Cultura

10/9/2026

40 años de la película La Noche de los Lápices

La lucha por la memoria, la verdad y la justicia sigue totalmente vigente.

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La Noche de los Lápices.

La historia cinematográfica argentina, desde sus inicios, en el siglo XIX, mantuvo (y mantiene en la actualidad) un fuerte vínculo y acompañamiento a los sucesos políticos y sociales, que han marcado al pueblo trabajador. Es indubitable que La Noche de Los Lápices es un claro exponente.

Estrenada en las salas argentinas, como corresponde un jueves 4 de septiembre de 1986, y drigida por Héctor Olivera, la película de La Noche de los Lápices recorre la lucha de los estudiantes secundarios de la ciudad de La Plata por el boleto estudiantil. Reclamo iniciado en 1975, en plena Triple A de Perón y López Rega. A menos de seis meses del golpe cívico-militar, un grupo aquellos adolescentes fueron secuestrados por grupos de tareas de la bonaerense.

El 10 de julio de 1987 fue presentada en el festival del séptimo arte de Moscú. Culminada la proyección, un periodista alemán le expresó a uno de los actores que “si hubiera sabido que eso ocurrió en la Argentina y que mi país vivió el Holocausto, está película debería estar catalogada dentro del genero de ciencia ficción”.

Sobre la base del relato brindado por Pablo Diaz, sobreviviente de las torturas, brindadas para el film y el juicio a las juntas militares (1983), el largometraje describe en detalle la picana, los simulacros (y no simulacros) de fusilamiento y las violaciones constantes. 

Con un excelente reparto, encontrando actores que hoy son reconocidos a nivel nacional e internacional, todos concuerdan que fue una experiencia muy difícil de realizar, especialmente por la enorme carga emotiva. “Tenía 16 años, estaba en cuarto año del secundario. Fue una experiencia personal más que cinematográfica. Me instalé casi dos meses en La Plata y en el colegio me dieron un montón de posibilidades para no quedar libre por faltas. Lo que contábamos era tan importante que apenas se estrenó ya estaba dando charlas en los colegios sobre la película y lo que narrábamos (…) Habían pasado solo tres años de democracia y la dictadura seguía cerca, pero ninguno sentía miedo sino orgullo por participar en algo tan importante para nosotros y la historia”, relata Leonardo Sbaraglia, quien representa a Daniel Racero, adolescente secuestrado el 16/9/1976, que en la actualidad sigue desaparecido.

Filmada en escenarios naturales. Mostrando como se hacían las reuniones, asambleas y actividades en aulas y casas variadas. Haciendo el foco en la fuerza de los pibes y las pibas haciéndole frente a la persecución y represión (de Perón y Videla). Y logrando el tormento de escenarios de los centros clandestinos de detención, no reales, ya que para el momento en que se filmó, los mismos se encontraban, en su gran mayoría cerrados, muchos de ellos desconocidos y/o aún en manos de las mismas fuerzas represivas del Estado, que pocos años atrás los utilizaban para efectuar los vejámenes.

Los estudiantes platenses pasaron por el Pozo de Arana (o El Campito) y el Pozo de Banfield. Ambos, parte del circuito Camps. Predios donde milicos, policías y civiles participaban de los atropellos. El largometraje hace fuerte referencia a la complicidad del clero y rectores, en la entrega de estudiantes, curas y frailes tratando de sacar más datos, en la tortura (física y psicológica). Y a la hora de bancar a la dictadura, mientras familiares reclaman por la aparición con vida.

También exponiendo los debates políticos entre los estudiantes. Principalmente entre la Juventud Peronista (JP) Montoneros, dirección de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) y la Coordinadora de Estudiantes Secundarios, y el guevarismo, encabezado por el Ejercito Revolucionario del Pueblo (ERP).

Hasta incluso, sin desentonar, hace mención a los enamoramientos, al miedo a declararle el amor a un/a compañero/a y los noviazgos. Algo más común en plena adolescencia. Tanto en las calles como en los centros clandestinos de detención. Amor, como sostén, ante tanta tortura y muerte.

“Yo necesito saber donde está Claudia (Falcone) para irle a decir las poesías que le hice. Hasta que no sepamos si los quemaron, donde están sus cenizas o si los enterraron, donde están sus fosas, no puede haber un arresto domiciliario o lo que sea porque no hay justicia plena”, expresa Pablo Díaz a Pagina 12 (15/09/2024). 

Militancia que no era solo estudiantil, sino también social, levando ollas populares y apoyo educativo en villas y barrios humildes. Y dándose tiempo para actividades artísticas y encuentros bailables (prohibidos por la Triple A y la dictadura). Acompañado por la música del momento. Especialmente temas de Sui Generis, encabezado por Rasguña las Piedras. Cantado por los pibes y las pibas, como medio para darse fuerzas, posterior a las sesiones de tortura.

Héctor Olivera

Héctor Olivera no fue un director más. Con sus 95 años realizó films que han quedado en las retinas y memoria del pueblo argentino. Como La Patagonia Rebelde (1974), No Habrá más Penas ni Olvido (1983), El Caso María Soledad (1993), Una Sombra Ya Pronto Serás (1994), Ay Juancito (2004) y El Mural (2010) entre otras muchas.

Consultado por la revista Caras y Caretas, brinda definiciones que lo pinta por completo como realizador. “Cuando me preguntan ¿para qué haces cine? Yo contesto, se puede hacer cine para entretener, que lo he hecho y está muy bien. Pero, sobre todo, el cine es para plantar postura, para discutir, para contribuir a que los hechos se recuerden y se mantengan en la historia y en la memoria colectiva. Es como un monumento no de bronce, sino de celuloide, que siempre recuerda que fusilaron peones en la Patagonia. Que, con la complicidad del poder político, en Catamarca abusaron y asesinaron brutalmente a una adolescente. Que hubo jóvenes que lucharon por el boleto estudiantil y fueron desaparecidos. Eso también es, fue y será Argentina. Ayuda a comprender lo que es el país. La Noche de Los Lápices es parte de la identidad argentina”.

Los Lápices siguen escribiendo

Muy poco tiempo después del estreno, el gobierno radical de Raúl Alfonsin aprobaba la primer de ley que liberaba de culpas y cargos a los genocidas del proceso. Con la llegada del menemismo (PJ) se dictan los indultos. La enorme movilización popular, en aumento en cada 24 de marzo y 16 de septiembre, llevó a los torturadores a los banquillos y la cárcel. Pese a los intentos de nuevos indultos por parte de la actual gestión facho libertaria.

A cincuenta años del secuestro de los estudiantes de La Plata, y cuarenta del estreno del largometraje, la lucha por la memoria, la verdad y la justicia sigue totalmente vigente. Para ello, La Noche de los Lápices es un documento histórico, hoy visible en redes sociales y paginas web.

30.000 compañeros y compañeras detenidos/as desaparecidos/as, presentes. Ahora y siempre.

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