Universidad
8/1/2026
Psico UBA: nuestro balance 2025 y las perspectivas para este 2026
Por un 2026 donde echemos a Milei y sus reformas.
Seguir
Estudiantes de psicología.
El 2025 arrancó al calor de enormes convocatorias en repudio al gobierno de Milei, como el 1F, el 8M o el 24M, que preparaban un clima apto para potenciar las luchas en curso como la defensa de la universidad y la lucha por la recomposición salarial y los fondos para becas, ciencia e investigación.
En Psico, en la Universidad de Buenos Aires (UBA), nos preguntamos cómo volver a encender la mecha después de un 2024 donde hubo un levantamiento del movimiento estudiantil que puso en jaque las pretensiones del gobierno de cerrar la universidad pública y que demostró que había reservas de lucha para derrotarlo. Pero el año arrancaba con más incógnitas aún: ¿dialogar con Milei o pelear? Mientras las autoridades radicales y peronistas -y sus agrupaciones estudiantiles- transaban con Milei dejando pasar el vaciamiento y desmovilizando a estudiantes y docentes, desde la UJS y la AGD-UBA buscamos potenciar un plan de lucha escalonado: dando la pelea para que existan asambleas, cortes y medidas para visibilizar que el ahogo presupuestario seguía poniendo en peligro a la universidad.
Biglieri, tras los pasos de Milei
En la Facultad de Psicología, Jorge Biglieri demostró ser el decano de la UBA que llevó más a fondo el acuerdo con el gobierno libertario. La gestión se encargó de descargar a rajatabla una política reaccionaria: no fue simplemente que trasladó el ajuste puertas adentro de las cuatro sedes y aportó a la deserción, a partir del degradamiento de las condiciones de cursada, las medidas restrictivas y la precarización e inestabilidad laboral. También profundizó la persecución a estudiantes y docentes que nos organizamos.
Ya de entrada, las clases en 2025 arrancaron con despidos arbitrarios a cuatro docentes, de entre 18 y 13 años de antigüedad en la cátedra de Grupos II, que fueron dejados a la deriva absoluta porque la UBA no reconoce el convenio colectivo de trabajo de la docencia ni su renovación de cargos. A esto le siguieron las listas negras de las y los docentes que adhieren a los paros y realizan clases públicas y la eliminación, de casi la totalidad, de las carteleras estudiantiles (menos la de su agrupación estudiantil, el EDI). Pero para coronarse como el decano más derechista, el broche de oro de Biglieri, fue impartir amenazas de sanciones y denuncias judiciales hacia estudiantes que realizamos un banderazo por Palestina en la fachada de Independencia para denunciar el genocidio más sangriento y oscuro de los últimos años. Bajo el pretexto de combatir el “antisemitismo”, el decano intervino en los consejos institucionales difamando públicamente a las organizaciones por solidarizarnos con un pueblo que esta siendo exterminado a sangre fría, haciendo apología al genocidio y pretendiendo dejar un precedente muy grave contra la libertad de expresión en la universidad pública.
El salto en calidad de la regimentación que quiere imponer Biglieri para amedrentar cada vez más la vida política de la facultad es un elemento clave con el que busca liberar el camino para convertir a Psico en la rata de laboratorio de la nueva reforma educativa de Milei. La primera medida con la que avanzó el decano, y fue convalidada por el gobierno nacional en el Boletín Oficial, es la reforma del plan de estudios de la Licenciatura en Psicología que implica la actualización de contenidos básicos, cambios de nomenclaturas y enfoques en más de 9 materias. Y por supuesto, a puertas cerradas en el Consejo Directivo, sin que estudiantes y docentes formemos parte de la discusión más importante que atraviesa nuestra formación hoy en día.
Lo que sí sabemos es que lejos de resolver los problemas existentes o estar fundamentada en alguna mejora pedagógica o necesidades de los docentes, tiene como objetivo adecuar la carrera a los requisitos para la acreditación a la Coneau, lo que otorgaría una mayor injerencia al gobierno nacional y a los bancos privados que conforman este organismo para recortar los planes de estudio y el presupuesto. La reforma además, no incluye ninguna garantía de continuidad laboral, por lo que abre la puerta a despidos docentes ya sea por modificación o cierre de materias.
