18/12/2021
2001 - 2021

Mujeres piqueteras a veinte años del Argentinazo

Archivo Ojo Obrero.

El movimiento piquetero de nuestro país data de mediados de los noventa. Con la política de privatizaciones que impulsó el gobierno peronista de Carlos Menem las y los trabajadores que quedaban desocupados recurrieron al corte de rutas para enfrentar los despidos. Todos los protagonistas de aquella masacre social hoy están gobernando.

La proporción de mujeres que integraron el movimiento piquetero, muchas veces mayoritaria frente a la presencia masculina, fue cambiando desde entonces. Esta composición dependió de en qué zonas se desarrollaron las asambleas y cuáles hayan sido las condiciones que llevaron a su puesta en pie. La presencia mayoritaria de mujeres hoy está directamente vinculada a un agravamiento de las condiciones de vida de las familias obreras, y de las mujeres en particular, resultado de las políticas fondomonetaristas implementada por los diferentes gobiernos durante todos estos años, contrayendo deudas o pagándolas de manera serial.

El operativo kirchnerista de pago serial de deuda externa vino de la mano de la devaluación del peso, la precarización de las condiciones de trabajo, con el inestimable apoyo de las burocracias sindicales y en particular hicieron retroceder fuertemente las condiciones de vida de las mujeres que hoy llegan a ser casi el 70% entre los más pobres de nuestro país.

Entre fines de los ’90 y mediados de los 2000 no sólo se alcanzó casi un 18% de desocupación, se operó también la reconversión de decenas de convenios colectivos de trabajo en los que las burocracias sindicales peronistas dejaron caer conquistas históricas para la socialización de las tareas de cuidados, licencias especiales y privatizaron la capacitación del personal para hacer de eso un negocio para los sindicalistas y no un factor de mejor acceso a los escalafones para las y los trabajadores. Defendían convenios polifuncionales bajo la excusa de que los convenios de los ’70 eran la traba para la contratación laboral. ¿Les suena?. Retrocedimos en derechos pero no se incrementó la inserción laboral sino que se le dio herramientas a las patronales para bajar costos y desprenderse de trabajadores más fácilmente. Las que hoy hablan desde el gobierno de “las tareas de cuidados” son las aliadas políticas de aquella masacre sindical.

La militancia y presencia como protagonistas del propio movimiento de mujeres de las piqueteras irrumpió en el año 2003 con una masiva participación en el Encuentro Nacional de Mujeres de Rosario. Esa participación se preparó en la V Asamblea Nacional Piquetera del 2003, realizada en el estadio de Lanús. Es una época de clarificaciones: algunos que antes del Argentinazo se hacían los combativos, comenzaban una brutal asimilación al Estado de la mano del gobierno de Néstor Kirchner que venía a reconstituir las mallas de contención de una sociedad que las había desbordado en el Argentinazo. La cooptación de una parte del movimiento de derechos humanos, de organizaciones piqueteras, de las iglesias y el tributo de la ya cooptada al Estado burocracia sindical.

Un programa para la mujer trabajadora

El movimiento piquetero en el año 2003 desplegó un importante programa de intervención en el que no sólo se defendió la conquista del aborto legal, sino que allí se alistaron una decena de reivindicaciones centrales para la mayoría de las mujeres del país. Todas las resoluciones de aquella ANT fueron parte de un programa común entre trabajadores ocupados y desocupados. Las trabajadoras de Brukman fueron parte de la organización de la asamblea y ella tomó como primera resolución acompañar su plan de lucha por la expropiación de la fábrica que había cerrado.

Esa elaboración es la condensación de una experiencia que se recorría en todo el país desde hacía unos siete años desde que las y los primeros fogoneros armaron asambleas en Salta y en Neuquén. En las asambleas las mujeres empezaban a hablar de la violencia doméstica. Nunca antes otro movimiento les había dado la posibilidad de poner sobre la mesa esa forma de la violencia cotidiana tan naturalizada, y el programa desplegado planteaba que el Estado capitalista era el responsable de esa realidad materializada en el golpe de una pareja o en el mal trato. En esas resoluciones se habla también del cuidado de los niños, una preocupación de una clase social que sabe que ese cuidado sin condiciones materiales, no existe.

