Universidad

15/4/2022

Universidad de La Matanza: una elección que no interpeló al estudiantado

Frente de Izquierda UNLAM

Se concretaron las elecciones de Centro de Estudiantes y Claustro Estudiantil en el Consejo Superior en la Universidad de La Matanza, con la Liga Federal Universitaria/PJ alzándose con el Centro con el 75% de los votos y la representación estudiantil en el Superior, elección en la que fueron única lista. El dato sobresaliente es el del ausentismo a la hora de votar, mayor al 80% del padrón electoral: 7.200 votos válidos sobre un padrón de 40.000. La izquierda sumó aproximadamente la misma cantidad de votos que el kirchnerismo y los morados. De conjunto, ninguna lista opositora logró posicionarse como una alternativa consolidada a la agrupación de las autoridades universitarias.

El ausentismo, reflejo de una subjetividad

El factor principal que explica que haya votado el 18% del padrón electoral es la acción política deliberada del Rectorado y su agrupación para convertir esta elección en un trámite exprés. Las irregularidades organizativas de la elección fueron mayúsculas, por eso firmamos en disconformidad la poca información que nos ofrecieron. Padrones secretos, distribución confusa de mesas, fiscalización limitada, escrutinio definitivo a escondidas fueron los elementos de un proceso electoral dirigido por Juntas dominadas por la burocracia que dirige la universidad y el Centro. Dos días y medio de votación en la segunda semana de clases, con veda; 6 días de campaña en una primera semana marcada por la adaptación a la presencialidad luego de 2 años virtuales. Las últimas elecciones, en 2018, tampoco tuvieron un gran índice de participación: 11.000 votos sobre un padrón algo mayor.

Asimismo, la LFU/PJ al oscurecer las funciones del Centro y del Consejo Superior, quita a los estudiantes motivación para ir a votar, máxime en una universidad sin tradición política, sumado al anestesiamiento producto de la pandemia. También el aislamiento de los reclamos juega un papel. El año pasado tuvimos la gran lucha contra el cierre de las inscripciones en Sonido y Grabación; también la pelea de las estudiantes de Trabajo Social por la apertura de más comisiones en más franjas horarias. El silencio oficial, el aislamiento y la derrota de las luchas abiertas genera entre los estudiantes críticos la sensación de que no tiene sentido votar, si siempre va a terminar ganando la LFU.

Queda en evidencia un régimen antidemocrático dentro de la universidad diseñado para promover la baja participación y asegurar el monopolio político del pejotismo que la conduce desde su creación hace 30 años.

Recuento de fuerzas

Si bien las elecciones en la UNLaM vienen siendo cada vez más bajas en participación, corresponde ahondar un poco en la diferencia abultada de la LFU/PJ. Más allá de que la elección fue (como siempre) completamente amañada, es evidente que para el sector estudiantil que va a votar, la preferencia es para el grupo que comanda el Centro de Estudiantes hace 25 años.

En principio, las más de dos décadas de conducir el Centro ofrecen una periferia más o menos estable. Se ve en el alto nivel de votación en Económicas, de donde proviene el núcleo dirigente de la universidad. Si bien es dable sospechar que allí hay padrones inflados con graduados, también lo es pensar que su periferia más fiel proviene de allí. Por otro lado la LFU/PJ hace años remarca el eslogan #SomosUNLaM, acoplándose a la buena imagen que tiene la universidad en materia de “gestión”: un comedor que funciona bien, buena infraestructura, oferta de cursos y servicios. También cuenta con un marketing que ofrece descuentos en comercios, regala anotadores y lapiceras, destinado a un sector despolitizado, de los primeros años, que al no cursar hace tanto en la universidad no experimentó el abandono de un Centro que no presta un mínimo de atención a las verdaderas necesidades estudiantiles.

El FIT-U se presentó con la totalidad de los partidos que la componen, un acierto político que permitió darle volumen militante a nuestra lista. La cantidad de avales presentados, el buen número de fiscales y candidatos que reunimos y el despliegue físico en la semana de campaña dan cuenta de ese volumen. Nuestra lista fue la única que incluyó entre sus candidatos a estudiantes que participaron de las luchas del año pasado. El Nuevo MAS refrendó aquí su política divisionista para con el bloque de la izquierda. De haberse integrado, podríamos haber impactado con un simbólico pero significativo segundo lugar para la izquierda en la elección.

Para nuestra agrupación La Comuna esta elección constituyó un salto luego de ser proscriptos en las últimas dos elecciones. Lo hicimos a fuerza de una gran campaña que juntó miles de avales; también con iniciativa política para elaborar un programa acorde a las necesidades y reclamos de los estudiantes, incluso durante la virtualidad. El método de ofrecer un programa para los problemas concretos del estudiantado vinculándolo a la denuncia del ajuste sobre el presupuesto universitario por parte del gobierno y las autoridades despertó interés y nos distinguió de nuestros aliados, ocupados en darle visibilidad a sus figuras nacionales. Del lado negativo, a pesar de la iniciativa, nuestra audiencia sigue siendo muy acotada, y la falta de una tradición combativa dificulta el alcance de nuestra política.

Por último, los bloques del kirchnerismo y Franja Morada se valieron de una periferia construida por fuera de la universidad para defender su espacio en la elección. La camarilla dirigente de la universidad es refractaria para con el kirchnerismo, que ve limitada de esa forma su militancia y no consigue ganar consistencia. Por el lado de los morados, su principal candidato fue el concejal radical Goluscio, ya retirado de la militancia estudiantil, evidenciando su apoyo en su aparato por fuera de la masa estudiantil. La gran ausencia de la elección es la de “Estudiantes Autoconvocados”, que otrora supieron posicionarse como la alternativa a la LFU/PJ y que terminaron cooptados y neutralizados.

Las tareas por delante

El PJ continúa controlando con solidez el Rectorado y el Centro de Estudiantes. Lo logra con una política dura con el activismo no solo estudiantil sino también docente. Pero su política de ajuste presupuestario en línea con el acuerdo con el FMI reforzará su orientación ajustadora y privatista, que tendrá sin duda alguna consecuencias gravosas en el estudiantado que despertará más reacciones como las del año pasado.

Queda la tarea de darle fuerza a una alternativa independiente de las autoridades y gobiernos, que defienda la universidad pública del ajuste del gobierno y el FMI. Para eso es importante echar aún más raíces en una universidad cuya política hacia el activismo independiente es hostil. Sin dudas esta elección es un primer paso adelante en esa dirección. El desafío es enorme, y los 500 votos más el interés que despertó nuestra campaña marca que aún hay terreno para avanzar. ¡Invitamos a los estudiantes de la UNLaM a construir un movimiento estudiantil independiente y de lucha!