Internacionales
16/9/2026
Chile: Kast analiza un indulto a los represores de la dictadura pinochetista
Un plan al servicio de la represión y el ajuste actual.

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El presidente chileno, José Antonio Kast, señaló en declaraciones a Radio Agricultura que no descarta implementar un indulto para un centenar de represores condenados por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura de Augusto Pinochet, que se extendió entre 1973 y 1990.
No es la primera vez que el mandatario deja abierta esa posibilidad, pero esta vez coincidió con un nuevo aniversario del golpe de Estado que dejó miles de muertos y desaparecidos. Este 11 de septiembre, las movilizaciones por memoria, verdad y justicia fueron brutalmente reprimidas y hubo casi 300 arrestados. Kast, además, canceló el acto institucional de conmemoración que se lleva a cabo cada año en La Moneda.
El presidente chileno, dirigente de una formación política ultraderechista llamada Partido Republicano, explicó que procederá a un análisis particular de cada una de las solicitudes de indulto por parte de represores condenados, que se acercan al centenar. Además, el gobierno estudia el mismo beneficio para los detenidos por la represión del levantamiento popular de 2019. Actualmente, son catorce los efectivos de Carabineros y las Fuerzas Armadas que purgan condenas de cárcel por el asesinato y cegamiento de manifestantes. Existen planteos de las otras fuerzas de derecha y ultraderecha (Chile Vamos y Partido Nacional Libertario) que apuntan en la misma línea del Ejecutivo.
Al igual que en la Argentina, donde el gobierno de Milei intentó más de una vez liberar a los represores condenados por crímenes de lesa humanidad (recordemos la visita de sus legisladores en 2024 a genocidas detenidos), Kast se escuda en supuestas razones humanitarias para promover los indultos. Pero los verdaderos motivos son políticos: Kast es un confeso defensor de la dictadura pinochetista, y los indultos serían una pieza de un operativo mucho más amplio de reforzamiento del aparato represivo del Estado. En la reivindicación de Pinochet, por cierto, el mandatario chileno no está solo: en su reciente visita a Santiago, Milei también elogió al gobierno del exdictador.
Como parte de la campaña represiva del gobierno chileno, se destaca la llamada Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (ACOT), una batería de medidas que incluye la habilitación de un estado de excepción con amplias prerrogativas para el presidente, como la de designar a determinadas organizaciones como “terroristas”. Además, el plan endurece la criminalización de la protesta social, refuerza el despliegue represivo en los barrios más pobres y amplía los plazos de detención por flagrancia. El gobierno envió este paquete legislativo al parlamento con carácter de “suma urgencia”, aunque tuvo que abrir una negociación, dado que aún no cuenta aún con los votos suficientes para aprobarlo.
Kast impulsa, también, un “Registro Unico de Vándalos e Incivilidades” (sic) para cortar los beneficios sociales a manifestantes “violentos”, y apadrinó un proyecto de “Escuelas Protegidas” que permite la inspección de mochilas en los colegios secundarios. A esto hay que sumar el xenófobo plan Escudo Fronterizo para facilitar las expulsiones de migrantes y reforzar la militarización de la frontera norte.
El propósito de este megadespliegue represivo es facilitar el ajuste y el alineamiento con el imperialismo yanqui, que genera un malestar popular creciente. El recorte de subsidios en los combustibles, que derivó en un aumento de los precios, erosionó fuertemente la imagen del presidente chileno, que lleva apenas seis meses en el cargo.
La juventud es el sector que se encuentra más movilizado contra los planes de ajuste y represión del gobierno. Se vuelve indispensable una intervención de la clase trabajadora, por medio de un paro general con movilizaciones.




