Cultura
13/5/2026
"Fenian", de Kneecap: solidaridad y resistencia anticolonial
El trío irlandés transforma la bronca política y el apoyo a Palestina en uno de los discos más intensos y combativos de los últimos años.
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La dimensión política atraviesa todo el álbum.
El nuevo disco de Kneecap, el segundo del trío irlandés, no aparece en cualquier contexto. Fenian, publicado este 1° de mayo, llega en medio de persecuciones judiciales, campañas mediáticas y un escenario internacional atravesado por el genocidio en Gaza y la criminalización de quienes se solidarizan con Palestina. El trío de Belfast integrado por Mo Chara, Móglai Bap y DJ Próvai vuelve a demostrar que su propuesta excede ampliamente la provocación estética. Su música funciona como una reivindicación política, cultural y lingüística contra siglos de colonialismo británico sobre Irlanda.
El propio título del álbum resume buena parte de esa disputa histórica. “Fenian” fue durante décadas un término asociado a los rebeldes irlandeses enfrentados al dominio británico y más tarde utilizado de forma despectiva contra quienes defienden el nacionalismo irlandés. Kneecap toma esa palabra y la convierte en bandera. El disco abre con “Éiire go Deo”, un manifiesto entre trip hop, spoken word y electrónica experimental donde el gaélico irlandés aparece no solamente como idioma sino también como territorio de resistencia. En una Irlanda donde el inglés fue impuesto mediante ocupación, persecución religiosa y supresión cultural, recuperar la lengua también significa recuperar memoria. El gaélico, en Kneecap, no aparece como nostalgia. Aparece como herramienta para el combate cultural.
La dimensión política atraviesa todo el álbum. El año pasado, Mo Chara fue llevado a los tribunales de Londres acusado de terrorismo por portar una bandera de Hezbolá durante un recital. Las imágenes de su llegada al juzgado rodeado de policías y simpatizantes recorrieron las redes sociales mientras cientos de personas gritaban “Free Mo Chara”. La causa terminó archivada, pero el episodio reaparece en “Carnival”, una de las canciones más explosivas del disco. Allí, Kneecap responde a la persecución mediática y judicial con versos dirigidos contra la hipocresía occidental frente a Palestina. La banda no intenta moderar su discurso para resultar aceptable. Hace exactamente lo contrario.
Esa postura alcanza uno de sus puntos más fuertes en “Palestine”, junto al rapero palestino Fawzi. La canción invierte la lógica colonial europea imaginando fronteras, muros y ocupaciones sobre el propio continente occidental. Kneecap utiliza el absurdo y la provocación para exponer cómo gran parte de Europa naturaliza la violencia imperialista cuando ocurre fuera de sus fronteras. Pero Fenian no se sostiene únicamente por su contenido político. Musicalmente, el disco mezcla hip hop, rave, drum & bass, post punk y electrónica agresiva con una precisión notable. Canciones como “Big Bad Mo”, “Cold at the Top” o la propia “Fenian” funcionan tanto como himnos festivaleros como descargas de rabia colectiva. Beats acelerados, estribillos coreables y una energía que por momentos nos sumerge de lleno al caos electrónico. Los Kneecap se han encargado de incorporar nuevas texturas a su repertorio, el ejemplo claro es "Carnival", donde incluyeron el afrobeat al punto de parecer expertos en la materia.
Otro de los mayores aciertos del disco aparece cuando el grupo abandona momentáneamente la confrontación directa y deja entrar cierta fragilidad emocional. “Cocaine Hill” retrata el desgaste psicológico y el insomnio provocado por el consumo problemático, mientras que “Irish Goodbye” se transforma en una despedida íntima atravesada por el suicidio de la madre de Móglai Bap. Ahí aparece otra dimensión de Kneecap. No solamente la bronca política o el humor agresivo, sino también el cansancio, el duelo y cierta desesperación generacional. Esa sensibilidad evita que el grupo quede reducido a la caricatura de “banda polémica”. En Fenian, la rabia y la vulnerabilidad conviven permanentemente.
En un escenario cultural donde gran parte de la industria musical elige la neutralidad, la ambigüedad o directamente el silencio frente al genocidio en Gaza, la existencia de Kneecap adquiere una importancia que excede lo estrictamente musical. El grupo irlandés no solamente construyó uno de los discos más intensos y originales de los últimos años; también recuperó la idea de que la música puede funcionar como herramienta de memoria, denuncia y solidaridad internacionalista. Entre beats de rave, versos en gaélico y canciones atravesadas por la violencia política y el dolor personal, Fenian demuestra que todavía existen artistas dispuestos a incomodar y tomar posición. Mientras gran parte de Occidente se escandaliza más por una bandera en un recital que por miles de muertos bajo las bombas israelíes, Kneecap elige hablar claro. Y esa decisión también forma parte de su potencia artística.



