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3/10/2026

Sociología-UBA: ¿Qué se reforma, para qué y para quiénes?

Sobre la reforma del plan de estudios.

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Sociales-UBA

El pasado miércoles 23/09 se realizó la “Comisión de Seguimiento sobre la Reforma del Plan de Estudios de Sociología”. La propuesta de la dirección de la Carrera todavía expresa una marcada improvisación en torno a las principales modificaciones previstas: desorden de las correlativas, reestructuración de Talleres y Seminarios y unas PSE de dudoso contenido.

Discutir un nuevo plan no consiste solamente en enumerar contenidos, materias y correlatividades. Antes bien, implica preguntarnos ¿qué se reforma, para qué y para quiénes? Si vamos a discutir la reforma del plan, debemos partir de una premisa elemental: ninguna transformación curricular es puramente para reordenar, técnica, neutral ni natural. Las decisiones sobre qué áreas se vuelven obligatorias o electivas, qué oferta optativa se sostiene y cuál no, y cómo se organizan las trayectorias de formación teórica, metodológica y en investigación expresan determinadas concepciones sobre la formación de futuros sociólogos, las posibilidades reales de cursada y la organización del trabajo docente.

La investigación en peligro

El ataque del gobierno de Javier Milei a las ciencias sociales y a la sociología en particular, y el ajuste brutal a la educación y ciencia y técnica, se hizo eco en la Comisión. Sin embargo, al observar emergen algunos interrogantes sobre la propuesta de reforma, que dice buscar fortalecer el eje de investigación y mejorar la integración entre aprendizajes teóricos, metodológicos y prácticas de investigación. Actualmente deben acreditarse 200 horas de investigación, mediante talleres, seminarios y horas externas investigación. En la propuesta, se reducen a un Taller de Investigación anual de 96 horas y un Seminario de Investigación de 48 horas: 144 horas.

Mientras se recortan 56 horas de investigación y se liquida la acreditación de horas externas, se cambia investigación por vinculación: “Prácticas Sociales Educativas” (42 hs). Aplicando la resolución del Rectorado, las mismas se proponen como fortalecimiento del vínculo entre la formación académica y el mundo del trabajo. Son experiencias situadas y articuladas con distintos actores de la sociedad, destinadas a permitir que lxs estudiantes ejerciten tempranamente la profesión.

El cuestionamiento no es si resulta deseable que los estudiantes desarrollen prácticas vinculadas con problemas sociales concretos. Incorporar prácticas desde los primeros años no sería negativo; el problema es que no pueden ir en reemplazo de las prácticas de investigación, ni de las horas externas. El documento no desarrolla qué dispositivos concretos las organizan, con qué actores, con qué acompañamiento pedagógico y cómo se articularán con la formación investigativa. La poca claridad de la dirección de carrera abre varios interrogantes: ¿por qué se reducen las horas de investigación al mismo tiempo que se incorpora una nueva forma de práctica profesional? ¿Qué pasará con los seminarios que queden fuera de la oferta y con su cuerpo docente? ¿Qué garantiza que estas nuevas Prácticas Sociales Educativas sean realmente un aporte a nuestro aprendizaje profesional y no una nueva forma de garantizar mano de obra barata al mercado mediante pasantías no remuneradas?

Pero el ataque al área de investigación no termina ahí. La propuesta afirma que talleres y seminarios deberán formar investigadores mediante “prácticas concretas de construcción de conocimiento”, pero elimina como correlativa Historia del Conocimiento Sociológico II. Dejando solamente el tronco metodológico como habilitante para hacer las horas de investigación, se expone entonces una vacancia teórica que permitiría realizar estas sin Sociología General aprobada. Entonces, ¿qué concepción de investigación estructura el nuevo recorrido? ¿Realmente constituye un fortalecimiento? Recortar y adelantar no es fortalecer, es debilitar.

Una sociología integrada al mercado laboral (obsoleto)

La propuesta de la Dirección incluye entre sus fundamentos los denominados “motivos normativos” y sostiene que la reforma permitirá a la Carrera de Sociología “ajustarse a la normativa vigente que regula los componentes y los requisitos que debe observar un plan de estudios universitario”. Sin embargo, no precisa qué modificaciones son exigidas efectivamente por una norma, cuáles responden a decisiones académicas propias y qué relación guarda este rediseño con las transformaciones del conjunto del sistema universitario.

La pregunta resulta importante frente al Sistema Argentino de Créditos Académicos Universitarios (SACAU), que no surgió aisladamente. En 2021, el Ministerio de Educación y el Consejo Interuniversitario Nacional acordaron una agenda de política universitaria. Dos años después, el Consejo de Universidades aprobó la creación del SACAU con participación de representantes del CIN. Tanto la dirección de la carrera como las agrupaciones estudiantiles kirchneristas-peronistas de La UES y La Mella hacen una propuesta de reforma del plan con varios puntos en contacto con aquella agenda.

