Opinión
15/4/2026
Premios Goya 2026: escenario de denuncias ante la barbarie capitalista
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Dolores Fonzi en los Goya.
La noche del domingo 28 de febrero, Barcelona se vistió de gala y denuncia política, social y cultural, contra las nuevas avanzadas del imperialismo y el sionismo en Medio Oriente, como así también las acciones represivas y criminales del gobierno de Donald Trump en el propio Estados Unidos.
“La academia celebra la calidad del cine español con la entrega de los Premios Goya a los mejores profesionales de cada una de las especialidades técnicas y creativas. A lo largo de su historia, la academia ha reconocido con el Goya, o con su nominación el trabajo tanto de técnicos, profesionales anónimos para el gran público, como de grandes estrellas españolas e internacionales (…) En la misma ceremonia anual, se hace entrega del Goya de Honor, premio a la labor de cineasta de cualquier especialidad, que otorga la junta directiva que reconoce toda una vida de dedicación al cine desde 2022. También se entrega el Goya Internacional, para distinguir a personalidades que contribuyen al cine como arte que une culturas y espectadores de todo el mundo” (Premios Goya)
Celebrado en el Auditorio Forum CCIB, con más de 2.800.000 de personas siguiéndolo por televisión y redes sociales (share del 26%), la 40 edición quedó marcada por discursos que han dejado al desnudo las atrocidades y la barbarie del régimen capitalista.
La defensa a los derechos de las personas con discapacidad
La jornada de entrega de estatuillas inició con el discurso del actos Luis Tosar, quien en su alocución, anticipando un clima de reclamos en las entradas al salón, anticipó que “habrá libertad absoluta para hablar de Gaza, Ucrania o ICE” en un ambiente repleto de artistas, con vestidos y esmoquin de etiqueta y costosos diseños, llevando sobre el pecho pines con el lema “Free Palestina” (Palestina Libre).
Álvaro Cervantes, ganador del premio a mejor actor de reparto, por el largometraje “Sorda”, expresó que “esta película me ha enseñado muchas cosas, entre otras, una palabra que desconocía por completo, una palabra que estoy viviendo y que mucha gente que no conoce. Es el termino de capacitismo, que describe muy bien el mundo en el que vivimos. Las personas sordas me han ensañado que la empatía no solo se puede basar en buenas intenciones, sino en revisar nuestros propios privilegios”.
El film retrata la historia de Ángela, mujer sorda y embarazada. Sus miedos provocan crisis dentro de su propio hogar, con su pareja (Héctor) y en la crianza de su hija. Esto, en un mundo, un sistema político y económico, que le da la espalda. Una demostración de que la quita de derechos y el cierre de la Agencia de Discapacidad en la Argentina de Milei son parte de un sistema que discrimina y expulsa a quienes tienen algún tipo de discapacidad.
Por su parte, Miriam Garlo, premiada como mejor actriz por la misma película, esgrimió que “sin comunicación no hay respeto. Ningún ser humano es invisible. Ninguna persona sorda es muda. Tenemos voz propia. No a los genocidios. No a los femicidios. Y si al arte, a la ternura y a la empatía”.
Eva Libertad, galardonada como mejor dirección novel, por Sorda, al subir al estrado expuso que “nadie encaja en la normalidad porque no existe tal normalidad, lo que existe es la diversidad humana”. Y culminó al grito de “Viva Palestina libre”.
Palestina
La bandera en apoyo a la resistencia del pueblo palestino, ante el histórico ataque del sionismo y del imperialismo, se hizo ver en la ceremonia, tanto físicamente como en los discursos de actores, directores y productores cinematográficos. Hay que entender esto en el marco de las enormes movilizaciones que se desarrollan en las calles españolas, como en gran parte del mundo, en rechazo al genocidio de lleva adelante el Estado de Israel.
Fernández Méndez-Leite, presidente de la Academia de Cine, en su discurso, previo a entregarle el Goya Internacional a la actriz Susan Sarandon, ha llamado “a la reflexión sobre la preocupante situación de desprecio de los derechos humanos que se está produciendo por doquier y desde el poder político (…) sobre la brutal persecución de migrantes y disidentes en los Estados Unidos, la represión, encarcelamiento y ejecución de mujeres en Irán, Afganistán y otros lugares, y los continuos bombardeos sobre la población de Ucrania, entre otros muchos desmanes en distintos puntos de nuestro degradado mundo”.
Sarandon, reconocida por sus interpretaciones en reconocidos films como Thelma y Louise y Dead Man Walking (Pena de Muerte), como así también por su fuerte compromiso y militancia en defensa de los derechos humanos, también expuso. “Creo que deberíamos poder decir lo que pensamos sin temor a no poder trabajar de nuevo” expresó ante la consulta de un periodista sobre el silencio de las grandes productoras norteamericanas ante las medidas internas y externas desarrolladas por Donald Trump. “Hollywood nunca ha sido político. A Hollywood le importa si envejeces o si engordas”, dijo. Y los acusó de haberla marcado y anotado en una lista negra, al mejor estilo macartista: “El primero de noviembre fui despedida de mi agencia, específicamente por marchar y hablar públicamente sobre Gaza, por pedir el cese el fuego. Y se me hizo imposible siquiera estar en televisión. No sé si esto ha cambiado últimamente, pero tampoco puedo trabajar en ninguna película grande relacionada con Hollywood (…) Terminé encontrando agentes en Inglaterra e Italia, y trabajé allí (…) acabo de filmar una película en Italia e hice una obra de teatro por unos meses. Pero tengo conocimiento de un director italiano a quien le pidieron que no me contrataran, y eso fue hace poco. Él no hizo caso, pero tuvo esa conversación”.
