Educación
2/10/2026
Provincia de Buenos Aires
Almirante Brown: la lucha de la Secundaria n° 6 sigue creciendo
Ante el intento de cierre, la comunidad educativa se organiza y se moviliza.
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La Secundaria n° 6 de Almirante Brown sigue la lucha contra el intento de cierre a pesar de todas las amenazas y aprietes gubernamentales. La comunidad educativa continúa organizada y estableció una serie de acciones de lucha para lograr un compromiso por parte de la jefatura regional de que a fines de 2026 se van a inscribir estudiantes de primer año, que comenzarán en el 2027, en la Secundaria 6 y no en la técnica.
Se trata de una institución con 50 años de historia, que es una de las que mayor matrícula tiene en el distrito del sur bonaerense, con unos 750 estudiantes aproximadamente. También cuenta con uno de los edificios y predios más grandes para una institución educativa pública. Justamente esto fue conseguido a través de la lucha que la comunidad dio a principios de los años noventa, cuando la población de la localidad había crecido y resultaba imposible continuar compartiendo el edificio con una escuela primaria.
Las modalidades de la secundaria orientada que allí se imparten son: Educación Física (una de las pocas secundarias del distrito que ofrecen esta posibilidad), Ciencias Sociales, Ciencias Naturales y Economía. La oferta educativa se da en los tres turnos, mañana, tarde y vespertino, siendo la única en la zona que tiene este funcionamiento. Como se puede apreciar a través de este recorrido, el sentido de pertenencia de la comunidad con la misma es por su historia y su lucha, pero también por su funcionalidad a sus necesidades.
El conflicto y la lucha
A fines de septiembre, el equipo directivo y las y los docentes de la escuela, de la localidad de Malvinas, fueron informados por medio de los inspectores distritales de distintas áreas educativas de que, a partir del próximo año, no se realizarán más inscripciones para la secundaria orientada y que en su lugar comenzarían a hacerlo para una escuela técnica que funcionaría en el mismo edificio.
Esta decisión de darle un final a la escuela tiene un antecedente inmediato: el año pasado se cerró el primer año del turno vespertino y en 2017 ya se había planteado, pero la resistencia de la comunidad obligó a las autoridades a “planchar” el proyecto.
La engañosa “transformación” de secundaria orientada a técnica que plantea el cuerpo de inspectores implica, para empezar, la pérdida de una oferta educativa para toda la zona, dejando a la deriva a decenas de familias que no eligen la educación técnica como alternativa para la continuidad de los estudios secundarios de sus hijas/os.
Esta situación se agrava si tenemos en cuenta que la mayoría de las escuelas de este nivel de la zona no cuentan con edificio propio, por lo que sería muy difícil que absorban la matrícula sobrante de la técnica.
En cuanto a las y los docentes afectados, el diseño curricular de una técnica no es el mismo que el de una secundaria orientada, por lo tanto algunas materias desaparecerían, otras se verían reducidas en su carga horaria y otras incluso pasarían a ser talleres (si se implementa la modificación del diseño curricular de técnicas), lo cual significa que se modifican las condiciones laborales del conjunto de las y los profesores, ya que muchos deberán irse de la escuela.
El cuerpo de delegadas/os, apenas informado de esta decisión arbitraria e inconsulta, dispuso el estado de “asamblea permanente” para resolver de conjunto los pasos a seguir en rechazo al cierre de la Secundaria 6.
Producto de esta deliberación, acordaron quiénes iban a representarlos en las reuniones con las autoridades distritales, convocar a las familias para informarlas de la situación, comenzar una campaña de difusión y de consecución de solidaridades, lanzar un petitorio contra el cierre y distintas medidas de lucha y visibilización, como la realización de una olla popular, una movilización a la jefatura distrital y a un acto municipal donde se concentrarían los principales funcionarios políticos y educativos. Esta última actividad tuvo repercusión a través de medios nacionales y en las redes sociales debido al fuerte y represivo operativo policial que la provincia dispuso para evitar que se realice.
La docencia y el resto de la comunidad educativa son claros en sus planteos: no están en contra de la creación de una escuela técnica, pero consideran que esta no debe ser en detrimento de una institución ya existente; además, señalan que esta decisión gubernamental no solo no es el resultado de una coordinación con los actores involucrados, sino que tampoco responde a un trabajo planificado que haya tomado en cuenta las necesidades de los habitantes de la zona ni las problemáticas que podrían llegar a desprenderse a partir de la ejecución de esta medida.
Todos los elementos mencionados hacen pensar que se trata más de una acción demagógica en términos de campaña electoral que de una real política educativa con la inversión económica que le corresponde.
La respuesta del Estado y las conducciones sindicales docentes
Ante la inquietud y el inmediato rechazo a este cierre de la Secundaria 6, el Suteba se vio en la obligación de intervenir, debido al requerimiento de las y los propios trabajadores de la escuela, que los convocaron para que participen de las reuniones con los inspectores distritales. Sin embargo, en ningún momento se dispusieron a acompañar con las herramientas que la organización gremial posee a la comunidad y las medidas que ésta resolvió. Lo que sí llevaron adelante fue una comunicación con los funcionarios de la Dirección General de Escuelas, Cultura y Educación, que se desentendieron de lo planteado por las autoridades regionales de la misma cartera. Esto sumó confusión y preocupación a la situación.
Además de estas versiones contrapuestas de funcionarios integrantes de un mismo organismo gubernamental, el Estado buscó constantemente amedrentar y desarticular la organización de los y las docentes y la comunidad educativa, labrando actas, enviando mensajes intimidatorios, cancelando reuniones, no recibiendo a las y los representantes de la comunidad e incluso utilizando las fuerzas represivas de la provincia de Buenos Aires para obstaculizar, como sucedió en la última movilización.
La docencia y las familias son claras: no quieren el cierre de la Secundaria 6, pero no se oponen a la construcción en un edificio propio y distinto para una posible técnica. Las aulas saturadas en otras escuelas secundarias de la zona demuestran que el lema con que se encara esta lucha es certero y pone de manifiesto que estamos ante un ajuste encubierto: en los barrios no sobran escuelas, faltan.




