Internacionales
22/8/2026
Discurso de Kshama Sawant después de las elecciones primarias

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Compartimos con nuestros lectores una adaptación al castellano del discurso de Kshama Sawant en el acto tras la finalización de los comicios del 4 de agosto. El video completo está disponible en este enlace.
Camaradas, hermanas, hermanos, compañeres: hicimos una campaña tremenda, una campaña del carajo.
Y se lo debemos a la clase trabajadora de Estados Unidos y del mundo. Se lo debemos al pueblo palestino y al pueblo libanés. Y se lo debemos a la realidad material de la lucha contra el capitalismo: no podemos irnos de acá esta noche desmoralizados.
Es muy, muy importante que tengamos claro que, en el largo recorrido de la lucha contra el capitalismo, sí, habrá retrocesos. Y lo único que hacen esos retrocesos es recordarnos cuán cuesta arriba es esta tarea.
Obviamente, preferiríamos muchísimo más pasar a la elección de noviembre que no hacerlo, porque eso hace una diferencia material para la lucha. Pero vean el impacto que tuvo solamente la campaña de las primarias que llevamos adelante.
Adam Smith [primer candidato a diputado demócrata] fue coautor de ese proyecto de ley distópico que otorgaba 1,1 billones de dólares de gasto militar a Trump, los republicanos y los demócratas, que expandía masivamente el armamento destinado a Israel y profundizaba la integración entre los ejércitos estadounidense e israelí. Fue coautor de ese proyecto. Y terminó votando en contra porque nuestra campaña lo asustó muchísimo.
Pero el hecho de que ese proyecto de todos modos haya sido aprobado -porque consiguieron exactamente la cantidad de demócratas que necesitaban para votarlo en la Cámara- es un recordatorio de por qué el revés de hoy es apenas un instante en el tiempo.
Y ese proyecto también nos recuerda algo. La gente habla del “malo de la película”. No estoy de acuerdo con ese término, porque tanto el Partido Demócrata como el Partido Republicano son profundamente malvados. Lo que siempre tienen es alguien que pone cara de buen tipo.
Entonces, Adam Smith puede votar en contra, pero algún otro va a votar a favor, y se van a asegurar de que todo siga andando.
Por eso es importante que tengamos presente que recién estamos empezando. Y esto también refleja las maniobras que los partidos Demócrata y Republicano llevaron adelante en esta elección, algo sobre lo que quienes participaron de esta campaña saben que veníamos advirtiendo.
Nunca hubo una razón para no presentarnos. Y tenemos que discutir esa idea de dirigentes de DSA [Demócratas Socialistas de América] y dirigentes sindicales según la cual nunca se debería llevar adelante una campaña si existe alguna posibilidad de perder.
No estoy de acuerdo. Porque nosotros definimos ganar y perder de una manera un poco diferente, y esa es una diferencia fundamental.
Por supuesto que queremos ganar elecciones. Ganamos todas nuestras elecciones al Concejo Municipal de Seattle, así que sabemos cómo ganar. Pero no podemos presentarnos únicamente a elecciones “seguras”, porque ahí es donde empieza la claudicación. Tenemos que llevar adelante este tipo de campañas desafiantes y radicales incluso cuando existe una alta probabilidad de que no logremos avanzar electoralmente.
Habitualmente se presentan dos o tres republicanos en esta elección. Esta vez se presentó uno solo. Se aseguraron de que los demás abandonaran. Y se aseguraron de que la otra demócrata, Melissa Chaudhry, permaneciera en carrera. De hecho, ella dijo públicamente en varios de sus videos que dirigentes demócratas del estado le estaban diciendo que siguiera en la elección. No explicó por qué, pero ¿cuántas conjeturas necesitamos para entender por qué?
Qué vergüenza que Melissa Chaudhry haya hecho esto, porque dijimos desde el principio que esto no se trataba de Kshama Sawant ni de ningún individuo. Se trata de la clase trabajadora estadounidense. Se trata del pueblo palestino. Estábamos compitiendo contra uno de los mandamases de los belicistas. Entonces, ¿qué responsabilidad tenía Melissa Chaudhry con el pueblo palestino? Esa es la pregunta que hay que hacer.
(...)
Tenemos acá trabajadores de base cuyos dirigentes sindicales apoyaron a Adam Smith. Joe, por ejemplo, fue miembro de la NEA [sindicato docente], la conducción de la NEA apoyó a Adam Smith. Luke está allá atrás y trabaja en Boeing, los dirigentes sindicales de Boeing apoyaron a Adam Smith. Oscar está allá atrás y pertenece a UFCW 3000 [sindicato de comercio y alimentos]. La presidenta de UFCW 3000, Faye Guenther, hizo una donación a Adam Smith hace apenas un mes y medio.
