Políticas
21/5/2026
Editorial
XXX Congreso del Partido Obrero: los desafíos de la clase obrera y la izquierda

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La juventud en la izquierda.
La situación política de la Argentina se encuentra atravesada por una contradicción insalvable. Por un lado, se observa la brutal ofensiva del gobierno de Javier Milei contra las condiciones de vida de las mayorías trabajadoras; por el otro, emerge un hartazgo social que se manifiesta en las encuestas con una fuerte caída del apoyo al oficialismo. En las últimas semanas, este hartazgo se expresó mediante grandes movilizaciones que exponen problemas cruciales, como el derrumbe de la salud y la educación.
La semana anterior, vivimos la masiva Marcha Federal Educativa, que colmó la Plaza de Mayo y se replicó en todo el país para protestar contra el vaciamiento de la universidad pública. Además, este miércoles 20, trabajadores de la salud masivamente se movilizaron a la Plaza de Mayo para reclamar por los sueldos miserables y los recortes de la "motosierra", poniendo de manifiesto que la salud pública está al borde del colapso.
Los datos no dejan lugar a dudas: los hospitales públicos han experimentado un aumento del 35% en su demanda bajo la administración de Milei, un gobierno que ha recortado la asistencia en medicamentos y otros insumos. Esta situación es consecuencia directa del derrumbe de las obras sociales -a las que el Ejecutivo les quitó parte del financiamiento-, la caída de los salarios y los despidos. Todo esto ha repercutido en renuncias masivas a las prepagas, debido a aumentos siderales que contrastan fuertemente con los salarios deprimidos, a lo que se suman los recortes aplicados por todas las provincias y municipios. El Pami, la mayor obra social del país, se encuentra prácticamente paralizado, y una situación similar atraviesa Ioma.
El "experimento" libertario ha dejado en claro, una vez más, su naturaleza de clase. El gobierno busca descargar la crisis íntegramente sobre las espaldas del pueblo con el objetivo de cumplir con los mandatos del FMI y acumular los dólares que exigen los pulpos financieros. La situación económica está dominada por la precariedad: cierres de empresas, suspensiones y una inflación que el oficialismo intenta barrer bajo la alfombra, pero que impacta duramente en los bolsillos.
Los nuevos tarifazos energéticos y el brutal recorte a beneficios como el de la "Zona Fría" exponen una política de confiscación directa. Mientras asfixia a los hogares con boletas impagables e impone recortes millonarios en el Presupuesto 2026 para salud, ciencia y educación, Milei garantiza negocios extraordinarios y regímenes de privilegio (como el Rigi) para las petroleras, las mineras y los monopolios exportadores. Para el gobierno, el problema real no es el déficit, sino asegurar quiénes se benefician de esta crisis: los capitalistas.
Sin embargo, la política económica no cierra; frente a esto, el gobierno agudiza la "motosierra" y los ataques. El oficialismo presenta como un éxito la supuesta "remonetización" o la baja de la inflación, algo que se logra exclusivamente mediante el aplastamiento del consumo y la actividad productiva. La caída abrupta del mercado interno está provocando una ola de quiebras, cierres de empresas (incluso de multinacionales que abandonan el país) y suspensiones. Milei festeja un "equilibrio fiscal" falso que se sostiene sobre recortes a áreas esenciales, despidos masivos y el consecuente aumento de la desocupación.
A pesar de haber otorgado garantías extraordinarias a las grandes empresas, el plan sigue sin atraer capitales productivos. Por el contrario, las flexibilizaciones cambiarias dirigidas al sector corporativo han sido utilizadas por las multinacionales para repatriar ganancias a sus casas matrices (fuga de capitales) o para especular financieramente, en lugar de reinvertirlas en el país. Mientras, crece el endeudamiento público y privado y junto a ello una morosidad creciente. El BCRA sigue teniendo reservas netas negativas, colocando el "fantasma" de un nuevo default. A su vez, el contexto mundial -con la alta tasa de interés que sostiene la Reserva Federal estadounidense- aleja a la Argentina del acceso al mercado privado de capitales, a menos que esté dispuesta a pagar tasas usurarias.
