03/08/2021

Córdoba: los comedores escolares, la ampliación de jornada y el ajuste de Llaryora

Delegada municipal- Lista Fucsia

En Córdoba, las autoridades municipales de educación pretenden habilitar los comedores escolares en los SUM (Sala de Usos Múltiples) con comida caliente para las burbujas que asisten presencialmente. La medida, que responde a las necesidades de la población y al reclamo formulado por directivos y docentes para asistir a la niñez frente al empobrecimiento brutal y a las aún frías jornadas de invierno, por el modo en que ha sido planteado, constituye un paso más en la dirección del ajuste sobre las condiciones de trabajo de la docencia y de la precarización de los trabajadores asociados a este servicio. Afirmamos esto en función de las decisiones que han tomado previo al receso de julio.

En efecto, días antes del receso invernal, las autoridades notificaron la prolongación de la jornada de los jardines de infantes (en media hora) y de primario (en 15 minutos), efectiva al regreso a la presencialidad, modificando de hecho un derecho que la docencia conquistó para ofrecer una mejor calidad educativa en la primera infancia. Dispusieron además, que se desarrollen jornadas intensivas de grado completo en un esquema rotativo de dos semanas seguidas, utilizando para esa tarea el SUM, sugiriendo con esta medida que no retornaría el almuerzo escolar. Sin embargo, a poco de comenzar las clases, anunciaron que se brindaría el servicio de comedor fuera del horario escolar, sostenido a través de docentes que pudieran supervisar la actividad a cambio de horas franco o con becarios, en el SUM, que se encuentra destinado a las jornadas intensivas.

El esquema vuelve a calcar la situación que ocurre en las escuelas de la provincia, en las cuales la gestión del comedor está por fuera del trabajo docente y muestra nuevamente un método para tomar decisiones que excluye la consideración de quienes están en la gestión cotidiana de las escuelas. Pero además, profundiza la precarización laboral, ya que el personal que terminaría estando frente a la tarea, engrosa las filas de los precarizados municipales y/o de los tercerizados.

El común denominador de la ampliación de jornada y el comedor

Tanto la ampliación de la jornada, como los servicios del comedor revelan un denominador común: avanzar con la flexibilización del estatuto docente y con la precarización laboral. Decimos esto porque la hora pedagógica constituye un tiempo para la preparación de la jornada, la planificación, el aprestamiento del material didáctico y las entrevistas con las familias. Su valor radica en la posibilidad de preparar el trabajo específico de la sala y tareas vinculadas al quehacer docente. Disminuirla para destinar el tiempo a mayor presencialidad escolar tiene consecuencias en esos otros planos.

De manera análoga, el tiempo del almuerzo y copa de leche constituyen tiempos pedagógicos en los que docentes y estudiantes se vinculan desde un registro diferente, abriendo paso a la posibilidad de conversar sobre lo cotidiano, de educar en pautas alimentarias, de encontrarse. Sin embargo, las autoridades pretenden “recuperar el tiempo que la pandemia arrebató” modificando las condiciones de trabajo docente, intensificando la jornada y escindiendo la actividad del comedor. Pretenden dislocar la unidad educativa, rompiendo con prácticas ligadas al turno escolar y con ello buscan atacar a la docencia municipal, que se distingue por salarios de convenio superiores a los provinciales.

La gravedad se dimensiona cuando se lo coloca en la perspectiva de lo que ocurre socialmente: con un cuadro de pobreza infantil que llega al 60% de niñxs y a las puertas de una tercera ola, los casos siguen en un promedio diario alto y la variante Delta ya está entre nosotros. La propagación ocurrirá más temprano que tarde porque no hay medidas que garanticen el cumplimiento estricto de los protocolos y el aislamiento, como quedó demostrado con el caso “0” Delta, donde no hubo recursos estatales para el monitoreo. La gente saldrá a garantizar el sustento incrementando la circulación por lo cual es esperable que volvamos a vivir cuadros críticos como el de junio pasado. La presencialidad escolar, independientemente de los anuncios oficiales sobre la inocuidad de las escuelas, hará su aporte a la estadística.

El retorno del alimento caliente a las escuelas debe darse en el marco del cumplimiento estricto del protocolo, ya que es durante el tiempo de intercambio sin barbijo cuando puede establecerse mayor propensión a contagios. Reclamamos que se restablezca el servicio del comedor escolar bajo supervisión de la docencia, con la cantidad de camareras que resulten necesarias para un servicio seguro y sin riesgo para el personal y les niñes, dentro del horario de la jornada escolar, garantizando las condiciones de distanciamiento y sanitización que requiere una pandemia que no ha terminado y se apronta a entrar en la tercera ola. Reclamamos la restitución de la hora pedagógica de les docentes de nivel inicial, apoyamos su lucha y repudiamos una gestión que pretende avanzar sobre las condiciones de las y los trabajadores docentes.

 

 

 

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