Cultura

3/9/2022

“Marea Verde: La lucha por el aborto legal”: una lucha colectiva

Se estrenó en la plataforma CINE.AR el documental dirigido por Ángel Giovanni Hoyos

La realización muestra la lucha del movimiento de mujeres

El documental “Marea Verde: La lucha por el aborto legal” presenta un registro visual y testimonial respecto de cómo las mujeres lograron que se apruebe en 2020 la Ley 27.610, más conocida como la ley del aborto legal, seguro y gratuito, pero específicamente, muestra los pasos previos que hubo de darse para que se llegue a conformar la Marea Verde entre las mujeres.

La película cuenta con testimonios de Mabel Belluci (activista queer), Dora Barrancos (socióloga), Eliana Riaño Vivas, Celeste Macdougall, Lola Cufré (activista lesbiana) y Stella Manzano (doctora tocoginecóloga), entre otras.

El derecho al aborto ha sido uno de los principales temas en discusión política –y religiosa- luego de la dictadura. Uno de los temas más interesantes que desarrolla el documental es analizar y reflexionar sobre un cuestionamiento social: “¿Cómo puede ser que milites el aborto si sos mamá?” Frente a ello, la respuesta es una sola: la maternidad será deseada o no será. Esa fue una de las consignas que llevó adelante la marea verde desde el 2017, cuando el movimiento comenzó a masivizarse, en los encuentros de mujeres, y especialmente en los pañuelazos que se realizaron a lo largo y ancho del país, aún en plena pandemia. Esa vinculación entre las mujeres se fue fortaleciendo a diferentes niveles cuando la ley aún no estaba, cuando el aborto se daba en la clandestinidad, con la criminalización y las muertes (calculando aproximadamente 300.000 al año y las incontables muertes por los abortos ilegales).

El documental presenta como contrapunto la hipocresía del discurso celeste, la lucha por el derecho del niño por nacer, sin que se cuestione las condiciones sociales, el deseo… o peor, el origen del embarazo, que puede darse a partir de situaciones traumáticas como lo son las violaciones o abusos sexuales. Casos como el de la niña (¡no madre!) de Jujuy, que con 12 años fue violada, y que a pesar de la solicitud de su madre para acceder a un aborto, por las 24 semanas de gestación en curso fue forzada a maternar a través de una cesárea -siendo que la ley indica que cualquier tipo de embarazo en menores de 13 años es considerado producto de una violación.

Ahí es donde aparece el peso religioso, algo que no está señalado en la película.

La Iglesia ha sido un actor fundamental para trabar la ley durante más de doce años, y bajo diferentes listas partidarias, ha logrado colar sus propios representantes: Verónica Magario, María Eugenia Vidal, Juan Luis Manzur, Jorge Capitanich, Domingo Peppo… entre muchos otros.

Llegados a este punto, aparece el otro límite del documental. El protagonismo que adquiere el testimonio de referentes del oficialismo, como la legisladora porteña Ofelia Fernández, termina por dejar la falsa impresión de que la llegada al poder de Alberto Fernández es lo que posibilitó la aprobación de la ley. Sin embargo, esto pasa por alto que durante todo el período de los Kirchner en la presidencia el aborto se mantuvo penalizado. ¿Qué fue lo que cambió en el medio? El alza del movimiento de mujeres, sobre todo a partir del Ni Una Menos. La aprobación de la ley es fruto de la movilización popular, no del gobierno del Frente de Todos, que mantiene todo tipo de lazos con las iglesias y en cuyas filas sobresalen toda clase de elementos clericales, como el senador José Mayans, famoso por su discurso antiderechos durante el tratamiento de la iniciativa en el parlamento.

Una vez concedida la ley, ya inevitable por la presión popular, se pusieron todo tipo de trabas para la aplicación del aborto, debido a las presiones de los sectores oscurantistas.

La campaña de la Iglesia católica estaba –y sigue estándolo- financiada desde el propio Estado, que paga los “sueldos” de obispos, monseñores y curas, subsidia sus escuelas y universidades, y que, si vamos al cumplimiento de leyes, ha tenido injerencia en la ley gracias a la “objeción de conciencia”, o la judicialización de médicos, o incluso más, en el artículo 5 de la Ley de Educación Sexual Integral, dejando a criterio de la “comunidad educativa” la propuesta de abordaje de contenidos. Posibilitando a la Iglesia, dueña de numerosos colegios e influyente en otros tantos, la obstrucción o desnaturalización de la ESI.

A pesar de los límites señalados, la película registra la enorme lucha del movimiento de mujeres en las calles. La construcción de la Ola Verde fue producto de la constancia de miles de cuerpos con posibilidad de gestar que, año tras año, han salido a reclamar y exigir sus derechos.