Internacionales
21/3/2026
El Estado italiano ataca el derecho a huelga declarando la esencialidad de la logística
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Tendencia Internacionalista Revolucionaria de Italia/SI Cobas de Turín
Al igual que Milei en Argentina, Meloni ataca el derecho a huelga en Italia
Al igual que el Gobierno de Milei ha atacado el derecho a la huelga con la reforma laboral, al incluir miles de sectores entre los servicios públicos esenciales, también en Italia el Estado está restringiendo la libertad de huelga en el sector que ha mostrado mayor combatividad en los últimos años: la logística.
Esto no se ha hecho mediante una ley del Parlamento ni un decreto del Gobierno, sino mediante una resolución de la Comisión de Garantía, un órgano institucional “técnico” creado en los años noventa con la ley de servicios públicos esenciales, que con el paso de los años se ha convertido cada vez más en un generador de nuevas normas que restringen las libertades de los trabajadores, con el fin de neutralizar el arma de la huelga.
El 11 de marzo, la Comisión de Garantía de Huelgas —o quizá deberíamos rebautizarla como Comisión de Garantía de la Explotación— dictaminó que las acciones de huelga en el sector de la logística, tanto en el transporte como en los almacenes, deben respetar los plazos de preaviso y los procedimientos de mediación y “enfriamiento” previstos en la ley sobre servicios públicos esenciales. Esto permite, por tanto, a las empresas ganar todo el tiempo necesario para reorganizar el trabajo ante una huelga, desplazando el trabajo lejos de los lugares de lucha, sin el efecto sorpresa que resulta estratégico para las luchas en el sector de la logística.
Esta gravísima medida de limitación del derecho a la huelga y de represión de las luchas obreras pasa desapercibida, sin ningún debate político ni en el Parlamento, ni en el Gobierno, ni en ningún otro lugar. La resolución contra el derecho a la huelga en el sector logístico representa el sueño que llevan años persiguiendo los patrones de las multinacionales de mensajería, la gran distribución y el transporte, así como las miles de empresas cooperativas, mafiosas y esclavistas que son sus supuestos “proveedores” (de mano de obra). Intenta encorsetar la energía de lucha que en los últimos quince años ha frenado la superexplotación en el sector, sobre todo a través de las luchas de los trabajadores de SI Cobas. Luchas que han logrado conseguir aumentos salariales significativos, duplicando los sueldos, garantizando normas de seguridad y respetando la libertad sindical, mientras que en el resto de Italia los salarios reales están, de hecho, en constante descenso.
La resolución se inscribe plenamente en el contexto de los decretos de seguridad adoptados por el gobierno de Giorgia Meloni —nada menos que siete desde su llegada al poder—, destinados a reprimir cualquier tipo de lucha que pueda poner en tela de juicio la economía de guerra y las tendencias belicistas promovidas por el Gobierno en el marco de la creciente competencia entre potencias capitalistas. De hecho, justo en el momento en que vuelve a aumentar el coste de la vida debido a la enésima guerra de agresión llevada a cabo en Oriente Medio por EEUU e Israel con el apoyo logístico europeo (e italiano), el Estado se apresura a restringir aún más el derecho a la huelga, tratando de frenar por todos los medios la posible reactivación de una combatividad más amplia de la clase trabajadora.
Y lo hace precisamente afectando en primer lugar a los trabajadores y trabajadoras, y en particular a los del sector logístico. Las huelgas generales contra el genocidio en Palestina ya han demostrado, a pequeña escala, la importancia de este sector y el gran potencial de estos trabajadores para convertirse en un referente incluso para sectores más amplios de la población en un momento de resurgimiento de la lucha, mostrando cómo obstaculizar eficazmente el sistema que sustenta la explotación y la guerra.
La represión avanza ahora con una sincronía casi perfecta. Es más urgente que nunca unir las luchas de los trabajadores y las trabajadoras a escala internacional para hacer frente a la represión cada vez más dura de la economía de guerra, que ya hoy supone un empeoramiento significativo de las condiciones salariales, de precariedad, de seguridad y de chantaje para millones de trabajadores, así como la tendencia hacia una tercera guerra mundial. ¡Solo unidos se gana!




