Aniversarios

21/10/2026

Santa Cruz: a 30 años de una elección histórica en Adosac

La Lista Rosa y la lucha por recuperar el sindicato para los docentes.

Agregar Prensa Obrera como
medio preferido en Google

secretario general de la filial Caleta Olivia 1994-1996, secretario adjunto provincial 1997-1999, secretario gremial Caleta Olivia 2000-2003, congresal provincial y nacional a Ctera, cofundador de la Lista Rosa en Santa Cruz.

La conducción electa “ocupó” el sindicato durante 23 días hasta que se consolidó el reconocimiento del resultado.

En octubre de 2026 se cumplen 30 años de una de las experiencias más importantes de la historia del movimiento docente de Santa Cruz: el triunfo de la Lista Rosa en las elecciones provinciales de Adosac y la lucha posterior para hacer respetar la voluntad expresada por los afiliados.

El 4 de octubre de 1996, la Lista Rosa obtuvo más del 50% de los votos y ganó la comisión directiva provincial de Adosac. También triunfó en las filiales de Caleta Olivia y Río Gallegos, dando una señal contundente de que existía una importante corriente de docentes dispuesta a recuperar el sindicato como herramienta de organización, deliberación y lucha.

No fue una elección más. La conducción sindical de entonces, vinculada a la Lista Celeste de Ctera, venía atravesando un período de desmovilización y alejamiento de las necesidades de los trabajadores de la educación. Mientras avanzaban las políticas de ajuste, el presentismo funcionaba como un mecanismo de extorsión salarial contra los docentes que participaban de las medidas gremiales.

La Lista Rosa, impulsada por Tribuna Docente, junto a decenas de docentes independientes, venía construyendo una alternativa desde hacía dos años. Había intervenido en las luchas contra las evaluaciones de los cursos de capacitación y desarrollado una tarea de organización y difusión mediante boletines que llegaron a las escuelas de toda la provincia. Su planteo era claro: poner de pie a Adosac, recuperar la participación de las bases y reconstruir la organización de los docentes desde cada escuela.

La campaña: para seguir siendo maestros hay que poner en pie la Adosac

Uno de los hechos más gratificantes de la campaña lo recordaba Ricardo Mercado: cuando llegamos a la Escuela Rural de Tres Lagos, nos encontramos al entrar en la sala de maestros que estaba pegado en el pizarrón el boletín de la Lista Rosa. Ahí pudimos valorar aún más la importancia de un boletín informativo escrito, en épocas donde no existía WhatsApp.

A pata y pulmón, en una Traffic prestada, recorrimos durante un mes cada una de las localidades por interminables caminos de tierra para hablar con los docentes.

Las listas Celestes trataron de sembrar el temor entre los docentes acerca de los supuestos fines partidistas de la Lista Rosa, con una campaña discriminatoria basada en la descalificación de la izquierda; mientras ellos tenían los archivos del gremio repletos de fichas de afiliación al PJ.

Nosotros no paramos de explicar que Santa Cruz no es una isla, que los ataques eran para toda la clase obrera ocupada y desocupada, que teníamos que prepararnos para dar una batalla contra la reforma laboral, jubilatoria y educativa.

Los docentes votaron a quienes denunciamos en la campaña, las designaciones a dedo mediante “memos”, contratados por el CPE que cumplían tareas en cementerios, y hasta quisieron designar docentes mediante planes sociales como el Preno.

En cada recorrida o entrevista pusimos a debate la necesidad de paritarias libres (que durante 17 años bajo gobierno K no existieron), la incorporación del presentismo al básico, cláusula gatillo y un salario que cubra la canasta familiar.

La tarea más urgente era reorganizar y democratizar la Adosac, transparentar el manejo de fondos (recibimos una deuda de 1,5 millones de dólares y las cuentas bancarias embargadas) y poner en pie las 14 filiales y garantizar el Congreso Provincial de Delegados.

La defensa del voto y la recuperación de la sede sindical

El triunfo electoral no significó una transición sencilla. Se intentó desconocer el resultado mediante decisiones administrativas en el Ministerio de Trabajo que cuestionaban la validez de los comicios. La disputa trascendió rápidamente el terreno electoral y se convirtió en una lucha por el derecho de los docentes a elegir democráticamente a sus representantes.

La comisión directiva electa decidió asumir sus responsabilidades y ocupar la sede provincial del sindicato en defensa de la voluntad de los afiliados. Enfrentó las presiones del Ministerio de Trabajo de Menem, de la conducción saliente vinculada a la Lista Celeste de Ctera y del gobierno provincial de Néstor Kirchner, que pretendía avanzar sobre la organización gremial.

La firmeza de aquella decisión fue decisiva. La resistencia de la Lista Rosa despertó adhesiones en distintos sectores obreros de Santa Cruz y contribuyó a desbaratar la maniobra destinada a impedir que la nueva conducción asumiera.

En enero de 1997, el Ministerio de Trabajo dejó sin efecto la resolución que había cuestionado el proceso electoral y reconoció el triunfo de la Lista Rosa. La recuperación de Adosac quedó así consolidada mediante la combinación de legitimidad electoral, organización colectiva y movilización.