La perspectiva de fondo es implementar el nuevo sistema de créditos aprobado por el Consejo de Rectores. El Sacau busca reformar la educación a nivel nacional de forma tal que habilite ir a un proceso de mayor mercantilización de las carreras para hacer negocios con el sector privado, degradando las licenciaturas a cuatro años y aumentando la cantidad de posgrados arancelados. El modelo es el de Chile, donde destruyeron la educación y todas las familias están endeudadas para costear la universidad. El argumento de la gestión para llevar adelante esto es el problema de la “deserción”, que existe producto de la falta de becas e inversión para garantizar mayores comisiones y en esa perspectiva mayor franja horaria. La idea de que las “carreras cortas” colaboran con la salida laboral en menos tiempo es ficticia dado que esta reforma lo que impulsa es una generalización de los contenidos degradando nuestra fuerza de trabajo.
¿Las representaciones estudiantiles? A la rastra del régimen universitario
La Asamblea de Psico fue, un año más, el único espacio que buscó reagrupar al activismo y al conjunto de les estudiantes para enfrentar cada ofensiva hacia nuestros reclamos, apoyándose en la lucha de jubilados, el Garrahan y el colectivo de discapacidad, con asambleas, organización de actividades y columnas propias. Es evidente que si pudimos llevar adelante un plan de lucha con cortes en Independencia y votar la ocupación de la facultad, de cara a las enormes movilizaciones que lograron tirar abajo los vetos de Milei a la Ley de Financiamiento Universitario y de Emergencia en Pediatría, fue a partir de haber dado la lucha política para instalar esa perspectiva dentro de la Asamblea de Psico. Pero, ¿dónde estaban las representaciones estudiantiles?
Frente a semejante envergadura de ataques, el rol de la Conducción del CEP fue mantener las herramientas gremiales de les estudiantes al servicio de la política mileista de la gestión. El centro se dedicó exclusivamente a hacer asistencia clientelar para ponerle parches al vaciamiento, regalando cuadernos y dando descuentos en Mcdonald 's, en lugar de enfrentarlo.
En los momentos donde más necesaria era la convocatoria a espacios de deliberación para organizar a les estudiantes, el EDI (Franja Morada) estaba más preocupado por volcar sus fuerzas en la campaña electoral de CABA proponiendo el uso de IA para el abordaje de la salud mental. Durante todo el año, la agrupación del Yacobitti y Lousteau acompañó, sin tapujos, absolutamente todas las resoluciones de Biglieri: militaron su reforma del plan de estudios, hicieron silencio frente a los despidos docentes, en vez de pronunciarse contra las amenazas de sanciones, estaban haciendo charlas con la Daia y el sionismo genocida en nombre del centro de estudiantes, y hasta dedicaron gran parte de sus pasadas por cursos a hacerle publicidad al Banco Galicia, con el que la facultad tiene convenios.
Nada de otro mundo, a nivel nacional son el bloque de la UCR, que propuso un presupuesto 2026 menor incluso al que exige el CIN para mantener abiertas las universidades. A nivel nacional son los mismos radicales que vienen siendo colaboradores sistemáticos del gobierno y ya dijeron que también van a acompañar la reforma laboral esclavista.
Por otra parte, el frente kirchnerista “El Impulso” que tiene la minoría estudiantil en el consejo directivo, compuesto por MotorPsico (Mella), Brote (Cámpora) y Auge, mostró no ser ninguna “voz independiente”, sino estar cada vez más integrado al régimen universitario, alineado al sector de las autoridades peronistas de Sociales, Filo y Exactas. Eso explica el rol que tuvieron en la Asamblea de Psico, que el año pasado fue sólo para mostrarse narrativamente como oposición al EDI y para seguir en la línea de “parar la pelota y no patalear” pero que este año se disolvió por completo: se borraron a la hora de convocar asambleas y la única que militaron fue por la proscripción a CFK, que tampoco decantó en un plan de lucha por las libertades democráticas.
Esta integración política es más que simplemente “alianzas”, allana el camino al ajuste, la privatización y la degradación, pero todo con un discurso pink. Otro punto clave que retrata esta integración se da con el proyecto de salud mental que se votó en el consejo superior entre el Impulso y Nuevo Espacio. Es urgente una política de salud mental en la universidad, pero no alcanza con refrendar la importante concientización. Necesitamos medidas reales como un gabinete interdisciplinario con presupuesto y seguimiento. El proyecto a las apuradas que votaron (que exige $0) no es más que una curita a una herida muy profunda que expone a nuestros compañeros de cursada a las peores consecuencias por no tener herramientas para lidiar con la presión laboral, académica y una situación económica cada vez más hostil que los lleva a una situación asfixiante.
