione en torno a estos puntos y definir cómo seguimos.