23/10/2020

Presupuesto 2021 en la Unsam: entre el ajuste y la privatización

Organicémonos frente a la entrega educativa que el gobierno prepara para el FMI.
Por Axel Wey

Las cuestiones relativas a la cotidianeidad de la cursada son de sumo interés para les estudiantes de la Universidad de San Martín. Desde la oferta académica y horaria, las becas, la cantidad de alumnes por aula, la oferta de mesas para rendir, hasta los convenios y la posibilidad de investigar. Todos estos puntos tienen una cosa en común: la disponibilidad de recursos, ósea el presupuesto.

Por eso los 20 mil alumnes inscriptos tenemos que poner en debate el Presupuesto 2021 que el gobierno se apresta a votar ya que implicará un fuerte golpe a nuestras condiciones de cursada.

El presupuesto en números

El presupuesto educativo contempla un 17% de aumento para las universidades en 2021. De entrada es un ajustazo ya que la inflación pronosticada por el gobierno es del 29%. Y será aún peor porque se basa en un dólar a 108.

Podemos tomar como punto de comparación el último informe de “rendición de cuentas” (2019) aprobado en la última asamblea universitaria (2020) por el rector y todos los decanos y consejeros kirchneristas y radical/macristas. Recordemos que en 2020 no hubo nuevo presupuesto. Ese año, la suma de todos los ingresos de Unsam fue de 3.170 millones de pesos. El 58% (unos 1.835 millones) los aportó el tesoro nacional, mientras el 37% (unos 1.153 millones) los “genera” la Unsam a través de convenios con organismos públicos, empresas privadas, posgrados y cursos arancelados; de los cuales las autoridades universitarias disponen libremente de una “caja negra-recursos de libre disponibilidad” de 304 millones que nadie sabe exactamente a dónde van. El restante 5% (155.972.151) son saldo positivo de 2018.

Entonces, un poco más de la mitad la pone el gobierno y un poco menos de la otra mitad la genera la Unsam. Si el presupuesto 2021 implica un ajuste en términos reales de lo que el gobierno gira a la Unsam, esta deberá reducir gastos por un lado, y “generar” más recursos propios por el otro.

Descontamos la posibilidad que las autoridades rechacen este presupuesto y convoquen a la comunidad educativa a luchar en defensa de la educación pública. De hecho, ya se declararon a favor.

Su impacto directo en las condiciones de cursada

Si proyectamos el aumento del 17% a las diferentes categorías a donde fue destinado el presupuesto recién analizado, tenemos que las becas de apoyo económico pasarían de 1800 a 2106 pesos. Tomando la cantidad de becas otorgadas tanto en 2019 como 2020 (aprox. 630 en cada caso) las becas de ayuda económica representarían el 0,032% en el presupuesto 2021. Así de tanto les importa a las autoridades y al gobierno enfrentar el aumento de la deserción estudiantil y la creciente crisis social que golpe fuerte a la juventud.

Otro ángulo de recorte indudablemente será la oferta horaria y académica, mediante el cierre de comisiones y la implementación de cupos, que ya tuvimos que rechazar en una fuerte pelea desde el CeCyT este año.

Otro punto será la reducción de inversión en infraestructura relativa a la cursada. En 2019 se destinaron 2,3 millones de pesos a la construcción de aulas, lo cual nos daría para el año entrante 2,7 millones (0,07% del presupuesto estimado). Las cursadas rebalsadas no van a encontrar solución por acá, incluso se agravará ya que hay más inscriptos cada año. Por ello es posible que se intente sostener determinadas cursadas en formato virtual.

Los docentes y no docentes están en el ojo de la tormenta. Prácticamente la totalidad de los gastos en personal universitario los pone el gobierno, representando el 89% de lo destinado a la Unsam. Si este año ya se les congeló la paritaria, nuevamente caerán en la “reducción de gastos”. Pero aparte de su salario, otra variable de ajuste serán sus condiciones laborales. En 2019, sobre 2348 docentes, la cantidad de contratados (estabilidad laboral, cargas sociales, etc) se redujo a tan solo 116 y crecieron los ad honorem (no cobran un mango) a 164. Los interinos también aumentaron a 1590 y los ordinarios se mantuvieron en 478. En síntesis, docentes peor pagos y más precarizados. Algo similar experimentaran los 811 investigadores y 365 becarios.

