24/11/2021

Proscripción a lxs estudiantes en Humanidades-Unsam

El Consejo de escuela quiere dejar a una estudiante trabajadora afuera.
Por Axel Wey
unsam

Como resultado de las elecciones de consejeres estudiantiles en el mes de octubre, la izquierda ingresa de la mano de Cinthya López por primera vez en el consejo de escuela de Humanidades.

Ante la primera reunión con los nuevos miembros electos, solicitamos el día y horario, aclarando que nuestra compañera además de estudiar el Profesorado en Educación, trabaja de docente en escuelas secundarias. El decanato informa que por los próximos dos años las reuniones serán “algún miércoles de cada mes a las 15hs”. Rápidamente solicitamos buscar un horario consensuado entre los siete miembros del Consejo, ante lo cual el decanato ratificó el mismo horario argumentando que “avisan con antelación para que todos puedan participar” y “no habrá modificaciones salvo alguna particularidad”. Es decir, dejá tu trabajo o no vayas a las reuniones del Consejo.

Que una sola persona, la decana, se arrogue la potestad de imponer un horario a los miembros del Consejo de escuela, y este lo acepte sabiendo que deja afuera específicamente a la única consejera no oficialista, es el ejemplo más claro de un Consejo a la medida de las autoridades.

Detrás de esta medida antidemocrática y la dificultad en consensuar un horario de reunión entre siete personas, cosa que hacemos todos en nuestras vidas cotidianas, se esconde un tema clave. Hablan mucho de “una universidad popular” pero llenan de palos en la rueda a quienes trabajan y estudian, prácticamente imposible con una sola banda horaria por carrera. Y si el remedio es una beca de 2.000 pesos, la deserción estudiantil va a seguir.

Entonces, un Consejo que no abre oferta horaria, aplica recortes presupuestarios y aumenta los cursos arancelados, prefiere hacerlo lo más escondido posible, cuando menos estudiantes y docentes pueden participar: “algún miércoles del mes a las 15hs”. Incluso, como viene sucediendo hace años, sin siquiera habilitar las actas de las reuniones.

En cambio, un Consejo de escuela que se dispusiera a incluir a los barrios y trabajadores, ampliar la oferta horaria, desarrollar a fondo la ciencia terminando con el ajuste y el arancelamiento y exigir mayor presupuesto, buscaría la mayor participación posible de la comunidad educativa comenzando por el horario de su reunión.

El ingreso de un solo consejere de La Caldera empieza a poner sobre la mesa esta disyuntiva ya que haremos público cada uno de los negociados y recortes. Así como levantar los reclamos más sentidos de les estudiantes, apelando al debate, participación y movilización para lograrlos.

El rechazo a consensuar un horario de reunión merece una mención aparte de la consejera estudiantil de Humanidades de Pie y conducción del Centro de Estudiantes que ni siquiera aceptaron emitir un comunicado exigiendo un horario consensuado de Consejo.

Mientras cerramos materias y nos preparamos para los exámenes finales, el petitorio que circula en rechazo a la proscripción crece entre les estudiantes. De no conseguir una respuesta favorable, vamos a redoblar la campaña, sumar el pronunciamiento de les docentes y no docentes, y llevarla a toda la Unsam.

     

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