30/04/2020

A 45 años de la victoria del pueblo vietnamita en la guerra

Una derrota histórica del imperialismo.

El 30 de abril de 1975 se consumaba la victoria de los trabajadores y el pueblo vietnamita en su larga lucha contra la opresión imperialista con la derrota definitiva del estado títere de Vietnam del Sur y la ansiada unidad e independencia nacional. La toma de la capital Saigón (actual ciudad Ho Chi Minh) y la derrota del gobierno y de lo que quedaba de las fuerzas armadas sudvietnamitas coronaron una lucha de 30 años en la que los vietnamitas derrotaron sucesivamente a los imperialismos francés y estadounidense. A 45 años, esa enorme lucha, atravesada por contradicciones, feroces disputas políticas y traiciones presenta importantes enseñanzas y conclusiones a los trabajadores del mundo en una actualidad atravesada por una crisis histórica del capitalismo y una agresividad sistemática por parte del imperialismo.


La más importante derrota de Estados Unidos


Con la derrota del colonialismo francés en 1954[1] (en la batalla de Dien Bien Phu) parecía abrirse el camino hacia la independencia. Sin embargo, el triunfo fue burlado con los acuerdos de Ginebra con el acuerdo del imperialismo y la URSS ya que en lugar de garantizar la unidad e independencia de Vietnam se procedió a una división artificial del país por el paralelo 17, siguiendo el modelo seguido en Corea. Se creó el Estado títere de Vietnam del Sur, sostenido por Estados Unidos. Según los acuerdos esta división debía superarse dos años después con un plebiscito por la reunificación. Esta no era la intención del imperialismo. La negativa del gobierno de Vietnam del Sur a llevar adelante el plebiscito llevó a que se reanudara la rebelión en el sur y el conflicto bélico, ahora con la participación directa de Estados Unidos.


Primero mediante el financiamiento y la entrega de equipos y luego (desde 1964) a través del envío cada vez más masivo de tropas, hasta llegar a los 500.000 soldados, la principal potencia imperialista se involucró de lleno en la guerra. La brutalidad de la intervención norteamericana fue histórica. Estados Unidos arrojó sobre Vietnam más bombas que las que usara en toda la segunda guerra mundial, además de Napalm, agente naranja y otras armas químicas y biológicas que destruyeron el ecosistema y cuyas consecuencias sanitarias sigue sufriendo la población. A esto deben ser sumadas las vejaciones de todo tipo que los soldados llevaron adelante contra el pueblo. Más de tres millones de vietnamitas cayeron víctimas de esta agresión.


El ataque imperialista reforzó la popularidad y masividad del Vietcong, el ejército de liberación de Vietnam del Sur. El cine ha hecho mundialmente conocido el desconcierto de los militares estadounidenses ante las tácticas guerrilleras y de infiltración vietnamitas. Se trataba, en definitiva, de un aparato tecnológico militar que debía operar en un marco de insurgencia popular contra la opresión y de revolución social. La resistencia vietnamita debió operar a pesar de la reticencia de la URSS a apoyarla, y en menor medida de China. El reclamo de “armas y hombres” a Vietnam se expandía en movilizaciones en todo el mundo pero la burocracia retaceaba su apoyo.


La resistencia vietnamita fue sí acompañada por el desarrollo de un movimiento anti bélico masivo en los Estados Unidos, protagonizado especialmente por la juventud que se negaba a incorporarse a las fuerzas armadas. Cada noticia que se difundía sobre los crímenes provocados por sus fuerzas o el informe del número de bajas, provocaba un sacudón en el escenario político. La incapacidad para derrotar al Vietcong, que por el contrario cada vez aumentaban más su capacidad de lucha, junto con la crisis política en Estados Unidos[2], terminó por provocar la retirada estadounidense en 1973, pasando solamente a sostener con equipos y fondos al maltrecho estado de Vietnam del Sur. Sin la intervención norteamericana directa, el gobierno títere sudvietnamita no tardó en colapsar. La derrota de Estados Unidos permitió demostrar la primacía de la lucha de clases por sobre el mero poderío bélico.


