Abajo la agresión norteamericana contra Venezuela

Fuera el imperialismo de Venezuela y de América Latina.

Explosiones y vuelos de aeronaves militares fueron reportados en varias zonas.

El ataque militar de Estados Unidos contra Venezuela y el secuestro de Maduro representa un salto enorme en la intervención imperialista en América latina. Se trata de la puesta en práctica del “Corolario Trump” a la “doctrina Monroe”, en consonancia con la Estrategia de Seguridad Nacional que viene de publicar el gobierno estadounidense para reforzar a América Latina como su “patio trasero”. 

Denunciamos la impostura de las banderas utilizadas por los yanquis de “defensa de la democracia y los derechos humanos“. La experiencia histórica deja una lección central: las intervenciones imperialistas no liberan a los pueblos sino que profundizan su sometimiento, el descalabro económico y social, y abren ciclos prolongados de violencia, saqueo y dependencia. Los pueblos pagan el precio. 

Explosiones y vuelos de aeronaves militares fueron reportados en varias zonas de Caracas, así como en los estados de Miranda, Aragua y La Guaira, generando caos y cortes de energía en partes de la ciudad. Si bien se habla que el ataque se ha centrado sobre objetivos militares (como Fuerte Tiuna y La Carlota, donde hay bases venezolanas) es necesario destacar que se trata de zonas densamente pobladas con lo cual las consecuencias de la agresión pueden ser grandes, aunque todavía no hay información al respecto. Lo que sí se ha informado son las escenas de pánico entre la población que provocaron las explosiones y bombardeos.  

El gobierno venezolano ha denunciado la agresión militar y la violación de la soberanía nacional, calificando el ataque de “imperialista” y apuntando a un intento de apoderarse de los recursos petroleros y minerales del país. Caracas ha prometido resistir a toda presencia extranjera dentro de su territorio. Se reporta que fuerzas armadas y milicias habrían sido movilizadas para defender posiciones clave. Habrá que ver en el curso de las próximas horas cuál es el alcance de la resistencia y la acción del régimen en respuesta a la agresión. 

El operativo se sitúa en un contexto de meses de una escalada creciente de Washington y Caracas, caracterizado por acusaciones de narcotráfico, sanciones económicas y ataques a embarcaciones relacionados con el llamado “cartel de los Soles”, así como despliegues militares en el Caribe. La narrativa de Trump justificando la agresión fue cambiando en este periodo, desde el narcotráfico a la apropiación indebida del gobierno venezolano del petróleo. Está a la vista que el propósito fundamental apuntaba al derrocamiento de Maduro.

La prensa internacional destaca la falta de mandato del Congreso estadounidense para acciones bélicas de esta magnitud, y el uso de fuerza sin autorización internacional. Trump, como ya lo viene haciendo en otros actos de gobierno, no tiene el menor reparo en pasar por encima el estado de derecho de su país y las normas del derecho internacional.

El ataque a Venezuela recuerda a la invasión estadounidense de Panamá en 1989, cuando Washington intervino para deponer al general Manuel Noriega bajo el argumento oficial de combatir el narcotráfico y “restaurar la democracia”. El discurso de Washington, al igual que ahora, presentó al líder “enemigo” como un criminal (narcotraficante o terrorista) antes de justificar una intervención militar, lo que ha servido de patrón en la política exterior estadounidense. Vale también un paralelo histórico con la guerra de Irak, sobre todo en la forma en que se desarrolla la narrativa de agresión y justificación de la intervención con acusaciones que luego se revelaron fraguadas. 

La agresión en curso no puede analizarse como un episodio aislado, sino que se inscribe en una escalada global en la que está embarcado Estados Unidos, dirigido a un rediseño integral del planeta a su medida y de acuerdo a sus necesidades. 

El rechazo a la agresión imperialista no debe confundirse con el apoyo al gobierno de Maduro. Nuestro carácter opositor al régimen de Maduro no nos impide empeñarnos a fondo en la lucha y movilización dirigida enfrentar y derrotar este brutal ataque yanqui. La salida no va a venir jamás de la mano del imperialismo. Es necesaria como nunca la intervención independiente de la clase trabajadora y las masas populares en Venezuela, dirigida a poner fin a la dominación imperialista y abrir paso a una reorganización social integral que rompa con la dependencia, el saqueo y la miseria.

La crisis abierta por el ataque estadounidense no anuncia estabilidad ni libertad. Anuncia, como tantas veces en la historia, una nueva fase de confrontación en la que se juega quién paga el costo de la crisis mundial del capitalismo.

Denunciamos al gobierno de Javier Milei, quien salió a celebrar la agresión y la detención de Maduro alineándose con Washington, en una nueva muestra de sumisión a los dictados yanquis.

Llamamos a ganar las calles en Argentina, en América Latina y en todo el mundo. Hoy mismo, sábado 3 de enero, llamamos a sumarse a la concentración que se hará a las 15:00 frente a la embajada de Estados Unidos. Llamamos a emprender una gran movilización continental.

Abajo la agresión yanqui. Retiro de las tropas estadounidenses. Basta de bombardeos, bloqueo y represalias.   

Fuera el imperialismo de Venezuela y de América Latina. Ruptura de relaciones de Argentina con Estados Unidos.

Repudio a la agresión imperialista a Venezuela y llamado a la más amplia movilización
Declaración del Frente de Izquierda Unidad. -
prensaobrera.com
"El propósito estratégico de Trump es incorporar a América Latina a las tendencias bélicas internacionales"
Gabriel Solano dio unas palabras en el acto del FIT en repudio a la intervención de EEUU en Venezuela. -
prensaobrera.com
La Doctrina Monroe de Trump
América Latina y el Caribe bajo asedio del imperialismo norteamericano. -
prensaobrera.com