21/06/2007 | 997

Un gran paso adelante en la lucha por la democratización

Luego de una toma de tres semanas, varias movilizaciones, cortes de calle y bloqueo en dos oportunidades de la sesión del Consejo Superior, el rectorado de la UBA se avino a firmar un compromiso con los docentes, no docentes y estudiantes del colegio Carlos Pellegrini, que representa un enorme paso adelante en la lucha por una transformación de la Universidad y la educación sobre nuevas bases sociales.


El acta compromiso


El acta compromete a las autoridades de la UBA a la “creación de órganos colegiados con atribuciones resolutivas en aquellas decisiones que afecten la vida académica —curricular, extracurricular y de extensión— de los establecimientos integrados por docentes, graduados, alumnos y no docentes: este organismo tendrá funciones académicas y de supervisión de gestión administrativa y de convivencia”.


El acta establece, además, la titularización de los docentes, un reclamo clave de la AGD-UBA contra la precarización laboral y contra el manejo arbitrario de la distribución de horas cátedras y los nombramientos. Con los trabajadores no docentes, a la vez, se estableció la efectivización de todos aquellos que ingresaron con anterioridad al 15 de junio de 2006 y, para los que lo hayan hecho posteriormente, se estableció que serán efectivizados al cumplir un año de antigüedad.


Derrota política


El acta de compromiso equivale a una derrota de envergadura de las camarillas que dirigen la UBA, incluso para los centroizquierdistas, que consideran i-nadmisible reconocer un gobierno del colegio con participación de los estudiantes.


La derrota de las camarillas es también la de los medios de comunicación, que día y noche se la pasaron explicando que el reclamo del Pellegrini ponía en cuestión el bendito criterio de Autoridad. Para éstos, la democracia es sólo una ficción jurídica cuyas determinaciones concretas deben apuntalar un régimen coercitivo.


El papel de Ctera y Apuba


El ‘compromiso’ al cual alude el acta tiene que ver con que, sobre la base de las concesiones arrancadas, queda habilitada la asunción del rector digitado, Viegas. Como dice el balance aprobado por los estudiantes en asamblea: “después de tres semanas de toma del colegio se nos hacía imposible continuar con la ocupación. Es cierto que muy distinta hubiera sido para nosotros la situación si UTE-Ctera hubiera apoyado la lucha en vez de sabotearla. Hemos asistido a un hecho esclarecedor sobre el papel de la burocracia sindical. Un gremio que no paró ni un solo día por la huelga general de Santa Cruz que duró más de dos meses soportando represiones y presiones cotidianas, sí decretó un paro en el Pellegrini para forzar la entrada del rector Viegas.” Igual responsabilidad le cabe a la burocracia de Apuba, que en vez de apoyar la lucha se dedicó a amenazar con la intervención a la Comisión Interna no docente del Pellegrini, que apoyó y participó activamente de la lucha.


Viegas, sigue diciendo el balance de la asamblea estudiantil, ha logrado entrar al colegio por “responsabilidad de Ctera, de Apuba, de las camarillas de la UBA. Viegas entrará al colegio pero con nuestra oposición y lo hará debilitado, con un colegio movilizado y con un compromiso a favor de conseguir la democratización que, en última instancia, significa terminar con los Viegas y los Hallú”.


Lucha por el poder


Los estudiantes son concientes de que el compromiso comporta, por definición, un conjunto de contradicciones. Por ejemplo, mientras el rectorado admite la formación de un Consejo Resolutivo cuyo poder emanará de los docentes, estudiantes y no docentes, a la vez logra hacer entrar a Viegas al colegio. Se abre, así, una lucha por la aplicación concreta del acta. Será necesario asegurar lo que establece el acta y que el rectorado tratará de sabotear por todos sus medios. Las camarillas intentarán bloquear el acuerdo y copar el Consejo Resolutivo con una burocracia propia, para lo cual echará mano a los capos de Ctera.


Esto demuestra que la situación, tomada en su conjunto, está más caldeada que nunca.


El movimiento estudiantil del Pellegrini es conciente de los avances conseguidos, de sus límites y de los nuevos desafíos. En los cursos y en asambleas han votado un largo balance y un nuevo plan de acción. Por eso, aunque la lucha no ha terminado, es claro que por ahora van ganando los estudiantes y los trabajadores del Pelle.

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