03/08/2020

UNLP: por un segundo cuatrimestre de lucha del movimiento estudiantil y docente

Es necesario masificar y profundizar los procesos de lucha abiertos en las Facultades e impulsarlos donde aún no se conformaron.

Vamos a organizarnos estudiantes y docentes de todas las Facultades.

A mediados de julio finalizó el primer cuatrimestre en las Facultades de la Unlp. De cara al inicio de la segunda parte del año, se impone sacar conclusiones sobre la grave crisis que atravesamos con la virtualización de la educación y el ajuste presupuestario y profundizar los procesos de organización que se empiezan a conformar en las facultades.

Qué pasó en el primer cuatrimestre

El primer cuatrimestre de cursadas virtuales en la Unlp dejó como saldo una deserción récord. Las causas están claras. El gobierno y las autoridades avanzaron a una virtualización educativa como producto de la pandemia sin garantizar las condiciones materiales para el acceso, sin capacitaciones y avasallando derechos estudiantiles y docentes.  La realidad virtual del cuatrimestre fue, ni más ni menos, un “sálvese quien pueda”, en el que las cursadas que se garantizaron fueron fruto del enorme esfuerzo de docentes y estudiantes.

Las pocas medidas que se anunciaron como apoyo, como son la Beca alimentaria o la Beca Tu PC, fueron insuficientes o incluso inexistentes. En las últimas horas, hasta la conducción de la Fulp (La Mella-La Cámpora-Cepa), alineada con el gobierno nacional y con el rector radical Tauber, tuvo que salir públicamente a pedir “que se regularice la situación con las becas”.

Todo esto, en un cuadro de fuerte ajuste presupuestario. El gobierno nacional prorrogó el presupuesto de ajuste 2019 de Macri, a pesar de una inflación superior al 60%. Las expresiones concretas de esto no tardaron en llegar. El gobierno de Alberto Fernández, que se autoproclama “hijo de la universidad pública”, eliminó unilateralmente la cláusula gatillo que la docencia conquistó luchando contra el ajuste de Macri y congeló los montos de las becas.

La ausencia de reglamentos excepcionales, que deberían haber sido discutidos con las gremiales docentes y estudiantiles para los regímenes de trabajo, enseñanza y evaluación, derivaron en todo tipo de atropellos y arbitrariedades contra docentes y estudiantes. Del lado docente, porque quedó a cargo de sus salarios el acceso a la conectividad, y por la sobrecarga laboral que esta modalidad a distancia implica, con un trabajo tendiente al “24/7”.

Del lado de lxs estudiantes, con la violación de todo tipo de derechos, empezando porque aún no se ha decretado la regularidad incondicional para todxs. Son constantes en las Facultades las cursadas fuera de horario o en días feriados, sobrecarga de trabajos prácticos con plazos que no corresponden, desorganización de la información en distintas plataformas, clases que se cortan cada 40 minutos y conteo de ausencias en las videollamadas como criterio para regularidad y evaluación, cuando no se han garantizado las condiciones mínimas para que puedan acceder todxs. Fue resonante en algunos medios el caso de estudiantes de Artes que fueron desmatriculados por ausencias y que han sido rematriculados gracias a la lucha estudiantil de las asambleas y la comisión de la carrera, que con acciones virtuales impuso ese reclamo.

En materia de evaluación, las autoridades optaron en muchos casos por armarla con criterio expulsivo. Es el caso de Artes y Arquitectura, donde se pusieron en pie las mesas de examen de forma exclusiva y obligatoria para estudiantes condicionales, en lugar de regularizarlos en sus cursadas, para que nadie se tenga que jugar su esfuerzo del año en un examen de modalidad desconocida.

La organización estudiantil

Frente a este cuadro, en distintas Facultades se pusieron en pie instancias de organización y de lucha durante el primer cuatrimestre. En todos los casos, se trató de auto convocatorias frente a la parálisis de las conducciones de la Fulp y de los Centros, que se dedicaron a ser solo un canal de difusión de las políticas de las autoridades.

Estas instancias por Facultad tomaron importantes iniciativas. En el caso de Arquitectura, con asambleas interclaustro, se impulsaron mailazos, campañas de fotos, juntada de firmas y otras iniciativas que pusieron un freno a la tentativa de las autoridades radicales, con apoyo de la conducción morada del centro, de dejar afuera a lxs condcionales que desaprueben o no rindan en la mesa de junio. El movimiento de lucha sigue por las condiciones materiales de acceso para estudiantes y docentes, por la flexibilización del pase al trabajo final de carrera y contra los distintos filtros (que el decanato quiere reforzar aún en pandemia) y porque no contabilicen los aplazos en las mesas virtuales.

En el caso de Artes, también con iniciativas virtuales, se puso en pie un pliego de reclamos para las cursadas virtuales, que aún no recibe respuestas de parte de las autoridades kirchneristas. La conducción del centro, alineada con el decanato, participó de las asambleas sin ser convocante y se abstuvo de votar la mayoría de esos reclamos.

A esto se suma la reciente asamblea en Informática, donde lxs estudiantes denuncian arbitrariedades en las cursadas y bochazos masivos en algunas cátedras, las asambleas de Psicología por las condiciones de cursada y la autoconvocatoria que a mediados de cuatrimestre hubo en Trabajo Social con casi 100 estudiantes discutiendo las problemáticas de la virtualización y la situación general de emergencia.

Organicemos la lucha del segundo cuatrimestre

En la mayoría de los casos, las asambleas tendrán continuidad en el inicio del segundo cuatrimestre y se han votado distintas iniciativas de lucha. Por caso, en Arquitectura habrá un apagón virtual votado por estudiantes y docentes en asamblea interclaustro, del 10 al 14 de agosto. En Artes, se realizará un apagón estudiantil el día 6. Estas instancias deben dar impulso a masificar la pelea por los reclamos.

En el caso de Artes, se planteó una acción callejera para la segunda semana de agosto frente al Rectorado para visibilizar los reclamos, que ya se empieza a discutir también en otras Facultades. Es una buena oportunidad para impulsarla como una acción común de estudiantes y docentes, para poner en cuestión el relato de las autoridades de la Universidad de una supuesta normalidad en la que todo está bien.

La UJS-PO impulsa este camino. Poner en pie al movimiento estudiantil junto a lxs docentes en cada una de las Facultades, deliberando sobre la situación crítica que atravesamos y resolviendo acciones por los reclamos. Surge como tarea para el cuatrimestre que se viene, la necesidad de masificar las asambleas e instancias de lucha ya existentes y ponerlas en pie en facultades como Humanidades, donde aún no tienen expresión.

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