12/06/2020

La gestión de la Unsam privatiza la Educación Sexual Integral

Por Pilu Vitt La Caldera Unsam en Humanidades

Desde el año 2019 en la Universidad Nacional de San Martín existe la Diplomatura en Educación Sexual Integral, dependiente de la Escuela de Humanidades. Sin embargo, a pesar de que el reclamo de más espacios de formación en ESI sea una lucha histórica del movimiento de mujeres y diversidades sexuales y de género, la gestión de la Universidad ha logrado hacer un negociado alrededor de este.


Educación Sexual Integral ¿para todes?


El #NiUnaMenos, la ola verde y el movimiento de mujeres y diversidades han puesto sobre la mesa una demanda fundamental la necesidad de avanzar hacia una educación laica y científica en todos los planos. En un país donde una de cada cinco niñas y uno de cada 13 niños es víctima de abuso sexual infantil, donde proliferan ideas misóginas y lgbt odiantes que favorecen la reproducción de violencias de todo tipo, donde las tasas de embarazo adolescente llegan a uno de cada seis nacimientos, la ESI aparece como fundamental no solo en la formación y en el ejercicio de la sexualidad de cada une, en el desarrollo libre de las identidades, formándonos en la no discriminación, sino también como una poderosa herramienta de detección de situaciones de abuso.


A pesar de la importancia que conlleva para cualquier persona acceder a esta información, la Diplomatura en ESI, presentada como un avance progresivo por la gestión de la Universidad, que ni siquiera cuenta con una resolución ministerial (o sea, se presenta como un curso más), esconde detrás de si la privatización de nuestra formación. Si bien es gratuita para estudiantes regulares de las carreras de Humanidades, no lo es para el resto de les estudiantes, graduades, trabajadores de la Universidad y otras personas que quieran cursarla. Esto presenta un primer problema: no es posible para todes costear la cursada.


El arancelamiento de la Educación Sexual muestra una vez más que las camarillas universitarias pretenden hacer caja alrededor de los contenidos que ellos mismos no introducen en nuestros planes de estudio. El hecho de que sea presentado como una Diplomatura deja la responsabilidad de formarse en temáticas referidas al género y las diversidades sexuales a los estudiantes, cuando debiera ser obligatorio y accesible para el conjunto de la comunidad educativa. Por otro lado, no sabemos a donde se destinan los fondos recaudados por los cursos pagos de la Unsam. Mientras tanto, la Universidad no invierte en políticas de género: siguen sin contemplar becas para las víctimas de violencia de género (en su mayoría afectadas al mismo tiempo por una dependencia económica hacia los violentos).


Es la misma gestión de la Universidad que a lo largo de los años ha formado un negociado alrededor de la ESI (a través de seminarios, cursos y ahora esta Diplomatura, siempre arancelados) la que termina decidiendo qué contenidos se ven y cómo nos formaremos. Los mismos que siguen sin invertir en la iluminación del campus y sus alrededores a pesar de que hace tres años asistimos a distintas situaciones de violencia en la Universidad, ignorando nuestros reclamos como estudiantes y trabajadoras (pero si destinando fondos a la iluminación de las canchas nuevas), no abren ninguna instancia de debate al interior de la comunidad educativa junto con las organizaciones de mujeres y lgbt+, y trabajadorxs formades en género, para discutir qué tipo de formación necesitamos les estudiantes de la Unsam.


¿Qué salida le damos?



Desde la UJS y La Caldera Unsam en Humanidades nos venimos organizando para que los contenidos referidos a Educación Sexual Integral sean incorporados a los planes de estudios de todas las carreras en formato de talleres obligatorios. Les estudiantes necesitamos ser formados en una ESI laica, científica y que contemple a las diversidades sexuales y de género, que colabore a repensar las relaciones interpersonales y la cisheteronormatividad que se nos imponen desde el Estado.


Exigimos así también la democratización de la Universidad, es decir, la apertura de espacios de debate y resolución abiertos a todos los claustros, con una real representación, para que toda la comunidad educativa esté involucrada en las discusiones en torno a los planes de estudio y la implementación de estos contenidos.


 

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