Universidad

26/5/2026

UNGS: El Puente retiene el centro de estudiantes, reforcemos una salida de izquierda

El Frente de Estudiantes de Izquierda se consolidó como la única oposición real frente a las maniobras de la burocracia del PJ.

El Yunque.

Los días 13, 14 y 15 de mayo se realizaron las elecciones del centro de estudiantes de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS), en un cuadro marcado por la profundización del ajuste del gobierno de Javier Milei contra las universidades nacionales. La elección tuvo lugar luego de semanas de paro docente y nodocente, e inmediatamente después de una nueva Marcha Federal Universitaria, que volvió a poner en pie de lucha a la comunidad educativa en defensa de la universidad pública y por la aplicación efectiva de la Ley de Financiamiento Universitario. Lejos de impulsar la organización estudiantil frente a este escenario crítico, la conducción del CEUNGS a cargo de El Puente buscó correr deliberadamente la agenda política de la universidad, convocando las elecciones en medio del conflicto y reduciendo el debate estudiantil a una lógica electoral vaciada de toda perspectiva de lucha.

Debemos recordar además que El Puente (agrupación del PJ de Malvinas Argentinas) llegó a estas elecciones luego de consumar el fraude del año pasado, cuando modificó arbitrariamente el Estatuto de 1997 y mantuvo al estudiantado más de un año sin elecciones, autoextendiendo su mandato.

Y el fraude avanzó: la convocatoria electoral de este año fue anunciada con apenas dos semanas de anticipación, hubo un padrón inflado de 39.383 personas, listas fantasmas, boletas copiadas y múltiples irregularidades que atravesaron todo el proceso eleccionario.

Mediante estas maniobras, vaciando la elección y apoyándose su política de servicios, El Puente logró retener la conducción del CEUNGS con el 62% de los votos. Su campaña volvió a sustentarse en una política de “servicios” y asistencialismo, completamente distanciada de la necesidad de organización y lucha que atraviesa hoy el movimiento estudiantil frente a la motosierra sobre las universidades nacionales. Por otro lado, la Lista 10 del Frente de Estudiantes de Izquierda (FEI), con El Yunque a la cabeza, conquistó el 32% con 741 votos y volvió a consolidarse como la única oposición política real a la burocracia de El Puente, con la perspectiva de que la lucha estudiantil recupere el CEUNGS y lo ponga al servicio de la pelea por el financiamiento universitario.

Los resultados de la elección mostraron que existe una franja del estudiantado que cuestiona el modelo de centro actual, apoyando una perspectiva de organización independiente en defensa de la universidad. Como resultado de esta campaña, el FEI conquistó tres Secretarías dentro del centro de estudiantes: la Secretaría de Bienestar Universitario, la Secretaría de Género y Diversidades y la Secretaría de Asuntos Académicos.

Los desafíos del FEI y las maniobras del aparato

La Lista 10 tuvo que enfrentar distintos obstáculos desde el propio proceso de conformación del frente. A pesar de las tensiones y posiciones rupturistas impulsadas particularmente por En Clave Roja/PTS, en el marco de diferencias arrastradas de las elecciones de Filosofía y Letras de la UBA con el ¡Ya Basta!/NMAS, y las tensiones constantes del Ya Basta abonando por la división del frente, finalmente se impuso la orientación defendida por El Yunque de fortalecer la unidad de todas las agrupaciones de izquierda para enfrentar al aparato de El Puente y para poner en pie un centro de estudiantes combativo frente al ajuste de Milei y las autoridades.

Durante toda la elección El Puente desplegó distintos mecanismos para intentar dividir y confundir el voto opositor. Entre ellos, impulsó la participación de una agrupación fantasma, Unite, que luego de militar durante apenas una semana abandonó completamente la universidad. La agrupación presentó una boleta prácticamente idéntica a la del FEI, utilizando incluso la misma tipografía y diseño. Aunque obtuvo menos del 3% de los votos, la maniobra buscó afectar deliberadamente el desempeño de la izquierda mediante la confusión del electorado.

El Puente volvió a apoyarse en prácticas que ya son habituales en cada elección: un padrón inflado de cuarenta mil estudiantes, votos de personas empadronadas que ya no estudian en la universidad, y una campaña vaciada frente a la enorme crisis que atraviesa la universidad pública, eligiendo como lema “sigamos haciendo historia”. ¿De qué historia hablan cuando los docentes y los estudiantes  somos expulsados de la universidad pública por no poder sostenernos materialmente en ella? ¿O estaban haciendo historia mientras se recortaba el menú estudiantil, el micro de la UNGS, los montos de las becas, y muchos otros derechos que fuimos perdiendo en los últimos 7 años de gestión de El Puente?

A este cuadro se le sumó también la orientación liquidacionista de Independientes UNGS, que desarrolló una campaña paralela llamando a no votar a ninguna lista en estas elecciones. Lejos de ofrecer una alternativa frente a este aparato fraudulento y burocrático, esta posición terminó favoreciendo objetivamente a la conducción del PJ, promoviendo la despolitización y el abstencionismo estudiantil en un escenario atravesado por el ajuste universitario y la necesidad de fortalecer la organización independiente del estudiantado.

En contraposición a estas políticas encontramos que la militancia de El Yunque dentro de la Lista 10 estuvo a la orden del día, logrando consolidar una alternativa política frente al ajuste de Milei y la burocracia estudiantil. La agrupación estuvo presente en las cursadas de los tres turnos, impulsando debates y actividades en un semestre atravesado por medidas de fuerza y por el creciente deterioro de las condiciones de cursada.