El título intermedio, “Bachiller Universitario en Sociología”, es presentado como una forma de “dinamizar los trayectos formativos” mediante un punto intermedio de certificación (no habilitante), atendiendo al retraso en los tiempos de egreso y buscando fortalecer la vinculación entre la formación y el mundo del trabajo.

Ahora bien, este título intermedio sigue sin responder a las necesidades del estudiante al no ser habilitante, no garantiza una mejor calificación o salario. Somete al estudiante a un mercado laboral trazado por una juventud con trabajos informales, precarios y no duraderos. Además, parecería contrafáctico frente al diagnóstico de “baja de inscripciones y deserción”. No resuelve la deserción a mitad de carrera, que puede ser provocada por la incompatibilidad entre trabajar y estudiar, en un cuadro de congelamiento de las becas y recorte de la oferta horaria.

Mejor que decir, es hacer

En principio, sobre la organización académica del Tramo General, señalamos los límites de la reestructuración de las correlativas propuesta por la dirección. Bajo el supuesto de “flexibilizar sociología”, atenta contra criterios pedagógicos y didácticos de las materias. Por esto, propusimos la reincorporación de correlativas para los Talleres y Seminarios: Historia del Conocimiento Sociológico 1 y Metodología Cualitativa. También para “Epistemología”, que movieron del tramo metodológico y se convirtió en una ramificación de Historia del Conocimiento Sociológico 2, propusimos sostener como correlativa Filosofía.

Desde la UJS, señalamos los límites de cada una de las reformas propuestas. Una reforma que desconozca al estudiante de sociología tiene un sesgo central. Por esto, lanzamos desde nuestro grupo de investigación “PRAXIS” una "Encuesta sobre condiciones materiales de cursada” para conocer con qué presupuesto, planta docente y bajo qué condiciones concretas estudian quienes cursan Sociología.

Los resultados muestran que, entre las 112 personas encuestadas, el 62,5% trabaja y, entre quienes lo hacen, casi tres de cada cuatro cumplen jornadas de entre 20 y 60 horas semanales. Entre quienes trabajan, el 28,6% manifestó que sus ingresos no alcanzan para cubrir los gastos asociados a la cursada y el 29,5% del total de la muestra es sostén económico de su hogar.

Esto no vuelve irrelevante la organización académica. Al contrario, muestra por qué debería pensarse a partir de esas condiciones reales. Un ejemplo es la oferta horaria: el 53,6% señaló que los horarios sólo se adaptan parcialmente o no se adecuan a su disponibilidad. Se refuerza un reclamo concreto: más franjas horarias, mayor oferta nocturna y menos superposiciones para quienes necesitan compatibilizar estudio y trabajo.

No existe un funcionamiento académico independiente de sus condiciones materiales. Se requiere presupuesto; ampliar la oferta horaria; sostener seminarios e investigación; garantizar más comisiones, y evitar la deserción necesita becas y políticas de permanencia. Regularizar a quienes sostienen optativas, seminarios y talleres también exige recursos. Por esto, es inviable pensar en mejorar nuestras condiciones de cursada y desarrollo académico sin comprender el vínculo con la lucha en defensa de la universidad pública y la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario.

Todas estas mejoras presupuestarias y organizativas pueden implementarse sin necesidad de reformar el plan de estudios, pero al calor de la lucha podremos conquistarlas y defender nuestra disciplina. Sostenemos que la propuesta de la dirección no solo no resuelve las necesidades materiales de la carrera, sino que representa un retroceso en nuestra formación crítica y profesional al recortar el contenido teórico y científico.

En Sociología debemos repensar nuestra carrera, pero no en detrimento a degradar nuestra formación académica o adaptando la Sociología al mercado de trabajo precarizado. Al ritmo que nos lleva la dirección de nuestra carrera, Sociología está más cerca de ser un instrumento evaluador de la precarización y no una herramienta para transformar las relaciones sociales de opresión. Desde la UJS, como estudiantes y consejeros por la minoría estudiantil en la junta de carrera sostenemos: La defensa de una sociología crítica que pueda hacer frente teórica y prácticamente a la degradación social que impone el sistema capitalista en su descomposición, para poder transformarlo. Y la defensa de nuestra comunidad sociológica, ninguna reforma a espaldas de los docentes y estudiantes. Por una asamblea de docentes, graduados y estudiantes que organice un plan de lucha en defensa de la educación y la ciencia.