Una etapa de crisis y revoluciones


El punto de viraje de la guerra de Vietnam (1955 – 1975) comenzó en febrero de 1968 con la operación llevada adelante por los vietnamitas conocida como la ofensiva del Tet, nombrada así por la festividad del año nuevo lunar en la que habitualmente no había actividad bélica. La ofensiva consistió en un ataque tanto en las zonas rurales como en las ciudades, lo que sorprendió a los estadounidenses y que, además de sus resultados militares, fue una victoria política que afectó la moral de las fuerzas imperialistas y tuvo un fuerte impacto en las movilizaciones al interior de Estados Unidos.


Es imposible separar la lucha del pueblo vietnamita, así como el movimiento anti bélico en EE.UU. de una etapa mundial de levantamientos populares y revoluciones. El año1968 fue el año del Mayo Francés, de la primavera de Praga y de las grandes movilizaciones obreras y estudiantiles (México entre otros) y en mayo de 1969 nuestro cordobazo.


La retirada estadounidense y el desenlace del conflicto son también inseparables del estallido de la crisis capitalista mundial de 1973 (conocida por el aumento fenomenal del petróleo), y las sucesivas revoluciones que le sucedieron como la de los claveles en Portugal (1974), la sandinista en Nicaragua (1979) y la revolución iraní (1979).


Una caracterización de la revolución vietnamita


El curso de esta enorme lucha y el devenir de la historia del país son indivisibles de las características de las fuerzas políticas actuantes y de las luchas políticas que tuvieron lugar. El Partido Comunista de Vietnam fue quien lideró el frente de liberación nacional que protagonizó la resistencia a los imperialismos francés y norteamericano, y que fue la fuerza dominante en Vietnam del Norte primero y en el Vietnam unificado. Se trata de un partido conducido por Ho Chi Minh, y fuertemente alineado con el stalinismo desde fines de los años 20. Este alineamiento le costaría caro al pueblo vietnamita y al proceso revolucionario, cuya orientación respondía a la política contrarrevolucionaria del Kremlin, basada en la defensa de sus intereses de casta y no en la revolución mundial.


Así, en 1945, con la derrota de los japoneses[3] en Vietnam y en la segunda guerra mundial, el PCV que conformó un gobierno propio e independiente en el norte habilitó el reingreso del imperialismo francés por los acuerdos de Yalta y Postdam entre la burocracia soviética y el imperialismo de reparto de áreas de influencia en el mundo. El pueblo vietnamita pagó con sangre la feroz represión llevada adelante por los franceses contra los comités populares que se fueron organizando al calor del proceso independentista. En esa resistencia tuvieron un rol protagónico las organizaciones trotskistas (La Lutte, Grupo Octubre), que contaban con una fuerte implantación sobre todo en el combativo proletariado del sur. (En las elecciones municipales de 1939, en la zona de Saigón, por ejemplo, habían logrado importantes victorias superando ampliamente a los candidatos stalinistas). Las organizaciones trotskistas disputaron palmo a palmo la dirección del proceso de resistencia antimperialista contra el stalinismo, planteando una lucha consecuente por la independencia y el gobierno obrero[4]. La represión imperialista se combinó con la cacería desatada por el PC contra el trotskismo con “grupos de tareas” para cortar de cuajo este desarrollo[5].


Este es un componente significativo, y pocas veces mencionado ya que desde ese momento, el control y la regimentación de la resistencia quedó en manos del PCV y sus formaciones militares. La partición del país en dos en 1955 también fue admitida por el PCV en nombre de la orientación del Kremlin que repetió en Vietnam la partición de Corea.


El programa del PCV era el del stalinismo para los países oprimidos, una revolución por etapas que hacía necesaria la unidad de todos los que se opusieran al imperialismo en un primer momento para consumar una revolución democrática y de liberación, es decir una revolución burguesa, dejando la lucha por el socialismo para un futuro indeterminado[6]. Esta política dirigida a todos los países oprimidos tenía por objetivo garantizar la ‘coexistencia pacífica’ con el imperialismo que buscaba la burocracia soviética para mantener el orden y sus intereses en la propia URSS.