La complicidad del peronismo y el rol de la burocracia
La precariedad económica se traduce rápidamente en precariedad política. Los enfrentamientos abiertos en el seno del oficialismo y las crecientes denuncias de corrupción cuestionan no solo el liderazgo de Milei, sino la viabilidad del propio gobierno. Así y todo, el oficialismo ha logrado imponer parte de su agenda, pura y exclusivamente gracias a la colaboración vital de la «oposición». La prueba de ello fue la reciente sesión de este miércoles en la Cámara de Diputados, donde el gobierno logró imponer la quita de subsidios al gas. Esta medida afecta a más de 100 ciudades de la Argentina y prepara un tarifazo inminente justo cuando comienza el frío; de hecho, fueron los propios gobernadores peronistas quienes aportaron los votos necesarios. Ante esta situación, ya se registran concentraciones y acampes en Tierra del Fuego como forma de protesta.
El debate electoral se ha adelantado, no por el surgimiento de una alternativa a Milei, sino justamente por su ausencia. El peronismo sigue envuelto en una crisis interna mientras intenta conformar una opción que le garantice a la clase capitalista la continuidad esencial del ataque que el gobierno actual perpetra contra las masas (fundamentalmente la reforma laboral, la «motosierra» y el equilibrio fiscal). Del mismo modo, la burocracia de la CGT y todo el entramado del sindicalismo peronista hacen lo imposible para frenar, aislar y contener los paros y las luchas en curso. Esto es evidente en los conflictos de Fate y el Inti, o en aquellas movilizaciones de enorme repercusión protagonizadas por los sectores de salud, educación, discapacidad y jubilados.

La salida es por izquierda: por una asamblea nacional del FIT-U
La pregunta que recorre los lugares de trabajo, las facultades y los barrios es cómo terminar con esta ofensiva. La consideración positiva hacia la izquierda y la compañera Myriam Bregman ha crecido considerablemente, como resultado directo de su presencia en las luchas sociales y de encabezar muchas de ellas. El reciente triunfo de la lista antiburocrática -conformada por las agrupaciones Multicolor y Azul y Blanca- en el Suteba La Matanza, la principal seccional docente de la provincia de Buenos Aires, confirma esta tendencia.
Mediante la movilización de masas independiente y la huelga general, es posible derrotar el plan «motosierra» y al gobierno. La reciente rebelión obrera en Bolivia contra los planes de ajuste demuestra que la salida se conquista luchando. El desafío central para los trabajadores y la juventud es derrotar al oficialismo a través de la movilización popular, sin condicionar este objetivo a las elecciones de 2027. De lo contrario, el gobierno podría fortalecerse si logra imponer su agenda antiobrera con la colaboración de la «oposición» peronista y la burocracia sindical.
Actualmente, el peronismo discute la conformación de un "gran frente anti-Milei" que busca amalgamar a todos los sectores opositores (incluyendo a figuras como Pichetto, Massot y Monzó) con el supuesto objetivo de desplazar a Milei en los comicios del próximo año. Existe una gran presión para que la izquierda se integre a este frente, bajo el argumento de que negarse sería funcional al gobierno actual. Sin embargo, el desafío del Frente de Izquierda y de los Trabajadores Unidad (FIT-U) en esta etapa es inmenso y diametralmente opuesto. Tenemos la tarea de organizar políticamente a todos aquellos que repudian a esta gestión, y debemos hacerlo construyendo una alternativa propia de los trabajadores y la izquierda, en lugar de actuar como furgón de cola del nacionalismo burgués. Por ello, la convocatoria a una gran Asamblea Nacional del FIT-U -dirigida al movimiento obrero y a los luchadores- resulta fundamental para agrupar fuerzas, forjar una salida política independiente e impulsar la consigna de «Fuera Milei».
En este contexto, desde el sábado 23 y hasta el lunes 25 inclusive, se llevará a cabo el XXX Congreso Nacional del Partido Obrero. Los delegados, que fueron elegidos en decenas de plenarios realizados a lo largo de todo el país, tendrán la responsabilidad de deliberar y resolver cuáles serán la orientación y las tareas que guiarán la acción del partido frente a este escenario. Todo esto, en el marco de una aguda crisis capitalista que no hace más que acelerar las tendencias hacia una guerra mundial.



