Universidad
22/7/2004|851
Nos desalojaron del Rectorado, pero no de la lucha
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Luego de más de veinte días de toma, el viernes 14 a la madrugada los ingresantes, alumnos y padres fuimos desalojados del Rectorado de la UNC. Un enorme despliegue de efectivos federales y provinciales (cerca de trescientos), armados hasta los dientes, pareció ser la respuesta final del rector González y del decano Willington a los legítimos reclamos hoy conocidos por todo el país. Pero lejos de acobardar y desanimar a quienes luchan contra el limitacionismo en Ciencias Médicas, ha fortalecido la moral y ha planteado un salto en la conciencia de todos.
Previo al desalojo se lograron agotar todas las instancias de intervención y negociación. Marchas, cortes de calle, petitorios, clases públicas, convocatorias a festivales y conferencias, toma del Departamento de Graduados de Médicas (la “caja” de Willington), denuncias penales contra las autoridades, etc. La lucha obligó a que el Consejo Superior y el Directivo de la Facultad aprobaran la realización de un nuevo recuperatorio, algo que, sin embargo, en concreto no constituye más que una maniobra descarada tendiente a disolver el movimiento. Los ingresantes continúan denunciando el carácter restrictivo y fraudulento de dicho recuperatorio, que sólo permitiría que ingresen cuarenta chicos más como máximo. Claro como el agua: existe un cupo de ingreso limitacionista defendido férreamente por el conjunto de las autoridades universitarias.
Como bien tuvo que reconocer Clarín, la lucha librada por los ingresantes este año ha sido histórica. Y que fue la más avanzada de la universidad a nivel nacional lo pone en evidencia el hecho de que hasta el New York Times la incluyó en sus análisis.
La batalla continúa. Los ingresantes siguen reunidos en asamblea, se votan planes de lucha y se organizan todo tipo de actividades.
No asombra la impresionante evolución política vivida por los compañeros, que hasta se proponen agruparse bajo una plataforma de lucha por la educación pública y gratuita, por el aumento de presupuesto y de salarios, y para “echar a todas las camarillas privatizadoras”. No asombra que se reivindiquen a sí mismos “piqueteros”, que usen los métodos del corte y la asamblea, que hayan confluido con otros sectores en lucha como el Polo Obrero, los trabajadores de Clínica Junín, los que toman hospitales, los docentes, etc. No asombra que se sumen de lleno ahora a la campaña de la Fuba por el aumento de presupuesto, proponiéndose viajar para “tomar” Plaza de Mayo. Lo que ocurre es que en todo el proceso de lucha han jugado un papel de primer orden varios factores: la crisis desatada en los órganos universitarios de gobierno, que no es sino expresión de la caldeada situación política nacional; la experiencia acumulada (muchos compañeros cumplieron hasta su cuarto año de intento en el ingreso) y el giro a la izquierda abierto en la Universidad en el último período; y, por supuesto, la intervención consciente de la UJS en la dirección del movimiento, imprimiéndole tanto en lo político como en lo organizativo un carácter revolucionario.
Se ha abierto una nueva etapa política en la UNC.

