Cultura
22/5/2026
El ejército de trolls libertario ataca la Licenciatura en Cultura y Lenguajes Artísticos de la UNGS
El ajuste de Milei impacta sobre el acceso del pueblo a la cultura y sobre los trabajadores del área.
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Estudiante de la Licenciatura en Cultura y Lenguajes Artísticos en la UNGS.
UNGS.
Mientras el gobierno de Milei se niega a cumplir con la ley de financiamiento universitario pese a la multitudinaria marcha federal del pasado 12 de mayo, envía a su ejército de trolls libertarios –pagados con la nuestra- para atacar una carrera de la Universidad Nacional de General Sarmiento.
A raíz de un recorte de una entrevista del medio C5N en donde entrevistaron a un joven estudiante de la Licenciatura en Cultura y Lenguajes Artísticos, el Gordo Dan, La Derecha Diario y otras redes libertarias comenzaron otro de sus ataques sistemáticos para descalificar las carreras con orientación a las ciencias sociales. El planteo es bien básico y peyorativo (algo típico en los discursos de La Libertad Avanza): “¿Por qué les tenemos que pagar una carrera que no sirve para nada?”
El modelo de ajuste y especulación financiera que propone este gobierno mira con desgano una carrera que forma profesionales en la ejecución de políticas culturales. ¿Es que acaso los libertarios no miran películas o series? ¿No leen libros? ¿No visitan museos? ¿No van al teatro? ¿O será acaso que les molesta que la clase obrera tenga acceso a la cultura? Los ricos pueden darse el lujo de colgar pinturas sobre sus paredes impolutas, pero los trabajadores no. ¿Para qué quiere un trabajador precarizado colgar arte en sus paredes? ¿Qué puede importarle a un estudiante de ingeniería ir al cine o al teatro? ¿Un jubilado no puede disfrutar de una lectura por placer?
Más allá de que esta es otra treta del gobierno para desviar la atención de lo que realmente importa –que es la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario que movilizó a millones de personas a lo largo y ancho del país-, es importante desarmar estos discursos que desprestigian estas formaciones académicas y que siguen instalando un odio desmedido armando un chivo expiatorio. Sin ir más lejos, el gobierno de Javier Milei convirtió el Ministerio de Cultura en una simple Secretaría ocupada por un lumpen, quien nombró al reconocido escritor Jorge Luis Borges como “Borgeres” en la última Feria del Libro en La Rural.
Sí, ya sé: pedirles respeto por la cultura y el arte a estos individuos individualistas que consideran exitosa a la minoría que acumula riquezas a costa del trabajo de los demás es ridículo.
El arte también es trabajo
El mercado de los libros sigue vivo a pesar de las circunstancias. Por la última Feria del Libro en Buenos Aires pasaron más de 1.340.000 personas, rompiendo un récord en su aniversario número cincuenta.
Docentes, estudiantes, familias y trabajadores del arte recorrieron el predio de La Rural reivindicando un espacio histórico cultural que para muchas personas se volvió un ritual año tras año. Incluso hubo una leve mejora en las ventas con respecto al año pasado. Entonces, si los libros siguen siendo tan significativos para un sector social amplio en tiempos de crisis económica y recesión, ¿por qué hay que seguir explicando el valor que tienen con todo el trabajo y la formación que conllevan?
El mes pasado, la escritora argentina Samanta Schweblin ganó un premio de un millón de euros por su libro de cuentos “El buen mal” y, en su discurso, además de reivindicar la formación que le proporcionó la universidad pública, admitió que siempre quiso tener un sueldo. Una profesional en el arte de la escritura con más de seis libros publicados que han recibido grandes reconocimientos a nivel internacional, admitiendo que una industria como la de los libros no le proporciona un sustento tangible.
Un salario ordena, estructura. La mayoría de las escritoras y escritores no viven a costa de la escritura: tienen otros empleos. Escribir es un oficio y requiere herramientas académicas. En especial, si lo que se quiere escribir es una ponencia o un trabajo de investigación. La escritura es solamente uno de los lenguajes artísticos que existen. ¿Por qué cuesta tanto verle la utilidad al arte y a la cultura en tiempos de crisis económica? En especial, cuando la realidad nos muestra otras aristas.
El arte también es organización colectiva
Cuando los estudiantes de la Licenciatura en Cultura y Lenguajes Artísticos se enteraron del video viral del compañero a manos de los libertarios, no dudaron en buscarlo para brindarle apoyo y contención. Desde el comité conformado por estudiantes y docentes, se reunieron para reivindicar la carrera y llamar a organizarse colectivamente.
Comprenden la importancia de la unidad entre trabajadores y estudiantes, valoran los espacios inclusivos en donde tejer vínculos –el mes pasado hicieron una olla popular en el campus-, se organizaron para ir juntos en cada una de las cuatro marchas federales en defensa de la universidad pública y mantienen una relación orgánica con el claustro docente y con el claustro de graduados. Hay una resistencia genuina a la batalla cultural contra el individualismo berreta y contra la resignación.
Probablemente esto es lo que más incomoda a los libertarios en medio de escándalos de corrupción, aumento del desempleo y, por consiguiente, de la pobreza, y la imagen del presidente que no para de caer en picado. Desde nuestra trinchera de Cultura y Lenguajes Artísticos, seguiremos dando pelea en esta batalla cultural.




