05/07/2021

Universidad de Salta: pongamos fin a la parálisis del centro de Humanidades

Nos organizamos para hacerle frente a la falta de conectividad y el ajuste.

Foto: Gustavo Molina

La Universidad Nacional de Salta atraviesa un proceso de crisis educativa que repercute inevitablemente en cada facultad. Esta crisis está determinada por el recorte presupuestario del gobierno de Alberto Fernández-Trotta, en primer lugar, y en segundo lugar por los rectores de todo pelaje. Así quedó demostrado cuando el rector de la Unsa, Víctor Claros, admitió una poda de más de 800 millones de pesos.

El gobierno dispuso un aumento del 17% en el Presupuesto Educativo Nacional 2021, insuficiente si se tiene en cuenta que la inflación pronosticada ronda el 50% y que la mayor parte del mismo se va en salarios (dicho sea de paso, también imponen una paritaria a la baja).

El contexto de la pandemia y la virtualidad forzosa aceleraron las consecuencias de este desfinanciamiento, dejando a miles de compañeros fuera de la cursada por no tener los medios necesarios; en Humanidades se cursa íntegramente de forma virtual. Las autoridades no han dado a conocer ningún relevamiento de cuántos estudiantes quedaron fuera de las carreras, mucho menos dieron respuestas sobre cómo hacer para revertir esta situación.

¿Quiénes son los responsables?

El ajuste en los presupuestos universitarios responde a la política de entrega de los recursos nacionales para el pago de la deuda externa, recursos que podrían haber sido puestos para garantizar el internet y las computadoras a les estudiantes, entre tantas otras cosas. Las autoridades universitarias impulsan programas a nivel nacional como el “Plan de Virtualización del Sistema Educativo”, una medida administrativa que no da cuenta, ni en lo más mínimo, de las necesidades reales de la población estudiantil, pero que actúa como un parche que busca tapar las deficiencias cada vez más crecientes del sector; así operan, por ejemplo, las becas de conectividad que se entregan.

Las agrupaciones estudiantiles de la Facultad de Humanidades, como Franja Morada o Voces, esta última dirección del centro de estudiantes, se quedan en el reparto de las escasas becas o cupos de investigación, pero los problemas abiertos por el ajuste y la virtualidad superan ampliamente la capacidad de estas agrupaciones.

Una salida a la crisis

Les compañeres de la UJS hemos impulsado desde el primer momento de la pandemia un plan de lucha nacional para que los ministerios de Educación y el gobierno nacional garanticen las condiciones de conectividad. Es por esto que movilizamos en todos los ministerios del país, levantando la consigna de “Sin WIFI ni Compu no hay educación”, y llevamos adelante relevamientos de las condiciones de estudio para que ningún pibe pierda el acceso a la educación.

Ante la parálisis de los centros de estudiantes impulsamos la autoconvocatoria en cada lugar de estudio, y en este caso también en la Facultad de Humanidades. En un cuadro de crisis social y sanitaria, de entrega total al FMI, defendemos la organización independiente de las agrupaciones estudiantiles que responden a los gobiernos de turno. En el pasado fue Franja Morada con Macri, ahora lo es Voces con Fernández. ¿Cómo llevarían a fondo una lucha por más recursos y conectividad estas agrupaciones si el gobierno a quien responden ajusta para beneficiar a los usureros?

Por todos estos motivos es que impulsamos una reunión virtual para les estudiantes de todas las carreras de Humanidades, por la plataforma Meet, para levantar un pliego de reclamos que garantice que todes sigamos en la cursada.

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