(...)
Hay algunos otros protagonistas de esta historia que también son responsables de que Adam Smith, un demócrata genocida, sea reelecto.
Uno de ellos son los medios corporativos. Sufrimos un bloqueo mediático casi total. (...)
Y también está la dirección de DSA. La dirección de DSA tiene una gran parte de responsabilidad por lo ocurrido.
Cuando se negaron a realizar una votación sobre el apoyo [endorsement] a nuestra candidatura, nosotros, como miembros individuales de DSA -yo misma soy afiliada y pago mis cotizaciones- presentamos una resolución para que se permitiera realizar la votación. Es decir, tuvimos que votar para ver si nos dejaban realizar una votación sobre el respaldo a la campaña. Ni siquiera nos permitían tener directamente esa votación.
Yo participé de esa reunión por Zoom y otros compañeros estaban presencialmente. Una de las cosas que hicieron fue acusarme de no tomarme en serio la reunión porque no estaba en persona, aunque sabían perfectamente que no estaba porque en ese mismo momento me encontraba en California apoyando una movilización por salud pública gratuita, movilización a la que no estaban apoyando ni los dirigentes de DSA ni los dirigentes sindicales.
Y los dirigentes de DSA jamás explicaron cómo negarse a respaldar nuestra campaña supuestamente favorecía, de algún modo misterioso, los intereses del pueblo palestino.
También tenemos que hablar de cómo medimos el éxito. Obviamente, ganar elecciones forma parte de nuestros criterios de éxito. Pero ganar una elección no es un fin en sí mismo.
Se trata de ganar elecciones utilizando la propia campaña como vehículo para la lucha y, si ganamos, utilizar después el cargo electivo como vehículo para esa lucha.
Ese es el enfoque de principios que seguimos desde el principio hasta el final y estamos enormemente orgullosos de ello.
Por eso también era crucial que volviéramos a presentarnos como independientes.
Escuchamos todo el tiempo: “Es solamente una cuestión táctica. Presentarse como demócrata es simplemente una táctica”. No. No es una cuestión táctica. Es una cuestión de principios fundamental.
Porque, ¿qué camino le estamos señalando a la clase trabajadora si le decimos: “el Partido Demócrata no está de tu lado, pero yo me voy a presentar como demócrata porque quiero ganar una elección”? No funciona así.
Y además, como señalaron antes, quienes se presentan como candidatos del Partido Demócrata en realidad nunca tienen la intención de luchar contra ese partido. Nos venden la mentira de que nuestra lucha va a ser mejor si entramos al Partido Demócrata. Pero después no luchan contra el establishment del Partido Demócrata.
Quiero dar algunos ejemplos que contrastan con lo que nosotros hacemos.
Tenemos a Kathy Hochul, gobernadora de Nueva York. Durante la huelga de enfermeras de Nueva York utilizó órdenes ejecutivas para facilitar que los hospitales contrataran personal para reemplazar a los huelguistas. Zohran Mamdani apoyó a Kathy Hochul en medio de todo eso.
Kathy Hochul también es una sionista acérrima, y esto tampoco es nuevo.
Los dirigentes de DSA hablan constantemente del BDS -boicot, desinversión y sanciones- y me preguntan una y otra vez si lo apoyamos. Quiero responderlo fuerte y claro: sí, lo apoyamos.
Pero no pensamos que sean un fin en sí mismo. Tenemos que construir movimientos de masas militantes internacionalmente. Esa es la lucha contra el capitalismo. Esa es la única forma en que podremos desmantelar el Estado de apartheid israelí.
¿Por qué menciono el BDS? Porque los dirigentes de DSA hablan de eso hasta el cansancio.
¿Saben qué hizo Kathy Hochul? Mantuvo una orden ejecutiva para retirar fondos públicos estatales de empresas que participaran del movimiento BDS contra Israel. (...)
Así que no quiero escuchar más discursos sobre BDS hasta que hagan responsables a sus propios dirigentes por traicionar el BDS.
AOC [Alexandra Ocasio-Cortez] es otro ejemplo muy, muy importante, especialmente en este momento.
En el mejor de los casos ha sido tibia, y después traicionó abiertamente al pueblo palestino apoyando armamento como el Domo de Hierro, la Honda de David y los misiles Arrow, las llamadas armas “defensivas”.
Tenemos que ser totalmente claros: no existe ningún aspecto defensivo en el Estado de apartheid israelí.
El Estado israelí, el Estado de apartheid israelí, tiene que ser destruido.
