22/09/2020

Alberto Fernández y Cabandié, ni una medida concreta frente a la crisis ambiental

Todes a la 6ta Huelga Mundial por el Clima.

El gobierno nacional anunció un pretendido paquete de medidas ambientales, compuesto por un plan federal de erradicación de basureros a cielo abierto, una ley de educación ambiental, un programa nacional de prevención del fuego y el «plan Casa Común» cuyo objetivo será «promover el desarrollo humano integral y sostenible mediante iniciativas innovadoras de producción, concientización y educación». De la presentación participaron el presidente Alberto Fernández, el Ministro de Ambiente Juan Cabandié, trabajadores recicladores, guardaparques y representantes de los agrupamientos Jóvenes por el Clima y Alianza por el Clima.

Estos anuncios se dan a días de la 6ta Huelga Mundial por el Clima y luego de sucesivas manifestaciones del movimiento ambiental en todo el país, y sin embargo no atienden los urgentes reclamos que las originaron, como contra las quemas en las islas del Delta, los incendios en Córdoba, la megaminería en Chubut o el acuerdo porcino con China. No se ocupa, por ejemplo de que se cumplan las leyes de presupuestos mínimos nacionales (protección de bosques nativos, de aguas, de glaciares). La creación de plantas de tratamiento de residuos, que son una incumbencia de los municipios, tiene como único fin transferir partidas del presupuesto nacional a los intendentes.

El conflicto abierto por el acuerdo que el canciller Felipe Solá apunta a sellar con China, para la instalación de granjas industriales de cerdos, hizo recular al gobierno y llevó a posponer la firma para noviembre «para contemplar el respeto de la normativa en materia ambiental». Luego de ese episodio, el paquete patrocinado por el ministro Cabandié es una pantalla para que el movimiento acepte el acuerdo a cambio de migajas.

En la presentación, de hecho, Cabandié llamó a un «cambio de paradigma» haciendo eje en la responsabilidad individual. Nada dijo acerca de la depredación ambiental causada por el agronegocio, la megaminería contaminante o los incesantes «accidentes» petroleros en Vaca Muerta. Más aún, el «programa nacional de prevención del fuego» consistirá en aumentar las alertas de fuegos, la cantidad de brigadistas y el despliegue territorial para enfrentarlos, nada de lo cual afecta a los terratenientes que practican las quemas de pastizales como método de preparación de los terrenos para el agronegocio.

Respecto a la Ley de Educación Ambiental, de la que aún no se conoce su contenido, el ministro destacó que «el presidente va a mandar al parlamento una ley para incluir contenidos curriculares en todos los niveles educativos. Para generar una nueva conciencia. Para formar estudiantes que puedan tener estos elementos incorporados». por el contrario, lo que necesitamos es que la educación sea discutida por organizaciones ambientales, docentes y estudiantes para que, en lugar de desdibujar las responsabilidades o mostrar solo las consecuencias, esclarezca las relaciones sociales y económicas que son la raíz de la crisis ambiental.

Por su parte, Alberto Fernández afirmó que «la primera vez que los humanos nos encerramos, mejoraron las condiciones del ambiente». Ocultó de todas maneras la conclusión obvia que se desprende de ese efecto temporal: que ha quedado en evidencia cuán destructivo es el modo de producción capitalista con el planeta. El presidente agregó que «ningún negocio puede ser más importante que la decisión de la gente, sino estaríamos privilegiando los intereses de unos pocos en perjuicio de una inmensa mayoría». Pero, ¿acaso no actúa así el gobierno al habilitar como actividad esencial la megaminería? ¿O permitiendo la deforestación masiva durante la pandemia? ¿Y el acuerdo porcino? Para cerrar, el presidente sugirió que la Ley de Educación Ambiental contemple un «juramento al ambiente», en similitud con la «jura de la bandera»; ridículo.

A lo largo de los 40 minutos que duró la presentación no se hizo siquiera una referencia a las demandas urgentes del movimiento ambiental. Jamás se nombró el acuerdo con China, la megaminería, la utilización de agrotóxicos, o el avasallamiento de los derechos de las comunidades originarias, lo que habla de que las organizaciones ambientales participantes accedieron a callar estos reclamos… a cambio de nada. Desde Tribuna Ambiental levantamos todas las banderas en defensa del ambiente, y para que triunfen luchamos por la independencia política del movimiento. Vamos por una gran movilización en todo el país el próximo viernes 25, en la Huelga Internacional por el Clima.

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