Un sindicato independiente del poder político

La recuperación abrió una nueva etapa. La tarea central era reconstruir las filiales, elegir delegados en las escuelas, convocar a congresos provinciales y devolverles a los docentes la posibilidad de decidir democráticamente el rumbo de sus luchas.

El desafío excedía la renovación de una comisión directiva. Se trataba de recuperar la independencia del sindicato frente al gobierno y de convertirlo en una herramienta para enfrentar la política salarial, la precarización de las condiciones laborales y las reformas educativas que amenazaban los derechos conquistados.

En los años siguientes Adosac se convirtió en un protagonista central de los conflictos sociales y educativos de Santa Cruz. La lucha contra la Ley Federal de Educación que mutiló la Educación Media y Técnica; el presentismo, la defensa del salario y de las condiciones de trabajo y la oposición a los intentos de subordinación política del gremio al gobierno marcaron aquella etapa.

Los plenarios intersindicales, congresos patagónicos de trabajadores, las coordinadoras para defender la Caja de Servicios Sociales, la jubilación, la mina de carbón en Río Turbio, el agua en Caleta Olivia, la universidad y contra la criminalización de la protesta social de docentes, desocupados, trabajadores en general, también son un patrimonio de la Adosac en la necesaria lucha por unidad de los trabajadores. Y al que no le guste se jode. 

La recuperación de 1996-1997 dejó una enseñanza fundamental: ningún sindicato puede reemplazar la participación de sus trabajadores por acuerdos de cúpula, ni garantizar sus derechos si queda subordinado a los intereses del gobierno de turno.

Frente a las corrientes sindicales burocráticas progobierno y los “antipartidos”, defendemos el pluralismo de ideas

La burocratización y la cooptación de la patronal y el Estado no es un destino inevitable de los sindicatos. A la tendencia a la burocratización oponemos la asamblea general, el plenario de delegados de escuela en cada filial; las paritarias libres, las asambleas de base, el congreso provincial. O sea, el control obrero sobre sus organizaciones y la más completa independencia del Estado y los partidos patronales.

El pluralismo permite que en el sindicato puedan participar todas las corrientes políticas sindicales. Si bien el sindicato cuenta con una orientación (que se establece en las asambleas y elecciones del sindicato) eso no evita que puedan manifestarse todas las divergencias que existen. En Adosac han coexistido desde hace años entre tres y seis agrupaciones distintas. Y siendo conducción, siempre garantizamos la participación de las agrupaciones opositoras, sean del color que sean.

Así muchas veces nos encontramos con compañeros que se identifican con la izquierda, otros con el peronismo, radicales, ARI, etc.

El pluralismo permite la existencia de agrupaciones sindicales que suelen ser agrupamientos de trabajadores que tienen ideas e iniciativas en común. Estas agrupaciones participan en los plenarios y asambleas debatiendo sus ideas y poniéndolas a consideración de todos los trabajadores que son los que elegirán que curso adoptar. También pueden presentarse a elecciones confeccionando una lista propia que se identifique con sus planteos.

Los sindicatos, por sus objetivos y su composición no pueden tener un programa acabado y con toda su importancia, la lucha sindical no basta para terminar con la explotación capitalista; para ello es imprescindible la lucha política y nosotros bregamos por la existencia de un partido de la clase obrera.

Una experiencia para las nuevas generaciones

A treinta años de aquellos acontecimientos, la historia de la Lista Rosa constituye una referencia para las nuevas generaciones de docentes. No como un recuerdo inmóvil ni como una reivindicación puramente electoral, sino como una experiencia de lucha que mostró que es posible enfrentar las maniobras burocráticas, defender la democracia sindical y recuperar una organización para ponerla al servicio de sus afiliados.

La historia también recuerda que ninguna conquista está garantizada para siempre. La independencia política de la patronal y el Estado, la deliberación colectiva, los mandatos de las escuelas y la organización desde las bases son principios que deben defenderse cotidianamente.

La recuperación de Adosac fue una conquista de los docentes que se organizaron para terminar con la desmovilización y volver a poner al sindicato en el centro de la lucha por sus reivindicaciones.

Treinta años después, reivindicar aquella experiencia es reivindicar el derecho de los trabajadores de la educación a organizarse de manera independiente, decidir democráticamente y luchar por sus derechos gobierne quien gobierne.

La Lista Rosa dejó una marca en la historia del sindicalismo docente santacruceño: la de una generación que entendió que recuperar el sindicato era, ante todo, recuperar una herramienta colectiva para luchar.

La elección se realizó el 4 de octubre de 1996, y la ocupación de la sede provincial comenzó el 3 de enero de 1997. La conducción electa permaneció “ocupando” el sindicato durante 23 días y 23 noches, hasta que se consolidó el reconocimiento del resultado. Los integrantes electos del secretariado provincial viajaron desde distintas localidades para asumir sus cargos y defender el resultado electoral. A 30 años de esta gesta histórica para la docencia santacruceña, va un reconocimiento para todos y cada uno de los compañeros y compañeras que participaron de esta batalla gremial.

Fuentes: