Internacionales
27/10/2026
Crece la injerencia del sionismo en los aparatos militares y de seguridad latinoamericanos
Los Estados del subcontinente estrechan lazos con Israel en medio del genocidio.

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A la par que fue escalando el genocidio en Palestina y su rol de gendarme del imperialismo en Medio Oriente, Israel fue estrechando su injerencia como proveedor y asesor de los aparatos de represión por toda América Latina. Una política redoblada ahora de la mano de los derechistas como Milei y De la Espriella y el Escudo de las Américas de Trump.
Las policías y los complejos militares de los Estados de la región se fueron nutriendo de armamento proveniente del régimen sionista, cuyo aparato de guerra ha devenido en uno de los más modernos y sanguinarios del mundo sobre la base del financiamiento que le ha dado el imperialismo.
Los gobiernos derechistas de la región, entre ellos el de Milei y el del colombiano De la Espriella, vienen de reforzar sus relaciones políticas con el gobierno genocida en este sentido. De la Espriella reconoció a Jerusalén como capital del Estado de Israel, moviendo allí su embajada desde Tel Aviv.
Milei, autodenominado el presidente más sionista del mundo, promueve los Acuerdos de Isaac, la versión latinoamericana de los Acuerdos de Abraham (que significó el reconocimiento del Estado sionista por parte de Emiratos Árabes, Bahréin y Marruecos), que implica avanzar en acuerdos de cooperación en seguridad.
El gobierno mileísta firmó un contrato en octubre de este año con Israel para adquirir cientos de fusiles Arad 7 de la empresa Israel Weapon Industries, con destino a las Fuerzas Armadas que quiere introducir en tareas de represión interna (TN, 11/7). La exdictadora peruana Dina Boluarte, que reprimió brutalmente a su pueblo cada vez que se le presentó la oportunidad, adquirió fusiles Arad, de la misma compañía, tanto para el Ejército como para la Policía (Defensa, 15/5).
En México, según informes basados en el Tratado sobre el Comercio de Armas de la ONU, las importaciones de armas desde Israel crecieron de 1.572 unidades a 7.649 en 2025. En este caso, el protagonista de semejante política fue el gobierno “progresista” de Morena, con Claudia Sheinbaum a la cabeza.
El gobierno de Andrés Manuel López Obrador recibió tecnología militar y ciberinteligencia del Estado de Israel, justificándose en una supuesta pelea contra el narcotráfico. Fue denunciado, asimismo, por utilizar el sistema Pegasus para espiar a más de 400 personas (solo entre abril y mayo de 2019), entre ellas periodistas y defensores de derechos humanos.

En Brasil, el Batallón de Operaciones Especiales de la Policía Militar de Paraná (a cargo actualmente de Ratinho Junior, del Partido Social Democrático, que forma parte del gobierno de Lula) adquirió ametralladoras Negev, utilizadas por las asesinas Fuerzas de Defensa de Israel (InfoDefensa, 14/6).
La injerencia de Israel en Brasil se vio también en que el Mossad habría participado junto al FBI (esto fue reconocido por el propio gobierno israelí) en un operativo (Operación Trapiche) que la Policía Federal de Brasil llevó adelante en 2023 para desbaratar una red que presuntamente apuntaba contra objetivos israelíes y estaba vinculada a Hezbollah (Infobae). Es el desenvolvimiento de la política “antiterrorista” que promueven Estados Unidos, Israel y Milei en América Latina bajo el impulso del Escudo de las Américas.
Ecuador también se ha pertrechado de armas israelíes, con su Policía Nacional adquiriendo fusiles de la empresa israelí Emtan Karmiel, bajo el gobierno represor del banquero Guillermo Lasso (InfoDefensa, 14/8/2023). Antes, en 2022, Ecuador había anunciado la compra de vehículos blindados israelíes por un total aproximado de 65 millones de dólares.
El colombiano Petro en 2024 detuvo la compra de pertrechos de los que el Ejército colombiano dependía, aunque solo como consecuencia del rechazo popular al genocidio en Gaza, política que es retomada ahora por De la Espriella.
Fuera imperialistas y sionistas de América Latina
Teniendo en cuenta que el Estado es un instrumento utilizado por las clases dominantes para sostener su primacía social, la política de los gobiernos derechistas y “progresistas” sirvió para reforzar la explotación y la opresión que las distintas burguesías ejercen sobre los trabajadores, enfrentar las protestas populares o prepararse para sofocarlas cuando irrumpan.
La creciente injerencia de Israel en América Latina está vinculada a la creciente injerencia de Estados Unidos, con Trump interviniendo abiertamente sobre los procesos políticos y promoviendo una mayor intervención militar (en el marco de la cual fue capturado Nicolás Maduro en Venezuela).
Si algunos gobiernos tuvieron que aflojar las relaciones con Israel se debe a la creciente oposición popular al genocidio que está cometiendo en la Franja de Gaza. América Latina fue un reflejo de ese proceso que hoy se ve en las protestas que los estudiantes y los trabajadores protagonizan contra el régimen de Macron, que defienden la educación pública portando las banderas del heroico pueblo palestino.
Luchar en América Latina contra el genocidio sionista y en apoyo al pueblo palestino es luchar también contra la opresión y explotación imperialista de nuestros países.


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