Juventud
20/10/2026
En Argentina y en el mundo, construyamos una juventud de izquierda, revolucionaria y socialista para enterrar a los fachos y sus cómplices
Vamos al plenario nacional de la Unión de Juventudes por el Socialismo. Se realizará el sábado 28 de noviembre en CABA, participaran jóvenes de todo el país.
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Juventud: ¡Levántate y anda!
Los jóvenes franceses conmueven al mundo por la masividad, el heroísmo y la combatividad de sus movilizaciones, que enfrentan permanentemente la represión del gobierno, incluso el toque de queda. Las pibas y los pibes secundarios de los barrios postergados dieron inicio a un ciclo de movilizaciones que se extiende como mancha de aceite por el país y por Europa. Hoy las movilizaciones estudiantiles se convirtieron en una verdadera rebelión popular, apoyada por sectores del movimiento obrero y los chalecos amarillos. “La chispa que incendió la pradera” fue el fortísimo ajuste en educación, pero pone de manifiesto un malestar general de la juventud y los trabajadores franceses contra las políticas de austeridad del gobierno imperialista de Macron. En Albania hay una verdadera rebelión estudiantil que se propone echar al primer ministro y está siendo brutalmente reprimida.
En España, miles de jóvenes ganan las calles y plantean la huelga general por el derecho a la vivienda, contra los alquileres carísimos y los desalojos contra los inquilinos. La gota que rebalsó el vaso fue el desalojo de Maricarmen, que con 87 años fue tirada a la calle.
En Chile, los estudiantes fueron los primeros en pararse de manos contra el ajuste del ultraderechista Kast. En el país trasandino se respiran nuevos aires combativos. El pasado 18 de octubre hubo movilizaciones conmemorando el aniversario de la rebelión chilena que puso en serios aprietos la arquitectura pinochetista que rige en el país. En Brasil, hay una potente reacción juvenil contra la amenaza que significa un posible triunfo de la ultraderecha en manos de Flavio Bolsonaro.
En Estados Unidos, los jóvenes rechazan las políticas fascistas de Trump, como la guerra, su apoyo al genocidio en Palestina y el ICE. También buscan sindicalizarse como medio para pelear por derechos laborales. No es casualidad el crecimiento electoral y en materia de colaboradores de la izquierda dentro del Partido Demócrata, como representa el ascenso de Mamdani como alcalde de Nueva York.
La juventud se pone de pie en diversas partes del mundo y por múltiples reivindicaciones. El punto central de ellas es el rechazo a las políticas de ajuste de sus gobiernos y el repudio a la guerra y, particularmente, al genocidio del Estado de Israel en el territorio palestino. Las guerras, las matanzas indiscriminadas, la destrucción ambiental y los planes de austeridad fiscal que siempre recaen sobre las masas son la expresión furiosa y dramática del alcance catastrófico de la crisis capitalista. Por eso, cuando los jóvenes se organizan y salen a las calles, lo hacen contra un sistema social descompuesto que amenaza con llevarse puesta a la humanidad. La única respuesta verdaderamente consecuente y transformadora es la organización anticapitalista, socialista y revolucionaria para enterrar a los fachos y a todo el régimen capitalista.
Milei y un fracaso anunciado
En nuestro país gobierna la mascota preferida del imperialismo yanqui: Javier Milei. En casi tres años de gobierno quedó claro que mintió en todo lo que prometió: dijo que íbamos a cobrar en dólares, pero en realidad no tenemos ni un peso. Dijo que la inflación iba a estar en cero, pero los precios de alimentos, servicios y alquileres no paran de crecer, a tal punto que es imposible comer carne. Prometió una revolución educativa, pero las universidades y toda la educación pública están al borde del colapso producto de la motosierra. Prometió trabajo para todos, pero pasa lo contrario: crecen el desempleo y la pobreza. Cierran fábricas todos los días, se destruyen puestos laborales y avanza la precarización laboral. El 70% de los jóvenes que consigue laburo lo hace en negro, en jornadas agobiantes y por salarios que rondan los 600 mil pesos. El gobierno de Milei-Caputo es un fracaso rotundo. El riesgo país está cerca de los 700 puntos porque el mercado sabe que no tiene los dólares para pagar la deuda externa y porque no confía en que sea reelegido el año que viene. No hubo reactivación económica; más bien, el país se encuentra técnicamente en recesión.
En síntesis: reventaron al pueblo, lo endeudaron, lo dejaron sin trabajo y lo hundieron en la pobreza. Vinieron al país para timbearse la guita y llenarse los bolsillos ellos y sus amigos. Son lo peor de la casta. Por eso crece la bronca, por eso no hay encuesta en la que Milei no caiga.
Funcionales a Milei
Si Milei todavía está en pie es porque lo banca Trump y, fundamentalmente, porque los partidos capitalistas, incluso los opositores, le dan aire en el Congreso. Es lo que pasó el pasado 15 de octubre, donde diputados del PRO, radicales y peronistas no dieron quórum para que el Congreso pueda tirar abajo el DNU 70/2023. Es lo que hace la CGT dejando pasar despidos y la reforma laboral esclavista sin convocar a una huelga general.
El peronismo en todas sus variables (kicillofismo, camporismo y massismo) ha sido funcional a Milei. Pactaron y pactaron una y mil veces más, como lo hicieron votando en el Senado los jueces libertarios para que manejen la justicia. Son funcionales cuando sus gobernadores reproducen la motosierra libertaria al interior de sus provincias. El ejemplo más concreto ocurre en la provincia de Buenos Aires, donde Kicillof le paga salarios de pobreza a los docentes (que para colmo dan clases en condiciones paupérrimas) y a los residentes médicos, que laburan en hospitales que se caen a pedazos y no cuentan con los insumos suficientes. Pero lo mismo ocurre con el peronismo cordobés de Llaryora, que de paso se da el lujo de reprimir a los docentes cuando estos luchan en defensa de la educación pública. No nos olvidemos de los gobernadores peronistas del Norte Grande: Jaldo, Sáenz y Jalil. Los tres son parte esencial de las alianzas de Milei para obtener triunfos parlamentarios contra el pueblo trabajador. Todos están cortados por la misma tijera: la del ajuste.
Seduciendo al capital
El peronismo no es una oposición consecuente a Milei, mucho menos puede ser una verdadera alternativa para los de abajo. El peronismo, para volver a gobernar, busca seducir al capital. Por eso sus voceros más importantes aclaran que van a continuar pagando al FMI y que no van a derogar la reforma laboral. Axel Kicillof se niega a recibir a los obreros de Fate y a aprobar en la Legislatura bonaerense el proyecto de ley presentado por el Sutna para darle continuidad productiva a la fábrica y poner fin al lockout patronal. Guillermo Moreno y Pichetto se esfuerzan hasta el ridículo para mostrar al peronismo como una fuerza que piensa mantenerse alineada bajo el signo del imperialismo yanqui. Moreno, directamente, ¡llama a votar a Bolsonaro contra Lula! La propia CFK, en una de sus cartas, promovió la reforma laboral bajo el eufemismo de “modernización”, nombre que finalmente tomó como propio el mileísmo. Si vuelven, vuelven peores.
Crece la bronca, que crezca la organización
La bronca contra Milei abre un debate estratégico entre la juventud y los trabajadores. ¿Con qué herramienta política enfrentarlo? ¿Con qué acciones y con qué programa? El peronismo nos viene con el cuento de que no da la correlación de fuerzas para luchar en las calles y que, por ende, debemos resignarnos a votar al mal menor el año que viene. Pero esto omite lo esencial: las correlaciones de fuerza favorables se construyen mediante la organización y la lucha. Precisamente lo que el peronismo rechaza como la peste.
Muchos compañeres de lucha se preguntan por qué en Argentina los estudiantes no luchan como lo hace el movimiento estudiantil en Francia. La respuesta es simple: en nuestro país la dirección del movimiento estudiantil está en manos de las fuerzas políticas capitalistas que pactan sistemáticamente con Milei, es decir, el peronismo y el radicalismo. Cuando los estudiantes dimos un paso al frente y avanzamos en ocupar universidades y acciones directas más radicalizadas, estas fuerzas políticas se encargaron de contener y desactivar el ascenso estudiantil. El peronismo-kirchnerismo se encuentra a la cabeza del movimiento estudiantil secundario, pero no es un impulso a las luchas contra el BA aprende en CABA o por las urgentes demandas y reivindicaciones estudiantiles en la provincia de Buenos Aires; por el contrario, actúa en tándem con la burocracia celeste y despolitiza los centros de estudiantes, llegando al papelón de usar los centros como campos de batalla de la interna entre camporistas y kicillofistas. Los radicales que dirigen las dos federaciones universitarias más importantes del país, la de Buenos Aires (Fuba) y la Argentina (FUA), se oponen rabiosamente a las tomas y a los paros docentes y nodocentes en nombre de que “las universidades se defienden abiertas”. Actúan como caballo de comisario y le regalan a Milei una falsa normalidad universitaria que se sostiene con salarios de hambre para los trabajadores de la educación, con becas paupérrimas para los estudiantes y con tasas cada vez más altas de deserción estudiantil. Para ser como Francia hay que pelear por sacarnos de encima a las burocracias estudiantiles, por poner los centros y federaciones en manos del activismo estudiantil y la izquierda.
