05/08/2020

UNGS: ¿cómo deben ser los finales?

Convoquemos una asamblea estudiantil por todos los reclamos y la defensa de la universidad.
Por Julián Battistessa Secretario académico del Ceungs

En la última sesión del Consejo Superior de la Universidad Nacional de General Sarmiento se aprobó la toma de exámenes finales bajo la modalidad a distancia. Esto aplica tanto para las fechas de finales de agosto y octubre como para los exámenes que evalúan a quienes cursaron el cuatrimestre de forma virtual.

Esta resolución consagra una especie de reglamentación de cómo deben tomarse las evaluaciones virtuales, para que sean válidas como acreditación de las materias. Dicho modelo no da solución de ningún tipo a los problemas que arrastramos desde el comienzo de la virtualidad, estudiantes y docentes. Lejos de esto, profundiza las desigualdades entre el estudiantado y se sostiene sobre la base de precarizar aún más la labor docente.

Un método restrictivo

Los exámenes podrán ser tomados en un formato sincrónico o asincrónico. En el primero a través de un examen oral o de una evaluación escrita, ambas con la cámara prendida todo el tiempo en una videollamada con el docente. Esto trae muchos problemas porque no todos los estudiantes cuentan con dispositivos con cámaras o con conexiones que aguanten el tráfico de datos que implica las cámaras prendidas. Para les docentes corre el mismo problema, agregándose que la evaluación oral de cursos enteros vía videollamada implica horas extras de una desgastante labor que está fuera de convenio y no es remunerada.

Se pone como opción una instancia donde se combinan ambos formatos, donde el/la estudiante deberá defender en un coloquio por videollamada un trabajo previamente entregado, lo cual implicaría una carga más para el docente que debería, no solo atender la videollamada, sino también la corrección de un trabajo por escrito.

Por otro lado, no se hace mención al contenido que van a tener los exámenes, ya que una traslación esquemática de los exámenes que se toman en la modalidad presencial podría generar bochazos masivos a estudiantes que recibieron los contenidos con infinidad de problemas.

Tampoco se establece una opción de rendir presencialmente para cuando se vuelva a la universidad, para quienes no tengan acceso a rendir a distancia.

“Evalúese quien pueda”

A partir de los problemas elementales señalados, se puede ver que esta resolución ha sido tomada de espaldas a cualquier debate con estudiantes y docentes, ya que repite todos los problemas con los que chocamos día a día. La gestión transformó a la virtualidad en un verdadero filtro hacia el interior de la universidad. Sin ningún tipo de política de apoyo a los estudiantes para que puedan conectarse a las cursadas, la tasa de deserción trepó al 40%. Sin duda, la implementación de este tipo de evaluación es una vuelta de rosca más en ese sentido.

¿Cómo deben ser los finales?

Frente a este escenario planteamos que docentes y estudiantes debemos deliberar para establecer cómo deben tomarse los finales y para exigir que la universidad se haga cargo de los medios y condiciones necesarias para llevarlos a cabo. Desde los dispositivos necesarios para quienes seamos evaluados y para quienes evalúen, hasta el pago de las horas extras que los docentes tengan que cumplir. Como también de los contenidos a evaluar, para evitar bochazos masivos.

En aquellos casos que les estudiantes no puedan rendir, por el motivo que fuere, tiene que darse la posibilidad de rendir de forma presencial cuando se retome dicha modalidad. Sin atacar la regularidad de les estudiantes.

Desde El Yunque en la Secretaría Académica del Ceungs (centro de estudiantes) planteamos que los Comités de Carrera deben convocar a reuniones abiertas para sesionar, discutir estos temas y llevar adelante un programa en defensa de la cursada.

Tenemos que intervenir

La política antieducativa de la gestión ha sido fielmente acompañada por la presidencia del Ceungs y el sindicato docente Adiungs. Por el lado del Centro, la adaptación de El Puente y el Funyp es alevosa. No han levantado ni un reclamo estudiantil desde que arrancó el cuatrimestre y frente a las evaluaciones virtuales se dedicaron a reproducir los comunicados de la gestión. Lo mismo corre para Adiungs que levanta un discurso de defensa de los derechos laborales y salariales (última reunión de afiliades) pero dejó pasar un cuatrimestre a pura precarización y deterioro salarial de nuestros docentes. El sometimiento del Ceungs, Adiungs y el rectorado al gobierno nacional y sus planes de ajuste los vuelve impotentes para llevar adelante un camino de lucha en defensa de la universidad pública. Para abrir ese rumbo, precisamente, necesitamos impulsar la organización independiente del movimiento estudiantil. Le proponemos al FEI-U, a las agrupaciones que se reclaman independientes y a les estudiantes que quieren organizarse frente al ajuste, impulsar en común una asamblea estudiantil de la Ungs que discuta y vote un programa de reivindicaciones y un curso de acción para superar la parálisis de las direcciones gremiales y enfrentar el ajuste universitario.