El anuncio de Trump sobre el "desarme" de Hamas, otro capítulo del genocidio en Gaza

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Son más de 70 mil los muertos en Gaza desde 2023

El 30 de julio Donald Trump informó desde sus redes sociales el desarme de Hamas como un gran logro de su “Junta de Paz”, organismo surgido del acuerdo de 20 puntos alcanzado hace 8 meses que no detuvo el genocidio y mucho menos permitió avanzar en el retiro de Israel de Gaza. Lejos de eso los genocidas controlan el 60% del pequeño territorio y la llamada Junta de Paz no ingresó siquiera aún al territorio que dice querer administrar.

Trump publicó en Truth Social que la Junta de Paz alcanzó un acuerdo "histórico" para el desarme "completo" de Hamas y de todos los grupos armados en Gaza. Lo mismo repitió ante la prensa, asegurando que las armas terminarán en manos de Egipto.

El anuncio se produjo a cuatro meses de las elecciones de medio término en Estados Unidos y en medio del total estancamiento del imperialismo estadounidense en Irán. Trump no para de decrecer en la consideración popular en su país y su radicalización derechista está abriendo paso a una radicalización hacia la izquierda del partido demócrata como se pudo ver en las últimas elecciones distritales. Donald Trump llegó al poder prometiendo terminar con las guerras en Ucrania y Gaza y lejos de eso favoreció un escenario guerrerista aún más amplio en Irán, el Líbano y en Yemen. 

La organización Hamas que ejerció el gobierno de la Franja de Gaza desde 2006 hasta el anuncio de su retiro hace unos días atrás, confirmó un día después del anuncio de Trump que acepta entregar sus armas en el marco del plan impulsado por la “Junta de Paz" de Trump. Pero el propio movimiento fijó condiciones: la entrega es gradual y está supeditada al fin de los ataques israelíes, el ingreso de ayuda humanitaria y el retiro de las tropas de ocupación. Un dirigente del movimiento, Ghazi Hamad, declaró a la agencia Reuters que conservarán las armas hasta que Israel detenga los bombardeos, permita la entrada de mercancías y se retire. 

El esquema técnico establece que primero la policía de Hamas transferirá su armamento a una nueva fuerza bajo mando del Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG), un organismo tecnocrático impulsado por Washington. Después vendría la desactivación de armamento pesado y el desmantelamiento de túneles y fábricas de armas. Todo esto sin garantías firmes de plazos. A 48 hs de realizado el anuncio quedó esterilizado por la confirmación de Israel de que no se retiraría de Gaza antes del desarme total. 

A su vez, el relato de Trump de que se transferirían las armas a Egipto entra en contradicción con los anuncios previos de su “Junta de Paz”, según los cuales esas armas iban a ser recibidas por un organismo palestino tecnocrático.

Mientras Trump exhibe el anuncio como un logro diplomático propio, después de una guerra de cinco meses contra Irán que no salió como quería la Casa Blanca, ni Hamas ni Israel confirman los términos que Trump proclama como cerrados.

Trump necesita un triunfo que mostrar puertas adentro ante un escenario electoral muy complicado, y para eso infla como definitivo un proceso que todavía no tiene ni cronograma ni garantías de cumplimiento. Mientras tanto, el propagandismo de los promotores de guerras y genocidios y de sus cómplices pretende, como siempre, igualar al ocupante y al colonizador con el ocupado, el pueblo palestino. 

En un hecho que retrata el nivel de criminalidad contra la población civil ejercido por Israel, se acaba de realizar en Gaza el entierro colectivo de 112 miembros de dos familias que estaban bajo los escombros desde hacía dos años. Mientras esto ocurría el último 2 de agosto Israel asesinaba a 18 civiles más, reafirmando una vez más su completa rebeldía con disposiciones de alto al fuego. Mientras Israel mata en Gaza, avanza con su plan criminal también sobre el sur del Líbano, donde también violó nuevamente el alto el fuego. 

Un pueblo ocupado tiene derecho a armarse y a organizarse para repeler la ocupación y a sostener su organización mientras perdura la situación de ocupación y de implementacion de un genocidio. No importa cuánto intenten manipular la información y equiparar las exigencias a Hamas y a toda la resistencia palestina con los reclamos a Israel y la prosecución del genocidio, no hay signo igual entre unos y otros.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que también está atravesando un escenario electoral, no emitió una respuesta pública oficial sobre el anuncio de Trump. Pero su entorno sí habló: el vocero Doron Spielman transmitió a la Casa Blanca "serias preocupaciones de seguridad" y advirtió que el ejército israelí no se retirará de la llamada "línea amarilla" en Gaza hasta que Hamas esté verdaderamente desarmado. Funcionarios israelíes como Itamar Ben Gvir fueron más allá y afirmaron que Israel directamente no se retirará de la línea de ocupación actual.

Cabe señalar que la "Junta de Paz" de Trump terminó cerrando filas con Israel, señalando que la retirada israelí más allá de la "línea amarilla" sólo se concretaría después de un desarme integral de Hamas.

En el plano político interno, el jefe opositor Gadi Eisenkot -principal rival electoral de Netanyahu de cara a las elecciones de octubre- acusó a Netanyahu de ocultarle el acuerdo a la sociedad israelí y advirtió sobre el riesgo de que Hamas "sobreviva, se rearme y espere la oportunidad" de otro ataque. 

De acuerdo a encuestas recientes la mayoría de la población israelí quiere que se continúe con la colonización del territorio palestino y apoya la faena criminal contra esa población y esta posicion la expresan claramente los candidatos de uno y otro bando en Israel. 

Los países árabes celebran, pero la exigencia ya venía de antes

Arabia Saudita, Qatar, Jordania y Kuwait saludaron el avance hacia la siguiente fase del plan, pidiendo a Israel que cumpla íntegramente el acuerdo, retire sus fuerzas y garantice el ingreso de ayuda humanitaria sin obstáculos. Qatar, a través de su primer ministro, llamó a la comunidad internacional a presionar a Israel para que cumpla sus obligaciones. Jordania destacó el rol de Egipto, Qatar y Turquía como mediadores.

Esto no es nuevo: ya en julio de 2025, Arabia Saudita, Qatar y Egipto habían firmado junto a la Liga Árabe completa y la Unión Europea una declaración inédita exigiendo el desarme de Hamas y su exclusión del gobierno de Gaza, a cambio de una futura normalización con Israel. El secretario general de la ONU calificó el nuevo anuncio como una de las pocas buenas noticias para la región y la Unión Europea ofreció apoyo económico y logístico al proceso.

El bloque árabe-occidental que impulsa el desarme de Hamas es el mismo que garantiza la impunidad de Israel: exige a la resistencia palestina que se rinda sin exigir en los mismos términos el fin de la ocupación. 

El destino del pueblo palestino está cada vez más ligado al crecimiento de un movimiento popular antimperialista en la región que ponga en jaque a las burguesías árabes aliadas al sionismo y al imperialismo.

Los anuncios en danza tienen más valor político propagandístico que real.