Políticas
18/9/2026
editorial
Bronca sobre bronca: el Presupuesto 2027 de Milei
Una razón más para llenar las calles el 19, redoblemos la movilización.

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La presentación del Presupuesto 2027 abrió una crisis a varias bandas.
Por un lado el gobierno incorporó un cambio sustancial en Discapacidad, que significará un golpe mayor a un sector que viene siendo especialmente atacado. Esto incluso después de una nueva y multitudinaria movilización frente al Congreso nacional exigiendo la prórroga de la emergencia en discapacidad, algo que por unanimidad los diputados se comprometieron a abordar en una sesión especial. Milei y Caputo decidieron las modificaciones al régimen actual sin esperar las deliberaciones en Diputados. Los que más sintieron el golpe son los diputados del oficialismo y sus aliados (PRO, UCR), que quedaron pagando en el medio de la reunión de comisión que discutía el tema.
No es el único ajuste que trae el proyecto. En términos reales el gasto educativo sube 2,4% frente a 2026, pero cae 44,3% respecto de 2023. Las partidas para universidades se mantienen casi sin cambios respecto a 2026, pero quedan 25,4% debajo de lo que fija la Ley de Financiamiento Universitario. También se recortan las becas Progresar (-77,2% real vs. 2023), la asistencia a comedores escolares (-26,8%), los fondos para programas de Educación Sexual Integral (-98,5%), la inversión en infraestructura y equipamiento (-92,8%) y las acciones de formación docente (-59,7%). Los cálculos son de Chequeado (17/9).
Otra “perlita” es que elimina los ajustes automáticos por inflación de la AUH, justo cuando la pobreza pegó un salto: en el primer semestre de 2026 hubo 1,7 millones de nuevos pobres si se toma como base el ingreso familiar, en relación al segundo semestre de 2025.
Todo esto demuestra que estamos ante un presupuesto de ajuste y ataque a los trabajadores, lo cual el gobierno y sus aduladores se encargan de destacar cuando ponen como un mérito que no haya un “plan platita” por ser el próximo un año electoral. Pero esto no es cierto: dentro del presupuesto hay varios regalos y negocios reservados para los capitalistas, algunos ya salieron a la luz como una serie de beneficios fiscales para las empresas que firmen nuevos contratos de concesión de rutas nacionales, y también para las que ya tienen contratos y realicen "ampliación de obras". Esto está en consonancia con la eximición de impuestos a la clase capitalista y en particular a los grupos amigos del gobierno, o el aumento de los subsidios a las empresas de servicios. El “plan platita” es para su base social, para los trabajadores ajuste y más ajuste, pobreza, desocupación.
Cuesta abajo
Para algunos la “torpeza” del gobierno con relación a Discapacidad -que abrió una crisis en sus filas- no va a pasar en el Parlamento, otros -en modo conspiranoide- creen que es una maniobra (¿autodestructiva?) para distraer la atención de los verdaderos problemas que enfrenta Milei y en particular su plan económico. Todas especulaciones. Lo que es cierto que el presupuesto presentado es un dibujo que esconde la realidad, pero por lo dicho más arriba no su carácter de clase: es un dibujo con el objetivo de pagar la deuda usuraria que desde hace décadas agobia al país y que es fuente de negociados, saqueo y desfalcos.
En un programa de televisión los economistas convocados defendieron el presupuesto con el argumento de que lo más importante es que “hay un proyecto de presupuesto” porque da “previsibilidad”. La mayor parte de los años desde la dictadura hasta acá hubo presupuestos aprobados por el Congreso, eso no evitó el derrumbe del gobierno de la Alianza, ni el “fracaso” de Macri, entre otros, y muchísimo menos el retroceso del país o el aumento de las penurias de la inmensa mayoría de la población. Festejan también que en el presupuesto se sostenga el superávit fiscal, ocultando que lejos de un superávit hay un déficit si no se procrastinaran los pagos, no se hicieran recortes en salud, educación, obras públicas, si no se dejara sin ingreso a casi un millón de trabajadores de los planes sociales, si no se metiera la mano en fondos específicos desviados a fines para los cuales no estaban destinados, etc.
Esta situación tiende a agravarse ya que la recaudación cae como resultado del derrumbe del consumo -por los bajos salarios y los despidos- y también por la quita de impuestos a los capitalistas. Imposible una reversión con un presupuesto que acentúa los factores de la crisis. Esta situación se hace particularmente grave en las provincias que ven disminuida la coparticipación nacional a la par que caen sus ingresos propios (Ingresos Brutos sobre todo).
Lo que el proyecto también oculta es que Argentina está entrando técnicamente en recesión: vamos al segundo semestre sin crecimiento. La economía de dos velocidades se está convirtiendo en una sola velocidad: marcha atrás, como señaló Néstor Pitrola en su editorial de la semana pasada, los que venían creciendo, crecen menos, y el retroceso en la industria, la construcción y comercio (donde se concentra la inmensa mayoría de los puestos de trabajo) se acentúa.
Las posibilidades de salir de esta situación se alejan cada vez más: la inversión respecto del PBI promedia el 16,3% -la media de Latinoamérica es del 20,3%-, lo que refleja la desinversión, ya que es menos de lo que se requiere para sostener la inversión ya instalada.