AOC ha traicionado repetidamente al pueblo palestino en la cuestión de Israel.
En abril de este año, DSA de Nueva York realizó una reunión sobre si debía apoyarla [endorsement] o no. Según recuerdo, unos 500 miembros votaron en contra, lo cual es un acontecimiento muy importante.
En esa reunión le preguntaron: “¿Apoyas un embargo de armas?”.
Aclaremos qué significa un embargo de armas. Nuestra campaña viene exigiéndolo. Significa no solamente que no exista ayuda militar a través del Congreso y el Pentágono, sino que tampoco pueda haber compra o venta de armas de ningún tipo.
Es una reivindicación muy poderosa y es indispensable si queremos siquiera acercarnos al desmantelamiento de la ocupación y del Estado de apartheid.
En esa reunión le preguntaron si apoyaba el embargo y dijo que sí. Y consiguió el respaldo.
Al día siguiente publicó un mensaje donde se daba vuelta. Retrocedió en dos cuestiones: el embargo y la idea que había aceptado en la reunión de que el Domo de Hierro no era solamente un sistema “defensivo”.
Y sin embargo ahora vemos artículos de dirigentes de DSA y personas cercanas a DSA diciendo: “Por favor, AOC, presentate como presidenta. Por favor, AOC, presentate como presidenta”.
Y a nosotros nos dicen que somos criticones y narcisistas. Acabo de escuchar que soy “narcisista” porque critico a estos dirigentes.
Nos dicen: “Pero mirá, es mucho mejor AOC que Chuck Schumer [presidente de la bancada demócrata]”.
No estamos jugando. Nuestras vidas están atravesando una crisis profunda. No podemos aceptar ese planteo de que, como AOC es mejor que Chuck Schumer, deberíamos conformarnos.
No vamos a conformarnos, porque eso no produce los resultados materiales que queremos. A pesar de todos los integrantes de “The Squad” [diputados de DSA] y todos los demócratas progresistas que fueron electos, el salario mínimo federal sigue siendo de 7,25 dólares por hora.
Así que no vamos a participar de este jueguito que permite que unos pocos hagan su carrera política mientras se abandona a decenas de millones de personas.
Por eso tenemos que seguir construyendo nuestras organizaciones. Y por eso Worker Strike Back es tan crucial.
Quiero ser clara: ganemos o perdamos, nuestras campañas electorales siempre están al servicio de la clase trabajadora.
Por eso no estamos de acuerdo cuando nos dicen: “¿Por qué no construyen coaliciones con los republicanos, los demócratas y los multimillonarios? ¿No valoran que se haya conseguido un congelamiento de los alquileres en Nueva York?”.
Quiero ser clara otra vez: sí. Celebramos cada conquista que la clase trabajadora consigue en cualquier lugar del mundo como una victoria para toda la clase trabajadora.
Pero necesitamos afinar el análisis.
Esas conquistas no se están logrando en Nueva York porque algunos dirigentes de DSA -incluido el alcalde- se hayan congraciado con los multimillonarios. No se ganan por eso.
Se ganan porque Wall Street está cagada en las patas por el ánimo de rebelión que existe en este momento en la sociedad.
La clase capitalista va a conceder solo y únicamente aquello que considere absolutamente necesario conceder, y ni un centavo más.
Si queremos hablar de reformas -y no de revolución, aunque nosotros sí queremos hablar de revolución-, entonces hay una razón por la cual la escala de las reformas que conseguimos a través de nuestro despacho socialista revolucionario en el Concejo Municipal de Seattle es de un orden superior que cualquier cosa conseguida por estos demócratas progresistas.
Conseguimos el salario mínimo más alto del país. Y no solamente en Seattle: contribuimos a conseguir importantes aumentos del salario mínimo y de los salarios en general para decenas de millones de trabajadores en todo el país.
Estamos hablando probablemente de cientos de miles de millones de dólares transferidos de los patrones a los trabajadores. Es enorme.
Incluso en Missouri, que votó por Trump en 2024, se aprobaron iniciativas electorales favorables a los sindicatos y a un salario mínimo más alto, incluido un salario mínimo de 15 dólares.
En otras palabras: mientras en 2024 los demócratas estaban traicionando a la clase trabajadora -que atraviesa una crisis del costo de vida- y al pueblo palestino -que enfrenta un genocidio-, nuestra victoria por el salario mínimo en Seattle seguía produciendo efectos, incluso en 2024.
Perdón, me estoy extendiendo un poco, pero esta es una buena oportunidad para hacer un análisis.
