15/11/2020

Alerta ante los primeros contagios de Covid-19 en escuelas porteñas

Por Gabriel Lubo miembro del Consejo Directivo de Ademys

En los primeros veinte días hábiles de “revinculación” se detectaron al menos 11 contagios. Tal como la docencia viene denunciando, la reapertura prematura de escuelas para actividades presenciales está poniendo en riesgo la salud de la comunidad educativa.

Sucede que el nivel de circulación del virus Covid-19 está lejos de haberse aplacado y las escuelas no son lugares seguros, producto de la alta circulación de los contagios en toda la sociedad y de las condiciones de bioseguridad y lo impracticable de los “protocolos”.

La punta del iceberg

Los once casos confirmados corresponden a distintas escuelas públicas de la Ciudad de Buenos Aires, tanto de nivel Primario como Secundario. Son casos que llegaron a detectarse y fueron informados públicamente. Los contagios reales que se han producido en estos días son muchos más, ya que existe una manipulación por parte del Ministerio de Educación para que no se informe sobre la circulación del virus en las escuelas, lo que en todo el sector privado se intensifica a través de fuertes presiones.

Estos primeros contagios se dan en un contexto de escuelas semi vacías, debido a que la inmensa mayoría de los estudiantes convocados no está asistiendo, producto de que las familias priorizan el cuidado de la salud, por sobre la irresponsabilidad de las autoridades educativas nacionales y porteñas.

Las presiones y la manipulación del gobierno y las patronales para ocultar los contagios son doblemente peligrosas, ya que disimulan el hecho de que una reapertura total sería una catástrofe sanitaria a gran escala, pero además dificultan el corte en la cadena de contagios y son señales que “estimulan” la subestimación de los riesgos, sobreactuado por varios funcionarios que se muestran en las escuelas sin barbijo y descuidando el distanciamiento.

La “nueva normalidad” ya llegó

El levantamiento casi total de toda medida de prevención es una política nacional; el paso del ASPO (aislamiento) al DISPO (distanciamiento) es el “santo y seña” para una orientación “bolsonarista” que no cuida ni las formas. La escenificación de la cena presidencial con Evo Morales y dos decenas de funcionarios en un lugar cerrado, sin barbijos y sin distanciamiento social, no es un simple “descuido”: es una señal al conjunto de la sociedad de que la “nueva normalidad” ya llegó y nos resignemos a “convivir con el virus”; que el cuidado depende exclusivamente de pautas de higiene personal; y, hacia la burguesía y las patronales, que no hacen falta rígidos protocolos ni extensión de licencias.

El broche de oro para esta “normalidad” es un 2021 con todas las escuelas llenas de alumnos para garantizar la utilización plena del tiempo laboral de las trabajadoras/es, para lo cual el cierre de este año con las “escuelas abiertas” es un paso fundamental.

Esto está sostenido en escuelas que siguen en el mismo estado que en marzo, sin insumos, ni refuerzos en el personal de limpieza, ni obras de construcción que aumenten la cantidad de aulas, ni con más personal docente y profesionales de orientación y apoyo ante un 2020 que ocasionó un fuerte impacto en la construcción del vínculo pedagógico de los estudiantes con el proceso escolar y una situación que tuvo un efecto en las subjetividades.

En defensa de la salud

Las comunidades educativas, sin embargo, han levantado una barrera de defensa frente a un Estado negacionista de los riesgos por el Covid-19.

Las familias han rechazado la “invitación” voluntaria a la vuelta a actividades presenciales en las escuelas en más de un 90%, priorizando la salud y evitando exponer a los niños y jóvenes a los contagios en el ámbito escolar.

Desde el mes de agosto, la docencia viene sosteniendo asambleas, reuniones, pronunciamientos, rechazos a la vuelta a la presencialidad y reclamando por recursos para sostener el vínculo pedagógico a la distancia, así como un plan de infraestructura urgente que ponga en condiciones a las escuelas para un eventual regreso seguro en 2021, en cuanto las condiciones sanitarias lo hagan posible (nula circulación del virus o vacunación masiva a la población).

En asambleas abiertas virtuales, Ademys viene sosteniendo medidas de lucha, dentro de las que se destaca el paro de actividades presenciales que otorga una herramienta de lucha y rechazo efectivo ante las presiones que bajan a las escuelas para sostener las “burbujas”. Las asambleas abiertas y las medidas de lucha que impulsar la conducción Multicolor de Ademys contrastan con la parálisis escandalosa de la dirección Celeste de UTE-Ctera.

Desde el momento mismo de la suspensión de clases el 15 de marzo, la docencia viene enfrentando la virtualización forzosa sin recursos por parte del gobierno nacional y los gobiernos jurisdiccionales, a lo que ahora se suma la lucha contra la presencialidad prematura. Profundicemos la organización escuela por escuela, junto a la comunidad educativa para frenar las reaperturas irresponsables y luchar por condiciones para un regreso seguro en 2021, y avanzar en todas las demandas de la educación pública y las condiciones laborales y salariales docentes.

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