Manzaneras: punteras peronistas del gobierno de Duhalde

El gobierno de Duhalde intentó tejer una red de punteras para aplacar en los barrios la rebelión popular. Esto fueron “las manzaneras”, mujeres del PJ o que el PJ cooptaba para acallar el malestar en los barrios. Parece ridículo tener que decirlo, pero no todo impulso a la participación femenina es progresivo. El mecanismo de las manzaneras estaba inspirado en una intervención femenina basada en principios reaccionarios, destinando a esta el lugar del punterismo, sin organizaciones democráticas que las eligieran y protagonizando un proceso de inclusión de esas mujeres en corruptelas asistenciales, sobre todo para que cumplieran un rol: cubrir las espaldas del Estado capitalista y de sus organizaciones para la reconstrucción del país sobre esas bases (reaccionarias, insisto).

Si el capitalismo es el responsable de las relaciones sociales de opresión y sometimiento entre hombres y mujeres, entonces hay una forma de la igualdad capitalista entre los diferentes géneros que cumple un rol totalmente reaccionario. Este proceso de contención, como todo el gobierno de Duhalde, se vio interrumpido por la decisión de dicho gobierno de reprimir a sangre y fuego al movimiento piquetero, acción que terminó con la vida de dos jóvenes militantes, Darío Santillán y Maximiliano Kosteki y que abrió camino a un repudio popular que impulsó el adelantamiento electoral de entonces. Duhalde terminaría impulsando la candidatura de Néstor Kirchner y recibiría como favor a cambio la más completa impunidad y reposición en la vida política de este responsable del asesinato de nuestra juventud.

El movimiento piquetero que lucha y se enfrenta al Estado es una escuela de lucha y de renovación de vínculos sociales estatuidos por ese régimen social. Sólo allí donde se cuestiona la ideología impuesta por el capital y sus iglesias es donde se puede impulsar la participación femenina de una manera altamente progresiva y emancipadora. No es casual que justamente haya sido el Polo Obrero la corriente piquetera que con más fuerzas y menos crisis pudo participar sin rodeos de la lucha por el aborto legal en nuestro país, junto a otras fuerzas del Frente de Lucha Piquetero. Pero en ningún caso pudieron hacerlo las corrientes inscritas en el campo político del peronismo, aliado histórico de las iglesias y de sus principios opresivos. No pudieron pero tampoco quisieron.

La precarización social en aumento impulsó más y más a que las mujeres ocuparan un lugar en este movimiento por ser las más precarizadas. La socialización de las tareas de cuidados, tareas que fundamentalmente reposan sobre sus espaldas, fueron perdiendo terreno a manos de un crecimiento de la voracidad capitalista que impulsó la rebaja de los costos laborales y con ellas fuertes pérdidas de conquistas fundamentales que suponían la socialización de esas tareas. La única manera de progresar es terminando con los gobiernos fondomonetaristas, porque el pacto que todos promueven con el FMI sólo traerá más exigencias de reducir costos laborales y por lo tanto más transferencias de tareas de cuidados sobre las espaldas de las mujeres más necesitadas.

Hoy el gobierno que usa las banderas de la marea verde miente cuando afirma, al igual que lo hacía Macri, que los planes sociales son políticas para erradicar la violencia de género. Esta afirmación de dos gobiernos ajustadores solo tiene por finalidad disimular la completa ausencia de una política de fondo que exige presupuesto y medidas políticas que no están dispuestos a tomar. A 15 años de aprobada la Ley de Educación Sexual Integral los pactos políticos con las iglesias impidieron que avanzara su aplicación, y con esta orientación otra generación de jóvenes y niñxs fueron criados bajo principios reaccionarios y opresivos. Las consecuencias de las alianzas con las iglesias son muy profundas y nocivas.

Veinte años después, la organización ha crecido como así también los sectores que se acercan al movimiento piquetero independiente, espacio en el que miles de mujeres toman la palabra y las riendas de la construcción de su futuro y el de sus hijos. Desde el Plenario de Trabajadoras pusimos en pie el congreso más grande de nuestros más de 20 años de historia de la mano de miles de estas mujeres que encuentran en la organización un lugar de emancipación y crecimiento. Esta organización pasó a ser la gran protagonista de los últimos resultados electorales del FITU también, que desde Ushuaia a La Quiaca, permitió que en barriadas enteras miles y miles rompieran la dependencia histórica con el peronismo y se convirtieran en protagonistas de su propio futuro de la mano del Partido Obrero y del FIT-U. A este avance el régimen le tienen terror. Y es correcto que así sea. Porque vamos por todos los que nos han sumergido en el hambre y vamos por todo nuestros derechos. ¡¡Piqueteras carajo!!

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