La salida privatista de las autoridades

La contracara del recorte en los recursos que envía el gobierno será el avance privatista para generar recursos propios.

En 2019 el 19% de los estudiantes que pagaban un postgrado en las universidades del conurbano, lo hacían en la Unsam. En 2020, frente a las 45 carreras de grado, los ciclos de complementariedad que algunos se pagan y otros no, aumentaron hasta llegar a 18 y los postgrados (maestrías y especializaciones) que son pagas llegan a 75. Pero lo que ha crecido exponencialmente, llegando a 155, son las diplomaturas y cursos que en su gran mayoría son pagos. Una diplomatura puede ir desde los 2000 hasta los 70 mil pesos. Es decir, crece y crece la oferta académica arancelada.

Esto trae aparejado tres problemas. Primero, que se tiende a desfinanciar las carreras de grado en la reducción de gastos ya que no generan ingresos. Segundo, que mucho conocimiento nuevo o posibilidades de formarse se constituyen directamente bajo la forma del arancelamiento, limitando las posibilidades de la formación profesional. Tercero, tiende a generar presión sobre los planes de estudio para que sean reformados quitando contenido que luego se pueda arancelar.

El otro filón que tienen las autoridades para generar recursos propios son los convenios. Estos pueden ser con entidades públicas, como Ministerios y municipios, INTI o Conicet, o también con empresas privadas. En este último caso se utilizan las instalaciones/laboratorios, investigadores, becaries, etc, en su mayoría financiados por la Unsam, al servicio de investigar en el amrco de un convenio con privados, en el que el resultado de la investigación suele quedar para el tercero, como con el test rápido del dengue. La tajada del dinero que la Unsam logre a partir de la comercialización del producto que se elabore es un, resultando que el laborioso proceso de investigación no termine orientado en beneficiar a las mayorías populares, sino a la ganancia de una empresa. Por citar algunos ejemplos de este año, encontramos a las autoridades colocando los recursos humanos y técnicos de la universidad en convenios de “absoluta reserva sobre los datos que puedan generar… donde el personal debe suscribir un compromiso de absoluta confidencialidad” con agroquímicas (Tort Valls SA), farmacéuticas (Pampamed SRL) o informáticas (Batelco SRL).

Pongamos en pie a la Unsam. Rechacemos el presupuesto 2021. Defendamos las condiciones de cursada y la educación pública

Como se puede apreciar, nada bueno viene con el Presupuesto 2021 ni nada se puede esperar de las autoridades garantes de su aplicación. Tampoco podemos esperar nada del gobierno que propone este presupuesto anti-educativo ya que está embarcado en descargar la crisis económica sobre las espaldas de las mayorías populares, en sintonía con el pacto que busca con el FMI.

Por lo tanto la pelota pasa al terreno del movimiento estudiantil, docente y no docente y su capacidad de entrar en escena.

La principal traba son las conducciones kirchneristas. Hace unos días fueron al paro muchos docentes como hace tiempo no se veía en la Unsam, expresando las tendencias a la lucha que anidan entre los mismos, a pesar de que la conducción de Adunsam ni a este paro ni a ninguna acción en todo 2020.

En los centros de estudiantes no organizan sus cursadas y escuelas, bloqueando toda convocatoria e iniciativa de lucha, mientras blanquean la política del gobierno.

Por ejemplo, desviaran el eje del presupuesto 2021 que concentra todas las problemáticas de la universidad, para apoyar la sesión, ya que en la misma se vota el recontra devaluado “aporte solidario por única vez” a los ricos, el cual recaudaría estimadamente 80 veces lo que se le otorgaría tan solo a la Unsam en el 2021. Aunque de todos modos, sabemos que no va a estar destinado a financiar la educación.

Las asambleas convocadas por el CeCyT, las que se le logró arrancar al CeHum, así como la asamblea interescuelas del primer cuatrimestre, demuestran una franja de estudiantes predispuesta a organizarse por sus reclamos.

La tarea es difundir y enfrentar este presupuesto de ajuste y privatización, ligandolo a la organización de los reclamos concretos de cada cursada. Para poner en pie a la Unsam y defender la educación pública, hay que desenmascar a las conducciones gremiales integradas a las autoridades y al gobierno, mediante la acción común de la izquierda y les luchadores. En esta perspectiva actuamos desde La Caldera. ¡Sumate!

 

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