16/11/2020

«Este gobierno permite que nos pongan más veneno en nuestras mesas»

Entrevista a Sabrina Ortiz, de las organizaciones Paren de Fumigar y Naturaleza de Derechos.

Luego de la difusión de la noticia de que las autoridades del Inta Pergamino habían solicitado quedar exentas del fallo que prohíbe la aplicación con agrotóxicos cerca de zonas pobladas en ese distrito bonaerense, Prensa Obrera entrevistó a Sabrina Ortiz, miembro de las organizaciones Paren de Fumigar y Naturaleza de Derechos. Sabrina fue denunciante en la causa que derivó en la sentencia contra productores y funcionarios públicos, por los nocivos efectos de esos productos sobre la salud de decenas de familias, y que finalmente llevó a la mencionada restricción para el uso de herbicidas. 

Contanos cómo fue el insólito reclamo del director regional del Inta Pergamino, Hernán Trebino, que pretendía fumigar a 100 metros de una escuela rural.

En principio fue algo muy sorpresivo para nosotros, porque en su momento habíamos presentado en la misma causa algunos tipos de propuestas para que se pudiera seguir produciendo de manera amigable con el ambiente, por llamarlo de alguna forma, hablando de lo que es agroecología, es decir no aplicando agroquímicos. Nos sorprendió y nos da mucha pena que el Inta de Pergamino, que es un organismo estatal que cuenta con la tecnología y los recursos para avanzar en la producción y adaptarse a las distintas condiciones, sea el mismo que presenta ante el juzgado una solicitud de autorización de fumigación con agrotóxicos.

Esto sin considerar que dentro del predio del Inta viven familias, hay un jardín maternal que atiende a niños de 45 días a 5 años de edad. Nos parece una locura tremenda porque, si bien ahora por la cuestión pandémica no está desarrollando actividades, cuando hay actividad escolar los niños estarían expuestos a los venenos. También consideremos que por dentro del predio experimental atraviesa un curso de agua que pertenece al arroyo Pergamino.

Creemos que el Inta debe ser el ejemplo y no la excepción, porque tiene todo para hacer y para mejorar. Incluso tenemos el ejemplo del Inta de Marcos Juárez, que ha pasado por una situación parecida y en lugar de arremeter contra los vecinos y ciudadanos decidió recrearse y crear las herramientas económicas a través de la producción agroecológica.

Por eso nos llama poderosamente la atención que la única solución sea volver a fumigarnos con agrotóxicos. A 600 metros hay un barrio, y recién a los 1.095 metros de distancia de aplicación empiezan a disminuir la probabilidad de causar daño genético, como se ha comprobado en las personas y ha sido uno de los motivos por el cual se ha tomado esta medida precautoria de los 1.095 metros terrestres. Si se autoriza se pone por encima a lo económico sobre la salud. ¿Qué diferencia hay entre que lo haga el Inta o una empresa privada? Los intereses son siempre económicos. No hay ninguna diferencia porque el impacto que causan los agrotóxicos ya está comprobado.

Por lo tanto rechazamos rotundamente la posición del Inta, del director regional, que nos parece penosa, y la rechazamos por esta cuestión. Sabemos y nos mantenemos en la posición de que la salud y la vida no se negocian. No se negocian ahora ni nunca, ni con el Inta, ni con Monsanto, ni con las empresas amigables, ni con las buenas prácticas. ¡La salud no se negocia! Por esa razón vamos a seguir en este camino. Hay mucho acompañamiento, 300 organizaciones que han firmado el petitorio en repudio de este accionar.

¿Qué impacto provocará el trigo transgénico HB4 en gran parte de los alimentos que se consumen en nuestro país?

El trigo transgénico HB4 que se intenta poner en marcha podemos sumará más enfermedades y más condiciones de vulnerabilidad para las personas, afectando a nuestro sistema inmunológico y los procesos de recuperación de las distintas enfermedades.

De hecho, se utilizan sustancias que están prohibidas en el resto de los países limítrofes y este gobierno permite que nos pongan más veneno en nuestras mesas. Esto significa un retroceso, significa acumular residuos tóxicos en nuestro pan, en nuestros alimentos básicos, lo cual va a ser imposible escapar en algún momento de todas las enfermedades que producen estos tóxicos. Tarde o temprano van a estar tan en contacto con estos tóxicos que nos va a pasar la factura en nuestros cuerpos y de nuestros hijos, que es peor aún.

Cómo es este fallo ejemplar de la Cámara Federal de Rosario que consolida la recuperación de territorios en Pergamino para una agricultura que se conecte con la tierra, la biodiversidad, la salud pública, provisión de alimentos sanos y saludables, y el fortalecimiento de los sistemas inmunológicos en una era pandémica.

La Cámara Federal de Rosario confirmó en segunda instancia el fallo judicial del Juzgado Federal de San Nicolás a cargo del juez Carlos Villafuerte Ruzo, manteniendo la medida precautoria del alejamiento de los 1.095 metros de las fumigaciones con agrotóxicos cerca de las zonas pobladas y mantiene la distancia aérea de 3.000 metros, considerando esta cuestión primordial que es la salud y considerando que hay otros modelos productivos que pueden explotarse.

Hay vastos instrumentos tanto científicos como recursos humanos que pueden llegar a fortalecer esto, preservando la biodiversidad que tenemos, y además la salud a través de los alimentos sanos sin veneno, que realmente sean contribuyente a la mejoría y no al deterioro del sistema inmunológico que, como todos sabemos en este contexto de pandemia lejos de favorecernos nos está perjudicando seriamente. De hecho, mis hijos son inmunodeprimidos y el tipo de alimentación que nos brinda el sistema nos va perjudicando cada vez más, nos vamos deteriorando más orgánicamente.

¿Qué significa esto en la lucha que llevaron adelante? Algo que quieras contarnos para cerrar la entrevista.

Esta lucha para mí representa la salud de mi familia, de mis hijos, representa la salud de mucha gente que no puede manifestarlo de alguna manera, o que no cuenta con las herramientas para hacerlo. Es más una lucha incoada por lo moral y por el espíritu de mujer y de mamá que otra cosa. Acá no hay odios, no hay River-Boca, no hay yo contra ellos o ellos contra mí. Acá existe una realidad que es el daño a la salud, el envenenamiento sistemático que estamos padeciendo en complicidad de todas las áreas posibles, y significa tener el objetivo concreto de mantenerlo porque la salud no se negocia, la vida no se negocia. Para mi significa eso.

Significa que tengo un objetivo en mi vida, yo tuve dos ACV, para algo me dejaron en esta vida, Dios, el Universo lo que fuere, por algo estoy acá y voy aprovechar este tiempo para poder hacer lo mejor que pueda. No vale resistir únicamente hay que luchar.

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