El fracaso de estas maniobras para liquidar a la oposición de izquierda demuestra que el aparato de El Puente tiene un límite frente a la conciencia estudiantil. La militancia de El Yunque en las aulas logró blindar la independencia política del FEI, transformando la resistencia electoral en un reagrupamiento antiburocrático que sale fortalecido de este proceso.

¿Por qué la burocracia retiene el centro en plena crisis universitaria?

Si bien no se ha conseguido hacer retroceder al FEI, para el activismo combativo el resultado de la UNGS abre una pregunta inevitable: ¿cómo es posible que, en medio del mayor ataque presupuestario contra la universidad pública, una conducción que vacía el centro de contenido político y lo reduce a una "agencia de servicios" retenga la mayoría? ¿El movimiento estudiantil está adormecido? ¿O retenido?

Lo que vemos es que a nivel nacional, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y las autoridades de las distintas universidades vienen jugando un rol de contención. Tras las masivas marchas federales, la estrategia de los rectores no fue profundizar la huelga general universitaria, sino canalizar el descontento hacia una mesa de negociaciones para administrar el ajuste y garantizar el "funcionamiento mínimo". La gestión de la UNGS no es la excepción: se pliega a esta lógica de no desbordar los canales institucionales. Al subordinar el movimiento universitario a la rosca de las autoridades y los gremios, se desarma políticamente a los estudiantes y se les quita la iniciativa histórica de lucha. El movimiento va a la rastra de la negociación, no de la confrontación.

El ajuste del gobierno no sólo golpea los presupuestos de las facultades, sino la economía diaria de cada estudiante (transporte impagable y un boleto estudiantil irrisorio, apuntes carísimos, precarización laboral). En este cuadro de asfixia económica, la política de "servicios" de El Puente (el café gratis o los viajes) opera como un colchón paliativo inmediato. La burocracia del PJ usufructúa la vulnerabilidad económica de lxs estudiantxs: ante la falta de una perspectiva de salida colectiva de la crisis, el "asistencialismo" es percibido por una parte importante del estudiantado como una ayuda necesaria para subsistir el día a día en la cursada, disociando esa ayuda de la necesidad de dar una pelea de fondo por el presupuesto.

Al mismo tiempo hay una despolitización llevada a cabo conscientemente. Desde hace ocho años son conducción: en todo este tiempo no han convocado una sola asamblea o reunión abierta que se proponga organizar a lxs estudiantxs frente a sus problemáticas comunes. La burocracia de El Puente se beneficia de montar elecciones express con debates vacíos y de vaciar y deslegitimar las asambleas autoconvocadas pues es la manera que tienen de imponer la idea de que el Centro de Estudiantes es una "gestoría de trámites" y no una herramienta de combate. El llamado al abstencionismo de sectores como IndependientesUNGS no hace más que reforzar este escepticismo, dejando la cancha libre al aparato municipal. La minoría que plantea un centro de lucha tiene el desafío clave de romper esta desmovilización, demostrando que los “servicios” de hoy serán imposibles mañana si la universidad pública se queda sin presupuesto.

El 32% obtenido por la Lista 10 y la conquista de tres secretarías demuestran que existe un activismo real y una cantidad de estudiantes importante que no se asimila a la lógica del individualismo y el desinterés, ni se conforma con las migajas del aparato. La tarea del próximo período es transformar esos votos en organización, y seguir llevando a cada aula la perspectiva de que la única garantía para defender la universidad es la organización independiente y la lucha en las calles, codo a codo con nuestros docentes y nodocentes.

Entonces, ¿cómo seguimos la pelea?

El próximo desafío serán las elecciones obligatorias de Consejo Superior y Consejos de Instituto, donde volveremos a dar pelea por sostener una voz independiente y de izquierda en los órganos de cogobierno universitario.

A las dificultades propias de enfrentar a la burocracia de El Puente se añade la ruptura impulsada por En Clave Roja/PTS en el Consejo. En una maniobra totalmente contradictoria, apenas 48 horas después de haber firmado la unidad para el CEUNGS, la juventud del PTS decidió romper el frente de cara a la presentación de listas para los Consejos. Al proponer nuevamente la exclusión del ¡Ya Basta!/NMAS, el PTS dinamitó la unidad conquistada para el Centro de Estudiantes en el mismo momento en que se lanzaba la campaña electoral. Desde El Yunque defendimos firmemente la necesidad de sostener el Frente de Estudiantes de Izquierda unificado en todas las instancias para enfrentar la ofensiva del gobierno, las autoridades y el aparato del PJ.

Desafortunadamente, la corriente de Myriam Bregman no rectificó su posición y decidió mantener la división presentando listas separadas para los órganos de cogobierno. A pesar de este atropello sectario que terminó conviviendo en paralelo con la campaña del Centro, las agrupaciones que defendimos la continuidad del FEI logramos presentar listas en todos los institutos de la universidad, reafirmando la importancia de construir una alternativa política independiente y combativa en la UNGS.

Si bien este escenario vuelve más compleja la pelea que tenemos por delante, confiamos en la militancia de El Yunque y en lxs nuevxs compañerxs que se han sumado a dar batalla en este último período. Vamos a redoblar nuestros esfuerzos para fortalecer una organización estudiantil independiente, capaz de enfrentar el ajuste de Milei, derrotar a la burocracia de El Puente y poner en pie un movimiento estudiantil combativo que intervenga de forma consecuente en la defensa de la universidad pública.

Carta a la Mesa del Frente de Izquierda - Unidad
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