30/07/2021

Presencialidad escolar en CABA o la crónica de la exposición por parte Larreta-Acuña de la salud y la vida de trabajadores y estudiantes

El nuevo protocolo elimina las burbujas y el distanciamiento obligatorio dentro de las aulas.
Delegada- Educación de adultos.

El gobierno de CABA presentó en el día de ayer a los sindicatos un nuevo borrador de un protocolo con el objetivo de lanzar la apertura incondicional e irrestricta de escuelas. Los anuncios de Larreta en este punto han sido de carácter taxativo: el 23 de agosto se completará el retorno escalonado a la presencialidad con la totalidad de les cursantes de cada sala, grado, curso y/o materia.

Es decir, se eliminan las denominadas burbujas y el distanciamiento obligatorio dentro de las aulas que estarán a tope, se permite el no uso de barbijo en algunas actividades y se retoma el funcionamiento de los comedores escolares, lo cual representa un riesgo enorme. En múltiples casos los comedores escolares tienen serios déficit estructurales, sin ventilación, incluso muchos se encuentran en espacios ciegos dentro de los edificios escolares; el aforo del 50% planteado por el gobierno es una falacia ya que muchos de ellos previo a la pandemia funcionaban a tope en dos turnos justamente debido a cuestiones de disposición edilicias. Además se instala el uso del transporte público y se levantan las dispensas para les trabajadores de la educación pertenecientes a los grupos de riesgo. Todo este planteo sin criterio epidemiológico alguno.

El protocolo presentado en febrero por Larreta y Acuña ha tenido como sello el desfinanciamiento y la falta de recursos presupuestarios invertidos en obras de infraestructura y reacondicionamiento de espacios, ventilación de los mismos y previsión de calefacción necesaria en invierno. Nada de esto ocurrió, por el contrario, el recorte en infraestructura para el 2021 es la característica sobresaliente. Si bien año a año el presupuesto educativo ha caído en la última década, los últimos dos han requerido condiciones extraordinarias para afrontar un periodo de características excepcionales.

El «nuevo» protocolo es una suerte de copy-paste del protocolo vigente, el cual se constató como inviable y sin inversión alguna. En este nuevamente la responsabilidad sanitaria y de bioseguridad recae sobre la espalda de conducciones escolares quienes deberán adecuar el funcionamiento edilicio pero sin contar con fondos destinados a obras de infraestructura, acondicionamiento, etc.

Por su parte, les trabajadores docentes y no docentes y estudiantes son quienes deberán apelar como recurso único de prevención al uso del alcohol en gel, del tapabocas en los casos en que sea posible, y «a la suerte» ya que se trata de una vuelta a la normalidad en vísperas de la circulación comunitaria de la variante Delta, con un sistema de salud con serias deficiencias producto también de la desinversión. A su vez, el personal de la salud se encuentra  reclamando por salario, como es el caso del hospital Garraham (importantísimo para la población infantil justamente) y faltan segundas dosis. Esto forma parte de una campaña electoral basada en una línea aperturista y negacionista que ha valido la proliferación del virus del Covid-19 y fallecimientos evitables.

Estas medidas claramente nada tienen que ver con las necesidades educativas de les estudiantes a quienes Larreta-Acuña le han negado el derecho a acceder a la educación de manera virtual, justamente no entregando dispositivos ni wifi gratuito pese al incesante reclamo de los sectores docentes, estudiantiles y de familias.

La bandera de la «presencialidad escolar» durante el 2021 se ha constituido en una campaña de corte electoral disputada con el gobierno de Alberto Fernández cuyo ministro de Educación nacional, Nicolás Trotta, ha acordado y cerrado grietas en el Consejo Federal de Educación (CFE) con los ministros de educación de todo el país y de todo color y pelaje. Con ellos ha pactado la eliminación incluso de los limitados semáforos epidemiológicos.

La semántica no previene la proliferación del virus y los contagios. Mientras la conducción celeste de UTE-CTERA se rasga las vestiduras en los medios a causa de la conformación «macrista» de la lista del Frente de Todos en CABA con Alejandro Amor, no ha organizado a la docencia ni ha abierto ninguna instancia colectiva real de deliberación para rechazar esta apertura irrestricta y sin condiciones y enfrentar los ataques múltiples, la exposición de la salud y la vida.

La asamblea de Ademys votó el paro de No Inicio ante la debacle edilicia escolar, la falta de condiciones para enseñar y aprender, la insuficiencia de vacunas para la población y por un salario inicial que equipare el costo de la canasta básica familiar.

Desde Tribuna Docente-Lista Rosa Nacional rechazamos el protocolo presentado por Larreta y llamamos a participar masivamente de la asamblea abierta convocada por Ademys, para el mismo 2 de agosto, y a continuar organizándonos escuela por escuela, distrito por distrito.

 

         

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