Universidad

11/6/2020

Universidad de Mar del Plata: cursadas virtuales y deserción estudiantil

En la Universidad Nacional de Mar del Plata la modalidad de cursadas virtuales y su extensión en el tiempo producto de la pandemia está dejando como consecuencia una importante deserción en los primeros años de todas las carreras y una mayor flexibilización laboral de los docentes. Esta situación pone en evidencia además las dificultades técnicas y económicas que sufrimos los estudiantes, condenados a trabajos precarizados como ejemplifican los trabajadores de reparto, en su amplia mayoría jóvenes.


Desde la implementación de la virtualidad forzada, los estudiantes marplatenses hemos sido abandonados a nuestra suerte. Lo demuestra el intento de las autoridades de tomar exámenes finales de manera virtual -rechazado por el conjunto de la comunidad educativa-, la negativa a la participación de la comunidad en las sesiones del Consejo Académico, y el cierre del comedor universitario sin prever el reparto de viandas a les compañeres que dependían de esa asistencia alimentaria.


La improvisación de las autoridades es total, ya que no se ofrece salida alguna a los problemas de conectividad que se presentan. Solo se apela a la voluntad de les docentes para que acuerden un criterio de evaluación con trabajos prácticos y parciales domiciliarios para sostener las cursadas. Hay muchos estudiantes que cursan sin claridad de si serán evaluados y cómo, mientras que en otros casos pretende evaluarse de una sola vez el contenido que antes era dividido en dos cuatrimestres. La situación es más incierta para los estudiantes con materias que solo pueden ser aprobadas de manera presencial, como Económicas o Arquitectura.


Los centros de estudiantes de la Unmdp y la Federación (FUM) brillan por su ausencia. Solo en los primeros días de cuarentena llamaron a la comunidad educativa a donar dispositivos electrónicos para “tejer redes estudiantiles”. En Humanidades, una de las facultades donde se concentra la mayor cantidad de estudiantes, el centro conducido por Humanidades por el Proyecto (K) no convocó una sola asamblea ni instancia alguna de debate colectivo. Es urgente que en todas las facultades estudiantes y docentes tengamos instancias donde podamos debatir cómo enfrentar esta situación.


Desde la UJS planteamos en primer lugar la defensa de la regularidad de todes les estudiantes, incluso para aquellos que no han podido acceder a las cursadas virtuales, y proponemos prorrogar todos los vencimientos de cursada durante la cuarentena, respetando todas las instancias de promoción ya establecidas. Consideramos importante que pueda llegarse a un acuerdo entre estudiantes y docentes para establecer algún método de evaluación, y en los casos que no lo permita la virtualidad rechazamos cualquier imposición para acreditar las materias en este período, contemplando la posibilidad de rendir los exámenes al final de la cursada con clases de apoyo -incluidas en la jornada laboral docente. Como lo planteamos desde el primer momento, seguimos exigiendo la entrega de computadoras, internet y dispositivos electrónicos como herramientas fundamentales para sostener esta modalidad durante la cuarentena.


Estas problemáticas dejan en evidencia el abandono de la educación pública, y no se solucionarán mágicamente con un potencial regreso de las clases presenciales. La falta de elementos de higiene básicos como jabón, papel higiénico y alcohol en gel es moneda corriente en las facultades, y no puede solucionarse con un presupuesto congelado desde el año pasado. El distanciamiento social es imposible cuando sufrimos la sobrepoblación de las aulas, y las autoridades se oponen desde hace años a nuestros reclamos de creación de nuevas sedes y la implementación de la triple franja horaria para distribuir las cursadas.


Para combatir la deserción es necesario reforzar la asistencia económica. Exigimos la adjudicación irrestricta de la beca Progresar para todes les estudiantes que la soliciten, con un aumento a 10.000 pesos, y la implementación de becas alimentarias ante el cierre de los comedores universitarios, junto con la ampliación de todas las becas acordes a las necesidades estudiantiles.


Les estudiantes tenemos como primera tarea organizarnos para defender nuestro derecho a estudiar, de manera independiente de las autoridades y el gobierno que prioriza el acuerdo para pagar la deuda a los bonistas y el FMI.