03/05/2020

Teletrabajo y pandemia: los docentes de ADUNLu votan un plan de lucha por paritarias

Secretario adjunto de la Asociación Docente de la Universidad Nacional de Luján

A poco más de un mes del inicio de la virtualización forzosa en la Universidad Nacional de Luján, el 29 abril se realizó de manera remota la Asamblea Extraordinaria de ADUNLu (gremio de base de la Conaduh) donde cerca de un centenar de docentes deliberamos sobre nuestras actuales condiciones de trabajo. La asamblea arribó a importantes conclusiones.


El proceso abierto durante el Covid-19


En la UNLu, frente a la suspensión de las clases, sus autoridades resolvieron imponer la virtualización forzosa de las tareas de enseñanza en todas las carreras. Es decir que sin convocar a paritarias, en plena cuarentena y en un tiempo récord, las y los docentes fuimos instados a convertir nuestras programaciones y clases presenciales en virtuales. Para ello, y sin invertir un peso, las autoridades apelaron a la modalidad del teletrabajo.


Desde una mirada global esta virtualización en tiempos de pandemia implica una variación sustancial en las formas del trabajo y en las tareas de enseñanza. Algo que por estos días afecta a millones de docentes y de estudiantes en todo el mundo. Empero, en torno a esta problemática comienza a instalarse un gran debate y, al mismo tiempo, se vislumbran las primeras acciones de lucha colectiva.


Volviendo al plano local, en la UNLu los resultados de una encuesta realizada por el sindicato ADUNLu muestran cómo la mayoría de las y los docentes encuestados considera que: su asignatura no puede desarrollarse de manera virtual; que no cuentan con la formación necesaria para desarrollar el contenido virtualmente; que en el contexto de aislamiento se encuentran a cargo de hijos o de adultos mayores; pero que, sin embargo, están realizando tareas que producen una mayor alienación; que un alto porcentaje de los estudiantes tienen diversos problemas para continuar con las tareas académicas, y que, además, considerarían necesaria una eventual readecuación del calendario académico.


 


En este marco, sesionó la asamblea de ADUNLu. Las distintas intervenciones fueron precisas y contundentes: desnudaron que el teletrabajo se realiza sobre la base de condiciones precarias y bajo una total ausencia de marcos regulatorios; que existe una sobrecarga de tareas, mayores presiones y estrés laboral; que resulta imposible desarrollar procesos de evaluación y acreditación; que se acrecienta la expulsión de estudiantes; que existe una notoria profundización de las desigualdades sociales al interior del estudiantado, y que, bajo estas condiciones, cualquier intento de “continuidad pedagógica” es impensable.


La asamblea resolvió avanzar hacia la conquista de una convención colectiva local poniendo en marcha un pliego de reivindicaciones con trece puntos, entre los que se destacan: el carácter excepcional y transitorio que debe tener la enseñanza virtual; el otorgamiento obligatorio de todas las licencias laborales; el nombramiento de nuevos cargos para cubrir vacantes; ningún docente deberá trabajar más tiempo de la dedicación que le fue asignada; el reintegro de $5.000 por docente para cubrir los gastos del trabajo domiciliario; ningún docente podrá sufrir reducción salarial mientras dure la emergencia sanitaria; se deberán establecer pautas de trabajo para el dictado de las clases virtuales; cumplimiento de los recesos invernal y estival, y el acceso a internet sin consumo de datos y la entrega de equipamiento para estudiantes.


Así, la docencia de la UNLu puso en marcha un plan de lucha que incluye la interrupción del teletrabajo con paros progresivos comenzando con 48 horas los días 6 y 7 de mayo.


Hemos dado un primer paso en la lucha por nuestras condiciones de trabajo, en el sostenimiento de nuestro convenio colectivo y por la defensa de una universidad pública al servicio de las mayorías trabajadoras. No obstante, en tiempos donde es necesario colocar todos los recursos de las universidades al servicio del pueblo, entendemos que estamos ante el inicio de una larga lucha que docentes y estudiantes deberemos impulsar en todas las universidades con absoluta independencia política de los rectorados, las burocracias, el gobierno y las agencias multilaterales.