El acuerdo de seguridad entre Estados Unidos y Papúa Nueva Guinea

El imperialismo avanza en un cerco contra China.

El secretario de Estado norteamericano y el primer ministro de Papúa Nueva Guinea

Estados Unidos y Papúa Nueva Guinea, un empobrecido Estado insular ubicado en el Pacífico, suscribieron esta semana un acuerdo de defensa que apuntala el cerco de Washington contra China. Aunque han trascendido pocos detalles del mismo, versiones periodísticas indican que permitiría a las fuerzas yanquis el acceso al espacio aéreo y marítimo del país oceánico, incluyendo sus buques, puertos  y aeropuertos.

Para sellar el compromiso, el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken se trasladó hasta la isla y se reunió con el primer ministro James Marape, en vísperas de un encuentro de naciones del Pacífico que se llevó a cabo en la capital, Port Moresby, en el que también participó la India.

El pacto, que aún debe ser ratificado por el parlamento local, desató protestas del movimiento estudiantil universitario en Lae y otras ciudades. Papúa Nueva Guinea es un destacado productor minero y cafetero, en el que un tercio de la población está sumergido en la pobreza extrema. Marape intentó despejar los cuestionamientos señalando que el convenio no pone en peligro las relaciones con Beijing. Y se atajó, diciendo que su nación no será la plataforma “para lanzar una guerra”.

Sin embargo, el acuerdo se inscribe en una avanzada norteamericana en la región. En febrero, Estados Unidos y Filipinas firmaron un pacto que refuerza la presencia militar yanqui en el archipiélago.

Papúa Nueva Guinea está ubicada al norte de Australia

En Corea del Sur, la Casa Blanca tiene casi 30 mil soldados desplegados. Hace pocas semanas, Joe Biden y el primer ministro surcoreano, Yoon Seok-Yeol, oficializaron la “declaración de Washington” que establece, entre otros puntos, la visita periódica de un submarino nuclear a aguas surcoreanas.

En la misma línea, Japón estudia la apertura de una oficina de coordinación con la Otan, la alianza militar atlántica encabezada por Estados Unidos, y puso en marcha un plan de rearme, con  aliento estadounidense.

En septiembre de 2021, a su vez, el Pentágono selló una alianza militar con Australia y Reino Unido, el Aukus, que debutará con la construcción de un submarino nuclear en la nación de los canguros. Otra alianza con la que Washington busca impulsar su agenda en la zona es el Quad, en el que participan Japón, Australia y la India (que, sin estar 100% alineada con la Casa Blanca, comparte la animadversión hacia China).

A la par del acuerdo con Papúa Nueva Guinea, el imperialismo quiere disputar la influencia sobre los pequeños estados insulares de Oceanía. En ese camino, abrió embajadas en las Islas Salomón, Tonga y Kiribati, y entregó fondos de asistencia a la región. Las Islas Salomón, previamente, habían sido noticia por la firma de un acuerdo de seguridad, pero con China.

En resumen, el imperialismo libra su partida de TEG para acorralar al gigante asiático, como parte de su tentativa de colonización económica.

El resultado es un incremento de las tendencias bélicas, como se ve en el punto más caliente de la zona, que es Taiwán, donde se multiplican los ejercicios militares. La extitular de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, llevó las tensiones a un nuevo nivel el año pasado al visitar la isla.

La movilización de la juventud en Papúa Nueva Guinea, al igual que las recientes manifestaciones en Japón contra la reunión del G7, marca un camino para enfrentar el belicismo imperialista.

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