Universidad
15/10/2026
Marcha universitaria: extendamos las ocupaciones y el plan de lucha a todo el país
Vamos por la extensión de las ocupaciones en todo el país, por la continuidad del plan de lucha y por la huelga universitaria para derrotar a Milei.
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A horas de la movilización universitaria, que confluye en Congreso con la concentración de masas contra el DNU 70/23, las ocupaciones vuelven a estar en el centro del debate entre el activismo universitario.
Ocupaciones
Los días previos a la jornada de este jueves 15 fueron pavimentados con vigilias y ocupaciones en diferentes facultades del país. En CABA, en Filo se votó una ocupación desde el martes, y el miércoles se votaron tomas y vigilias en Exactas, Psico y Sociales. También, se votó en las asambleas de la UNA Movimiento, el CNBA y el JVG. En este último caso fue una asamblea realizada justo después de la represión al corte de la inter terciaria. En PBA se tomó CyT de la UNSAM, así como también Humanidad de Mardel. Y en el resto del país tenemos tomas o vigilias en la UNR (Políticas, Psicología y Humanidades) y en la UNC (Comunicación, Filo y Humanidades, Sociales y el Belgrano).
Esta respuesta de un sector del movimiento estudiantil es muy importante, porque contrasta con el nulo trabajo de preparación de la movilización por parte de la burocracia de las autoridades, los gremios y las federaciones. Apuntaron a una desmovilización todo el año, y de cara a la marcha no convocaron ni siquiera a un paro, así como ninguna perspectiva de continuidad.
Además, permite clarificar sobre la base de la experiencia la política real, material, de las distintas agrupaciones dentro del movimiento.
Quién es quién y qué plantean
El martes la reunión de la Federación Universitaria Argentina fue clarificadora respecto a estos debates. En la misma, se firmó un documento con el título “por la educación, la soberanía y la democracia”, a propuesta de la Franja y al cual adhirieron La Cámpora, la Mella, así como las demás agrupaciones peronistas de la universidad. Este documento no plantea ningún tipo de continuidad después del 15, ni ninguna acción previa ni mención a las ocupaciones que ya estaban planteadas desde días antes. Solamente es un compromiso abstracto que, como veremos, no significó nada más que una lavada de cara entre los responsables de la desmovilización estudiantil.
La Mella, que viene de organizar la acción de Pizzurno sin coordinar con nadie ni convocar en sus propios centros y que se encargó de asegurar de palabra su actitud “combativa”, no se animó ni siquiera a proponer el plan de lucha que se había acordado luego de la asamblea en Filo, que incluía en principio acciones posteriores al 15 para darle continuidad. La combatividad, que se terminó cuando tuvieron en frente a la Franja, dio paso a la capitulación total.
La Cámpora, por su parte, llevó adelante una política antitoma en varios lugares. En la UNA, donde no solo dirigen centro sino también son el Rectorado, directamente se plantearon en contra de las ocupaciones y hasta de llamar asamblea para discutirlas; en donde se discutió, en Movimiento, fueron a votar en soledad en contra.
En el CNBA, el kirchnerismo directamente maniobró junto a Contrapunto para levantar la toma votada por el estudiantado. Esto se complementa con una CEB peronista que directamente no convoca a movilizarse el 15.
Ambas agrupaciones (LM y LC), junto a la JUP de Kicillof, se unieron en la Fulp para bloquear cualquier tipo de convocatoria, acción o deliberación de cara al 15. Se acercan las elecciones y prefieren un estudiantado planchado en vez de uno movilizado que ponga en riesgo sus conducciones. Los radicales y los peronistas, cuando se trata de la lucha universitaria, son dos gotas de aceite.
Pero mención aparte merece la izquierda. El MST, sin ningún tipo de explicación más que predisposición al arrastre, firmó la declaración peronista y radical de la FUA. Un apoyo político explícito de “la zurda” al operativo contención de la burocracia estudiantil. En el caso del PTS, no fueron tan lejos pero se negaron a convocar asamblea en su centro de la UNLa, así como se opusieron a tomar el JVG, y no se quedaron a bancar la ocupación en ningún lado.
Conclusiones
Las jornadas se preparan y la masividad de las mismas se conquista. Luego de cuatro marchas que fueron usadas como capital de negociación con el gobierno, y no como parte de un plan de lucha para ganar, nos encontramos en condiciones de desmovilización y desconfianza por parte de muchos estudiantes.
Al mismo tiempo, la masividad del rechazo a la venta de tierras y el DNU, y los diferentes reveses económicos y políticos del gobierno, nos plantean la posibilidad de que les estudiantes, junto a docentes, no docentes y el conjunto de trabajadores, le demos un golpe a Milei en su peor momento.
El proceso de tomas, cortes y asambleas que se abre permite efectivamente poner en discusión que el problema no son los “métodos de lucha” y su vigencia o conveniencia, sino la política de la dirección del movimiento, que es de derrota y capitulación frente a Milei. La tarea del activismo y las corrientes independientes es abrirnos paso y superar a esas direcciones, y para eso debemos apoyarnos en las tendencias combativas existentes. Vamos por la extensión de las ocupaciones en todo el país, por la continuidad del plan de lucha y por la huelga universitaria para derrotar a Milei.