Si bien, por la propia dinámica de la lucha de clases, la victoria vietnamita quebró parcialmente esta orientación, no dejó de ser la norma que rigió al gobierno del PCV. En el poder, el partido comunista llevó adelante una reforma agraria limitada expropiando a los terratenientes aliados del imperialismo, expropió algunas grandes industrias y nacionalizó el comercio exterior, pero rápidamente, 10 años después del triunfo, comenzó una restauración capitalista[7] siguiendo el camino de China y Rusia, en alianza con sectores imperialistas que al día de hoy es el fundamento de la super explotación de los obreros vietnamitas. La otra cara de esta moneda fue la constitución de un régimen burocrático de partido único y el bloqueo a una actividad política independiente de los trabajadores.


En una etapa como la actual, signada por una crisis capitalista de dimensiones catastróficas, con una tendencia creciente al desarrollo de guerras y agresiones imperialistas los trabajadores podemos tener como ejemplo a la heroica resistencia vietnamita y a su victoria contra la principal potencia mundial. El reverdecer actual del movimiento obrero y la existencia recurrente de rebeliones populares, situación que incluye a los trabajadores de los ex Estados obreros, augura nuevas e históricas confrontaciones entre las clases.


 

[1] Los actuales países de Vietnam, Laos y Camboya conformaban desde 1887 la colonia francesa de Indochina


[2] Al rechazo de la opinión pública a la guerra debe sumársele el escándalo de corrupción Watergate que llevó a la renuncia del presidente Nixon.


[3] Como parte de su expansión imperial en Asia y el pacífico, Japón ocupó Indochina en 1940 en el marco de la segunda guerra mundial.


[4] “A pesar de la persecución desatada por la administración colonial y el stalinismo, el trotskismo logró un gran progreso político. En las elecciones de 1939, en la provincia de Cochinchina en el sur, se realizaron elecciones municipales y los candidatos trotskistas Ta Thu Thau, Tran Van Tach y Pan Van Hum fueron electos con el 80% de los votos, derrotando al PC y otros partidos burgueses” Wermus, Pablo en “Revolución y guerra en Vietnam”, En defensa del marxismo N° 46, octubre 2015.


[5] Ver en Prensa Obrera “Trotskismo y stalinismo en la Revolución vietnamita de 1945.” Números 1524, 25,26 y 27.


https://prensaobrera.com/aniversarios/44688-trotskismo-y-stalinismo-en-la-revolucion-vietnamita-de-1945


[6] “La fuerza dirigente en la revolución nacional-democrático-popular en cuanto a fuerza motriz y aliada de la revolución, es la clase obrera; las fuerzas revolucionarias están compuestas por cuatro clases (obrera, campesina, pequeño burguesa y burguesa nacional) (…) La burguesía nacional vietnamita sufre la competencia económica y la opresión política pero tiene también relaciones con la clase de los terratenientes feudales y en cierta medida con el imperialismo y, aún más, explota a los obreros y no quiere que se desarrolle el movimiento obrero. Por eso tiene una actitud ambigua y se muestra vacilante. Sin embargo es aliada de la revolución nacional democrático popular” Truong Chinh en Vo Nguyen Giap y otros Los orígenes de la revolución vietnamita 1930 – 1945, RyR, Buenos Aires, 2013. El autor citado fue dirigente del PCV y su secretario general en diversos periodos.


[7] “Los responsables vietnamitas identifican al Do Moi (las reformas económicas) con la NEP que puso en marcha Lenin en 1921. La NEP, sin embargo, mantuvo el monopolio estatal del comercio exterior y la gran industria y la banca, y comenzó a sembrar las bases de la planificación. Los burócratas vietnamitas argumentan que, gracias a las 'reformas de mercado', las empresas estatales aumentaron su participación en el total de la producción. Efectivamente, en 1990 las empresas estatales generaban menos del 35% del PBI; hoy producen más del 40%. Pero esto está relacionado con el retroceso del campesinado y de la pequeña producción, no del gran capital. De todos modos, lo que importa para determinar el carácter de clase del régimen político vietnamita es que se ha convertido en defensor de las relaciones de producción capitalistas, incluidas las relaciones capitalistas de las empresas públicas.” Oviedo, Luis en “Vietnam, delante de China” En defensa del marxismo N°11, abril 1996.

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