El proyecto tampoco contempla un agravante -más que previsible-: que el banco central norteamericano (FED) aumentó la tasa de interés, con la cual las posibilidades de endeudarse en el mercado de capitales son cada vez más leoninas cuando Argentina tiene vencimientos por más de 20.000 millones de dólares el año entrante.
“El experimento Milei pende de un hilo”
La precariedad del gobierno se ha acentuado como resultado de su fracaso económico y la repercusión se traslada al terreno político. La caída de la intención de votos a Milei para su reelección se sostiene, así como el rechazo a su gobierno y su persona. Las maniobras políticas con Malvinas no cambiaron esta tendencia, pero sí dejaron proyectos que esconden graves ataques a las libertades democráticas. Las encuestas reflejan que las preocupaciones de la población no son las que están en el proyecto del presupuesto. En palabras del diario inglés The Economist, el experimento de Milei “pende de un hilo” (sic).
Pero un agravamiento de la precariedad política del gobierno de La Libertad Avanza plantea un problema político para el conjunto de la clase capitalista, que no quiere el fracaso de un gobierno que avanzó fuertemente sobre los ingresos populares -directos e indirectos- vía el ajuste, que logró una reforma laboral que “ni la dictadura pudo” (sic Milei), que eliminó regulaciones para facilitarle los negocios, etc. Las críticas de los industriales o de los sectores patronales más golpeados por el fracaso económico se topan con la necesidad de producir modificaciones que no pongan en peligro lo conseguido y no aceleren el derrumbe, como podría ser la devaluación que muchos piden.
Cada vez es más claro que la supervivencia de este gobierno está en el sostén de la oposición patronal y sobre todo la del peronismo, que usa su control sobre todo en las organizaciones obreras y populares para que estas acompañen las preocupaciones de los capitalistas mientras le dan la espalda a las masas.

Que siga la bronca
En este marco es que se desarrolla la convocatoria a la Marcha de la Bronca que hacemos los partidos que integramos el Frente de Izquierda - Unidad. La iniciativa contrasta abrumadoramente con la “pasividad” del peronismo. Una “pasividad” que es la constatación de que se inscriben en las preocupaciones de los capitalistas para no hacer olas que puedan provocar tsunamis.
El peronismo justificó su pasividad con el cuento que había que dejar que Milei hiciera el trabajo sucio (y necesario) para que luego el gobierno les sea entregado como salvadores; la propia Cristina Kirchner desarrolló este planteo. Hoy el peronismo está fracturado por el grado de la asimilación al mileísmo, pero no por la esencia del mismo. Convertirse en una opción salvadora requiere dar mayores pruebas de eso, y es en lo que se esfuerzan los gobernadores y sobre todo Kicillof, para disipar dudas de la vuelta a un “populismo anacrónico”.
Por eso el peronismo, incluso su ala más “izquierdista”, estará ausente el 19 en las plazas del país.
La continuidad de la marcha de la bronca plantea desafíos aún mayores para el FIT-U porque los que van a marchar en todo el país, o salieron a apoyar la iniciativa quieren luchar contra este gobierno, hay que decir cómo seguimos. Nuestro partido ha propuesto la convocatoria a una asamblea nacional del Frente de Izquierda - Unidad abierta a todos los sectores que quieran luchar en serio contra este gobierno y contra la ofensiva capitalista. ¿Qué lograríamos con esta asamblea? Poner en debate una salida de la izquierda y los trabajadores a la crisis que está claramente expuesta; resolver nuevas iniciativas de lucha en la perspectiva de la huelga general que derrote al gobierno.
Contamos a favor que somos reconocidos por estar en todas las luchas, por no ceder frente al gobierno, por encarar la defensa de los trabajadores; por ello es necesario abandonar el divisionismo, la política de autoconstrucción que domina al PTS y que tiene costos como el hecho de que vayan -acompañados por el MST- en otra lista en la constituyente de Bariloche, o que se hayan quedado fuera de la lista de toda la izquierda clasista y combativa de las elecciones de la CTA-T.
Reiteramos el llamado al PTS a dejar de lado este divisionismo e impulsar una política que parta de la defensa del Frente de Izquierda - Unidad, pues representa el único bloque político de independencia de clase ante el gobierno, la oposición tradicional y las patronales. Esta unidad es clave para que podamos aprovechar el ascenso que registra Myriam Bregman en varias encuestas y traducirlo en un salto en la organización independiente de los trabajadores con un programa obrero y socialista.
Al terminar de escribir este editorial conocimos la decisión de la Cámara de Apelaciones y Garantías de San Isidro de ordenar el desalojo de los trabajadores de Fate que sostienen su permanencia en la empresa luchando desde hace siete meses en defensa de mil puestos de trabajo. La Justicia ha terminado avalando el lockout de Madanes Quintanilla mientras los trabajadores luchan por la reapertura de una empresa clave en el país. Llamamos a rodear de solidaridad a los trabajadores de Fate y del Sutna para impedir el desalojo. Este sábado que en la Plaza de Mayo y en todas las plazas del país suene con fuerza la bronca contra este nuevo atropello y se escuche ¡Fate no se cierra!