Un silencio vale más que mil palabras. La compulsión del Impulso por callarse la boca reiteradamente es el síntoma que deja al desnudo sus posiciones reaccionarias y derechistas. ¿Qué dicen del carácter privatista de la reforma del plan de estudios y la Coneau? No sabe no contesta. No van a las movilizaciones por Palestina ¿Será porque Grabois justifica la masacre y sostiene la teoría de los dos demonios? Tampoco dijeron ni una palabra de la reforma laboral, no como en Filo que se pronunciaron a favor. La idea de que se puede discutir una reforma laboral alternativa, solo es una estrategia discursiva para justificar el inmovilismo de los K mientras la CGT negocia parte de la torta. Omite que hoy hay una sola reforma en debate, desviando el eje de que lo que realmente importa ahora es derribarla.
Reforma laboral y educativa, las tiramos en las calles
El 2026 es un año decisivo para el gobierno y la disyuntiva es muy clara: o echamos a Milei o Milei nos echa a nosotres. Y no hablamos solo de la universidad pública sino de toda expectativa de mejoría de nuestras condiciones de vida. Psico tiene que estar a la altura: o nos organizamos por la defensa de la salud mental, la educación, la ciencia y todos nuestros derechos, o nos entregamos a la reforma laboral esclavista de Milei y la entrega de recursos naturales al imperialismo yanqui. La tarea inmediata en enero es volcar todas las fuerzas a una agitación para preparar una gran movilización que derrote esta reforma que se tratará en febrero. No podemos confiar en la CGT ni en la rosca del Congreso. Hay que tirarla en las calles con el método combativo de los trabajadores del Garrahan que con asambleas, paros e independencia política conquistaron un aumento del 61% frente a paritarias del 2%.
Es esa misma pelea que tendremos que librar en la universidad, no solo por la implementación de la ley de financiamiento universitario, que el gobierno no pudo anular, o por el reintegro a los docentes el 46% del poder adquisitivo, sino también por la defensa integral del carácter público de la educación, poniendo en pie un plan de lucha que enfrente las reformas privatistas que se vienen. El objetivo del gobierno será ir a fondo con la política que ya vienen llevando adelante en los últimos años, garantizando el ahogo de los salarios, convenios por universidad, trabajo gratuito y la devaluación de los títulos.
Desde el EPA (UJS-PO + Independientes) tenemos en claro que todas estas ofensivas solo las podemos derrotar con la unidad de las luchas. Nos lo enseñaron los trabajadores y los estudiantes en el 2001 y lo demostramos en 2024 poniendo en pie al movimiento estudiantil. Hay que romper la burbuja en Psico y volver a salir a las calles siendo actores activos en esta pelea contra la reforma laboral, penal y educativa. Pero para eso, hay que romper con las conducciones y representaciones burocráticas estudiantiles como el EDI/Franja Morada/La Mella/La Cámpora, que lo único que hacen es paralizar al movimiento estudiantil y aislarlo en sus luchas, para esconder de fondo la intención de evitar la construcción de una conciencia que canalice la bronca y vaya a buscar a todos los responsables, del oficialismo y aliados de la oposición, del ajuste en educación. Hay que tomar la lucha en nuestras manos y defender la independencia política de nuestras herramientas gremiales y de organización.
Es por eso que en un nuevo año de elecciones estudiantiles, es fundamental dar una pelea por recuperar el CEP y la representación en el gobierno de la facultad para que vuelva a ser una herramienta transformadora, generar instancias como comisiones de debate y asambleas permanentes que inunden de discusión y acción los pasillos de nuestra facultad, en unidad con nuestres docentes y nodocentes. Y esto es indispensable para derrotar todo avance privatista a nuestra formación, es por eso que durante todo el 2025 desde el EPA pusimos en pie conversatorios y ciclos de debate sobre los diferentes aspectos que nuestra formación necesita, como el abordaje comunitario, desmanicomializador y público de la salud mental.
No hay tiempo para la tibieza, estamos atravesando como juventud y como clase trabajadora uno de los peores escenarios en términos laborales que nos afectarán en nuestro desarrollo académico y profesional. Es de carácter urgente que Psico se despierte y rompa la burbuja y discutir cómo prepararnos para la lucha histórica que tenemos por delante para defender las condiciones de vida y materiales del conjunto de la clase obrera.
El camino nos lo marcaron los jubilados, el Garrahan junto al sindicalismo combativo y el colectivo de discapacidad. Para prepararnos, desde el EPA vamos a participar del campamento de la UJS de formación política, para tener un punto de reagrupamiento previo y discutir cómo tirar la reforma laboral y dar una pelea de este tenor en la universidad. Por un 2026 de piquete, lucha colectiva y sin ninguna confianza en los que ya nos cagaron y entregaron. Es lo que necesita el movimiento estudiantil para que se organice y lo saque a Milei a patadas.