Sobre el escenario, expresó su compromiso en defensa y apoyo a los sectores oprimidos. “Creo que es solo necesario cuando la gente no tiene una voz, siendo que es mi responsabilidad ayudarlos a tener una”.
Medio Oriente
Por su parte, el actor español Alberto San Juan, integrante del elenco de La Cena, una comedia que desarrolla una fuerte denuncia al régimen masacrador franquista, en la alfombra roja y frente a los medios periodísticos, utilizó los micrófonos para expresar su parecer sobre los ataques del imperialismo y el sionismo en Gaza y Medio Oriente. “Es un día para poder decir 'No a la Guerra' (…) Ha comenzado hoy mismo o ha crecido la misma guerra que se está extendiendo por el mundo entero gracias al señor de color naranja llamado Donald Trump y sus aliados (…) Vivimos una enorme violencia histórica”.
En el mismo sentido, la actriz Susana Abaitua, como el equipo de Flores para Antonio, se presentó en el ingreso a la ceremonia con calcomanías pidiendo el fin de la guerra y asegurando que el cine “refleja a la sociedad”.
En la misma mullida alfombra, entrevistado por cronistas acreditados, aprovechó para denunciar el accionar cómplice de países integrantes de la Unión Europea, por acción o inacción, en la campaña belicista. “Europa está mirando hacia otro lado… esto ya no tiene sentido”.
¡Argentina, presente!
Tanto en la ceremonia como en la obtención de premios y las denuncias, también estuvo presente el séptimo arte argentino. Dolores Fonzi, directora, guionista y actriz de la película Belén, al recibir la estatuilla a mejor producción iberoamericana, tomó la palabra para denunciar la barbarie nacional e internacional: “Nosotros somos las películas que hacemos y en este momento el mundo se convirtió en una película de terror donde ya se ha nombrado el genocidio en Gaza, el reclamo de las mujeres en Irán, la ola de persecución a los migrantes en Estados Unidos y eso, esa película de terror, no lo podemos seguir permitiendo”.
Acto seguido, descargó sus palabras contra las medidas de ajuste que desarrolla el gobierno de Javier Milei: “Ustedes (dirigiéndose al publico español) que tienen tiempo, que tienen tiempo aún, no caigan en la trampa. La ultraderecha vino a destruirlo todo. Eso es así. Yo vengo del futuro. Vengo del futuro, de un país donde el presidente incluso puso en venta el agua. O sea, que ya no solo defendemos el cine, estamos teniendo que defender el agua. Que no les pase a ustedes”. Hizo referencia a la modificación en la Ley de Glaciares, votada por diputados y senadores libertarios, radicales, macristas y peronistas que da vía libre a la venta y entrega de importantes recursos naturales y estratégicos a capitales especuladores financieros y turísticos. Dicha ley también viola la soberanía nacional.
Belén retrata la historia (real) de Julieta, joven tucumana encarcelada y llevada a juicio por practicarse un aborto. El film describe todo el debate judicial llevado adelante por un tribunal y un sistema judicial altamente conservador y marcado por el oscurantismo clerical, con mucha fuerza en la provincia del norte nacional. Mientras, en las calles, el apoyo a Julieta se multiplica en importantes movilizaciones como parte del crecimiento a nivel nacional del Ni Una Menos.
Leticia Cristi, productora del largometraje, quien sube con Fonzi a recibir el premio, aprovechó para tomar el micrófono y dedicárselo a “Belén, compartirlo con todas las mujeres, compartirlo con mi país, compartirlo con Argentina, dedicárselo a mi país. Acá estamos. Vamos a seguir haciendo cine. Queremos seguir haciendo cine. Deseamos hacer cine”. Una predica de combate ante la amenaza del gobierno nacional de cerrar y entregar a privados el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa). Intentona que viene desarrollando desde su asunción, fuertemente resistida por sus trabajadores, actores, actrices, directores, productores y el público.
Belén, ganadora de importantes premios en festivales internacionales como por ejemplo San Sebastián, y prenominada a los Oscar 2026, como mejor película internacional, no debe abandonar las pantallas. Es necesaria la multiplicación en proyecciones y visualizaciones, en tiempos de avance de gobiernos que con la excusa del “reformismo” van por la quita de derechos como el de aborto legal. La película deja en claro que los derechos y reivindicaciones conquistadas se defienden del mismo modo en que fueron conquistadas: ganando las calles.
Por un cine de combate
El séptimo arte, desde sus inicios en los primeros años del siglo XX, ha sido tomado también por las clases explotadas para denunciar el horror de la barbarie capitalista. Desde cortos y largometrajes en formatos de ficción (drama, comedias, acción), no ficción (documentales) y hasta dibujos animados, reflejaron la Primera y Segunda Guerra Mundial. Son innumerables la cantidad de producciones sobre el avance del fascismo en Europa, los golpes de Estado y las dictaduras cívico-militares en América Latina y la represión en democracia. Pero también sobre los levantamientos populares y revoluciones como por ejemplo los films rusos de Serguéi Eisenstein, usando la cámara para mostrar al mundo la revolución bolchevique de 1917.
La marcha hacia una Tercera Guerra Mundial es cada vez más visible en cadenas de noticias y redes sociales.
Las denuncias de los y las artistas en Goya son la representación de un malestar que se expande, como lo demuestran las grandes movilizaciones en gran parte del viejo continente, America Latina y el propio Estados Unidos.
Es necesario un cine rebelde, dentro y fuera de las pantallas que luche contra la barbarie imperialista y defienda los derechos de los trabajadores.
Marzo 2026



