Cultura

4/3/2026

Sin Pan y sin trabajo: 160 años del nacimiento de Ernesto de la Cárcova

Sin pan y sin trabajo.

Ernesto de la Cárcova, nacido en Buenos Aires el 3 de marzo de 1866, miembro de una familia adinerada; hijo de Juan Tiburcio de la Cárcova, juez federal, y de Juana Aurelia de Arrotea, hija de Antonio Arrotea, un rosista. Inició su formación artística en 1882. Continuó su formación en Italia entre los años 1885 y 1893, en Turín primero y en Roma después. En ese lugar empezó su famosa pintura "Sin pan y sin trabajo". Regresó a Buenos Aires y volvió a Europa en 1902 como director del patronato de becarios argentinos. Fue docente y director de la Academia Nacional de Bellas Artes. Fue profesor y director-fundador de la Escuela Superior de Bellas Artes. Se afilió al Partido Socialista, donde fue legislador. Esta obra fue presentada, justamente, después de su afiliación al Partido Centro Obrero Socialista (antecedente del PS). Sus obras posteriores siguieron otra temática que no tuvieron el impacto provocado por "Sin pan y sin trabajo". Murió el 28 de diciembre de 1927.

"Sin pan y sin trabajo", nacida de un boceto en Italia, es un óleo sobre lienzo de 125,5 por 116 centímetros, realizada en 1894. Es reconocido como el primer cuadro con temática obrera, social y crítica argentina puesto en la memoria colectiva. Actualmente se encuentra en la muestra permanente del Museo Nacional de Bellas Artes.

Lo primero que se observa en el cuadro es la ventana, siendo la única fuente de luz de la habitación, mientras que el hombre, un desocupado e inmigrante, a medio levantarse, ve a través de ella a la policía a caballo yendo a reprimir a los obreros de una fábrica paralizada en huelga, porque no se ve el humo de las chimeneas. El hombre aprieta el puño contra la mesa con bronca y angustia; a su lado, en la mesa, hay un par de herramientas. En esta habitación de aspecto sombrío, del lado opuesto de la mesa se encuentra la mujer en la silla, amamantando a su bebé, que a su vez es tapado por la oscuridad de la escena como un futuro que no existe. Mientras que la mujer le da la espalda a la ventana, la dirección de su cabeza y la del bebé apuntan hacia el hombre; ya no hay sagrada familia, solo hambre, pobreza y desesperación. Es una obra de carácter simbólico más que naturalista. También puede verse como una escena con propiedades cosmopolitas, ya que podría ser de cualquier ciudad del mundo. Es una obra que contiene mucha actualidad porque nos muestra al sistema capitalista en su totalidad, una denuncia política de las condiciones de vida.

Este cuadro bien podría ubicarse en el prólogo realizado por Friedrich Engels del "El Capital" de Marx, perteneciente a la edición inglesa del 5 de noviembre de 1886: "Entretanto, cada nuevo invierno replantea la gran cuestión: '¿Qué hacer con los desocupados?'; pero mientras que el número de estos va en aumento de año en año, no hay nadie que responda la pregunta, y casi es posible calcular el momento en que los desocupados, perdiendo la paciencia, tomarán su destino en sus propias manos".

160 años después del nacimiento del creador de esta obra, que tiene una gran vigencia, y contrariamente al discurso ajustador de Milei en la apertura de sesiones, ante el cierre de empresas, la reforma laboral esclavista, la depredación ambiental, la lucha de las mujeres, contra los despidos, por los alimentos en los comedores populares… la malaria no ha terminado. Por el pan y el trabajo.

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