28/01/2021
Hipocresía

Alberto Fernández llevó a la Cumbre Climática el humo de los incendios

La realidad desmiente el discurso oficial.

El pasado lunes 25 comenzó la Cumbre de Adaptación Climática 2021 organizada por los Países Bajos, que se desarrolló de manera virtual. De ella participó el presidente Alberto Fernández y el ministro de Ambiente Juan Cabandié.

La cumbre tuvo el objetivo de permitir un “intercambio de iniciativas, nuevos compromisos, financiamiento y mejores prácticas en torno a la adaptación resiliente al cambio climático”. Es decir, palabras lindas y ninguna medida real. Por ejemplo, Alberto Fernández destacó que “la adaptación es una prioridad en la política climática de la Argentina, aún cuando somos un país en desarrollo y particularmente vulnerable a los efectos del cambio climático”, y ratificó “el compromiso que la Argentina mantiene con la agenda climática”. Por su parte, Cabandié aseguró que “el tiempo de actuar es ahora, por lo que la Argentina adopta la acción climática como una política de Estado».

Estas declaraciones no se condicen con la realidad de un país que solo en 2020 tuvo la mitad de sus provincias incendiadas por el avance de la frontera sojero-ganadera y megaemprendimientos inmobiliarios. Tampoco reflejan que el Gran Chaco ocupa el sexto lugar en todo el mundo en materia de deforestación. Mucho menos van en consonancia con el lobby minero que el gobierno nacional despliega abiertamente para intentar quebrar la resistencia popular en Chubut, mientras se profundiza la depredación y la miseria en otras provincias mineras como San Juan y Catamarca.

El gobierno que durante 2020 defendió con uñas y dientes el acuerdo porcino con China para instalar megagranjas industriales de cerdos en nuestro país, ahora declara ante la dirigencia política internacional que Argentina está comprometida en la defensa del ambiente. Parece una película de comedia, o más bien de una de terror.

La política de Estado que tomó Argentina hace décadas, y que el gobierno actual la profundiza, es la depredación de los bienes naturales de nuestro país a costa del ambiente y la salud de la población. Esta orientación sostiene el sometimiento del país a los intereses de los pulpos capitalistas y el capital internacional, que buscan aumentar sus ganancias dejando nulos beneficios para el país. Cuando estimula el desembarco de las multinacionales del fracking y la megaminería, es una impostura el reclamo de Alberto Fernández acerca de que “es necesario que exista mayor compromiso de los países desarrollados”.

En la cumbre se presentó la Agenda de Acción de Adaptación preparada por la ONU, la titular del FMI Kristalina Georgieva, y el empresario Bill Gates. Ninguna solución real vendrá de parte de quienes son parte del problema. El “humo” que llevó Alberto Fernández a la cumbre fue el de las centenas de miles de hectáreas incendiadas en el último tiempo. Ante el fracaso de los gobiernos capitalistas para enfrentar la crisis climática y ecológica, la única salida real a la depredación ambiental es luchar por un gobierno de los trabajadores.

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