Los profetas de la resignación nos quieren hacer creer que el pueblo trabajador no está preparado para luchar, que no da y que hay que esperar a las elecciones del año que viene de brazos cruzados. Sin embargo, hay muestras de la potencia que existe en las peleas del pueblo trabajador: los obreros de Fate con el Sutna en primera línea son un ejemplo de lucha y tenacidad, ocupando la fábrica hace más de 8 meses contra el cierre trucho de la patronal. Los jubilados y su heroica lucha de todos los miércoles, enfrentando la represión criminal del gobierno. Las cinco marchas federales universitarias masivas en todo el país contra el cierre de las universidades y en defensa de la educación pública. La enorme masividad del último Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades, que explotó las calles de Córdoba con un claro perfil antiMilei que responsabilizó al Estado por los femicidios y las violencias que sufren las mujeres y las feminidades. El movimiento piquetero combativo que sale a las calles contra las políticas de hambre de Pettovello. El movimiento por la discapacidad, los trabajadores del Garrahan, etc. Dan muestras de que hay bronca y fuerzas para luchar. Falta organizarlas y darles un cauce común: la huelga general para echar a Milei.
Peguemos con la izquierda
La novedad de la situación política es el avance cada vez más notorio del Frente de Izquierda y Myriam Bregman. El FIT-U y sus dirigentes son reconocidos por el pueblo trabajador por estar siempre del mismo lado, por no transar con el poder político, por poner el cuerpo en las calles y por no callar nunca ante los atropellos del Estado. La masividad de la marcha de la bronca en CABA, que se replicó en todo el país, muestra la vigencia del Frente de Izquierda y su capacidad de movilización, siempre y cuando no se impongan en el FIT-U las tendencias a su disolución política y prevalezca su unidad como frente único de lucha contra todos los partidos capitalistas desde el campo de la independencia de clase y la pelea por el gobierno de trabajadores.
El ascenso del FIT-U es la expresión local de un ascenso más general que en el mundo atraviesan diversas formaciones de izquierda, como ocurre en Alemania, en Francia y en Estados Unidos con Mamdani y otros dirigentes de los demócratas socialistas.
No se nos escapa que en el mundo, producto de las guerras, la crisis capitalista y el quiebre de la hegemonía yanqui, también crecen rápidamente formaciones ultraderechistas y/o abiertamente fascistas. Ocurre en Europa, en Estados Unidos con Trump y en América Latina con personajes nefastos como Milei, De la Espriella, Kast, Keiko Fujimori, Bolsonaro, etc.
Socialismo o barbarie
Se acaba el tiempo para las medias tintas. Es la guerra o la revolución. La barbarie o el socialismo. Las salidas intermedias mediante gobiernos progresistas que discursivamente defienden a los trabajadores pero gobiernan con un libreto capitalista similar al que dicen rechazar terminan en nuevos fracasos y frustraciones para las masas, que llevan a nuevos triunfos de la ultraderecha, como ocurrió en Argentina luego del desastre total del último gobierno peronista.
Convocamos a la juventud en Argentina y en todo el mundo a estrechar nuestros brazos y pelear mancomunadamente junto a la clase obrera por derrotar y enterrar a los fachos y a todos sus cómplices. Para ello debemos tomar en nuestras manos la tarea histórica de la humanidad: luchar por el socialismo, por el gobierno de los trabajadores. La forma de conseguirlo es construyendo un partido revolucionario de nuestra clase.
Fuera Milei. Fuera Trump. Fuera los fachos del mundo.
Por un gobierno obrero. Por el socialismo mundial.