Últimamente me dicen mucho, especialmente después de la entrevista en Breaking Points: “Ella solamente habla de sí misma. Es narcisista. Solamente habla de sí misma”.
¿Saben por qué hablamos de las victorias del Concejo Municipal?
Porque hoy no existen otros ejemplos comparables. Y ojalá existieran. Ojalá existieran.
No reclamamos ninguna propiedad intelectual sobre ellas. Nosotros no inventamos estas ideas. Yo no inventé estas ideas. Son ideas del marxismo. Son ideas de la lucha militante.
(...)
Y si quieren ejemplos de gente que vino antes que nosotros, tienen la huelga general de Minneapolis de 1934 y las huelgas con ocupación de los trabajadores automotrices de las que habló el compañero.
Todas esas luchas fueron dirigidas por marxistas como nosotros, por militantes como nosotros. Y todas ellas siguieron el ejemplo de la gloriosa Revolución Rusa, que fue el acontecimiento más progresivo de la historia humana moderna.
Y también quiero que definamos qué es el sectarismo.
Nos acusan de ser sectarios porque criticamos a dirigentes importantes. Criticar a dirigentes importantes no es sectarismo. Es nuestro deber.
Parte de nuestro trabajo consiste en aclarar qué es lo que está pasando. Porque, cuando hay traiciones a la clase trabajadora, tenemos que defender a la clase trabajadora.
Nosotros definimos el sectarismo de otra manera: es poner los intereses estrechos de tu propio grupo o tus pequeñas diferencias dentro de la izquierda por encima de los intereses de la clase trabajadora.
Por eso, si se observa lo que hemos hecho a través de Worker Strike Back y Revolutionary Workers, se ve un enfoque decididamente no sectario.
No somos infalibles. Pero en cada momento nuestra pregunta consciente es: ¿qué está en el interés de la clase trabajadora en este momento? Esa es nuestra estrella polar. Eso es lo que siempre nos guía.
Y precisamente por eso beneficia a la clase trabajadora que señalemos las traiciones, aunque individualmente tengamos que soportar insultos y ataques.
Esto nunca va a ser cómodo. Estamos luchando contra el capitalismo, carajo.
Y el último punto: no se dejen afectar si los medios corporativos, y también gran parte de los medios progresistas que actuaron contra nosotros, entran ahora en acción para escribir nuestros obituarios políticos.
¿Cuántas veces escribieron ya nuestros obituarios políticos? Perdimos la cuenta.
Así que no se preocupen. Nos importa un carajo. Nosotros vamos a construir Worker Strike Back.
Y hay otro punto muy importante sobre los obituarios: las celebraciones también pueden durar muy poco.
Quiero citar a uno de nuestros enemigos de clase. Es un alto dirigente del aparato del Partido Demócrata. Le preguntaron qué pensaba el establishment demócrata acerca de todo este ascenso de DSA dentro del partido.
Y respondió: “Todo movimiento se convierte en el establishment en algún momento. Muchos de los funcionarios electos que hoy están en el poder alguna vez formaron parte de un movimiento. Esto ocurre cada veinte o treinta años dentro del Partido Demócrata. No es un error del sistema. Es una característica de nuestra política bipartidista”.
No creo que ese hombre tuviera intención de ser honesto desde el punto de vista de los trabajadores. Pero es una afirmación verdadera acerca del funcionamiento del sistema capitalista y de sus instituciones.
Ellos preferirían que no existiera ninguna rebelión.
Pero el capitalismo funciona succionando, como una aspiradora, toda la riqueza hacia las manos de unas pocas personas en la cúspide y empobreciendo al resto de nosotros. Por eso es inevitable que periódicamente haya rebeliones, especialmente ahora que estamos al borde de una catástrofe climática. Hay cada vez más rebeliones en el horizonte.
La clase capitalista no quiere esas rebeliones, por supuesto, pero periódicamente tiene que hacer algo con ellas.
Por eso le conviene a la clase capitalista y a sus representantes -los partidos Demócrata y Republicano- tener estructuras maleables, capaces de adaptarse y cooptar toda esa bronca y toda esa energía, convirtiéndolas en otros veinte o treinta años de carrerismo político. (...)
Es lo que va pasar, se van a vender. Estamos viendo ese proceso desarrollarse con AOC y con muchas otras personas.
Tenemos que insistir, sin importar cuánto intenten ridiculizarnos, criticarnos o destruir nuestra reputación, en mantenernos firmemente sobre el terreno de la construcción de movimientos revolucionarios y militantes.
No podemos conformarnos con menos que eso. De lo contrario, estamos literalmente ante la perspectiva de la aniquilación del planeta.
Solidaridad.



