Internacionales
10/8/2026
El Tesoro de Estados Unidos sale al rescate del yen japonés, ante el fantasma de una nueva crisis financiera global
El gobierno de Trump interviene en los mercados monetarios como un fondo financiero. Un fracaso podría detonar todo el sistema financiero basado en el dólar.
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Japón y Estados Unidos han confirmado una intervención conjunta extraordinaria para detener la devaluación del yen, la moneda japonesa que alcanzó su nivel más bajo en cuarenta años.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, y la ministra de Finanzas de Japón, Satsuki Katayama, compraron yenes por 90 mil millones de dólares, según diversas versiones.
Las autoridades financieras de Japón estuvieron comprando yenes para frenar su devaluación. Para ello vendieron bonos del Tesoro de Estados Unidos, de los que son sus mayores tenedores, y eso hundió los precios de esos Treasury Bonds, que alcanzaron el menor nivel desde la crisis financiera de 2008.
Mi “amigo americano”
Esta operación fue la primera intervención monetaria coordinada entre Estados Unidos y Japón desde que el G7 actuara tras el terremoto y tsunami de 2011. También es la primera vez que Washington compra yenes para fortalecer la moneda japonesa desde 1998.
El 23 de julio el yen había caído a 163,99 frente al dólar -su nivel más bajo desde 1986-, hasta que las intervenciones del Banco de Japón y la operación estadounidense frenaran el derrumbe y lo impulsaron al alza.
Japón con una deuda en crecimiento y con tasas crecientes, una combinación explosiva. Tras la crisis asiática de 1997 Japón implementó una política de tipos de interés cero, y su banco central comenzó la compra de la deuda: ya posee el 49% de todos los bonos del gobierno japonés.
Las recientes subas de tasas ya han elevado los costes de mantenimiento del ejercicio fiscal 2026, consumiendo una cuarta parte del presupuesto. Un reciente memorando del Ministerio de Finanzas prevé que representarán aproximadamente un tercio de los desembolsos en tres años.
La “amenaza de una inminente crisis de deuda se cierne sobre Japón. Y si llegara a materializarse, no sólo perjudicaría a Japón, sino también a los mercados globales”, menciona en su columna de opinión la editora del Financial Times.
La intervención coincidió con una fuerte caída de la deuda pública estadounidense, lo que indica claramente que Japón para hacerse de dólares vendió parte de su enorme cartera de bonos del Tesoro para financiar la compra de yenes. Los bonos cayeron y el rendimiento de referencia del bono del Tesoro a diez años subió a 4,735%, mientras que el rendimiento a 30 años alcanzó el 5,265%, ambos son niveles no vistos desde la crisis financiera de 2007.
Este hecho desencadenó la intervención del Tesoro de Estados Unidos. Japón sigue siendo el mayor acreedor extranjero de Washington, con alrededor de 1,143 billones de dólares en deuda pública estadounidense (a mayo de 2026, una cifra que ya representa una disminución de casi 67 mil millones de dólares con respecto a abril).
El colapso del yen fue evitado por la intervención del Tesoro de Estados Unidos. Una solución temporal, porque las presiones de la devaluación del yen continúan. Scott Bessent piensa lo mismo, por eso pide ampliar el fondo que se utiliza (Fima) para estas intervenciones.
La intervención es similar a la brindada al gobierno argentino de Javier Milei para extorsionar al pueblo argentino en la previa de las elecciones legislativas de 2025. Fue una forma de evitar una cesación de pagos y una mayor corrida cambiaria en Argentina que amenazaba generar un efecto contagio hacia otros mercados emergentes, afectando las carteras de fondos globales concentradas en deuda soberana en dólares.
Esa intervención del Tesoro de Estados Unidos en Argentina otorgó un crédito de corto plazo (swap) para que pagara un vencimiento de deuda, lo que demuestra que el mentado “déficit cero” es falso ya que requiere de ayuda externa para cubrir vencimientos. El Estado argentino dirigido por Milei y Caputo es el primer deudor incobrable y solo anuncian nuevos ajustes.
Ambos eventos demuestran la inestabilidad financiera global, en particular del mercado de la deuda, que ha requerido intervenciones de emergencia del Tesoro yanqui al utilizar liquidez de emergencia como una herramienta de contención preventiva de crisis financieras.
El yen de Japón y su uso para el “carry trade” internacional ha sido origen de varias quiebras en el mercado internacional
El yen se valorizó un 5 por ciento luego de dos días de las compras realizadas. Esto produjo un sacudón en los mercados de valores entre los que tomaron deuda en yenes y que usan ese dinero en inversiones como compra de bonos del Tesoro de Estados Unidos o en el mercado accionario.
La volatilidad del yen japonés produjo varias crisis financieras en el pasado, con fondos endeudados en yenes que tuvieron que cubrir rápidamente las posiciones con grandes pérdidas ante la súbita subida de la moneda. Veamos algunos ejemplos.
Long-Term Capital Management (LTCM) quiebra en octubre de 1998. LTCM es el ejemplo histórico más emblemático. El fondo administrado por operadores de Wall Street y los premios Nobel Myron Scholes y Robert C. Merton tenía gigantescas posiciones financiadas en yenes. Tras las crisis financieras de Asia y Rusia en 1998, el yen experimentó una apreciación violenta e inesperada del 16% frente al dólar en solo dos días. LTCM sufrió pérdidas multimillonarias incapaces de cubrir por su extremo nivel de apalancamiento.
Solo un rescate de emergencia podía evitar la venta masiva de las posiciones de LTCM. La Reserva Federal reunió a los principales banqueros el fin de semana y les planteó crear un fondo de emergencia para evitar un colapso sistémico global. Lo hicieron. Los bancos que rescataron a LTCM terminaron siendo los mismos que 10 años después, en 2008, protagonizaron un colapso aún mayor , el del Lehman Brothers.
La mayor caída de la bolsa de Tokio desde 1987 fue en agosto de 2024, cuando el índice Nikkei 225 se derrumbó 12 por ciento en un solo día debido a la decisión del Banco de Japón de subir la tasa de interés, poniendo fin al dinero gratis para los negocios financieros. Esta caída arrastró a una caída a las bolsas globales, poniendo en evidencia la dependencia de los “capitales privados” del apoyo y subsidio del Estado.
La deuda de Estados Unidos es la principal preocupación de las intervenciones en los mercados de Scott Bessent
Los bancos centrales están reduciendo sus tenencias en bonos de deuda de Estados Unidos desde la crisis financiera del 2008. La iniciativa la tuvo China, que fue el mayor tenedor de bonos del Tesoro habiendo superados los 1,3 billones de dólares, hasta caer a 0,653 billones en mayo de este año; la mitad.
Esto dejó a Japón como el mayor tenedor, aunque su posición ha disminuido en el año de 1,225 billones a 1,143 (también a mayo de 2026). Esa reducción se debió a ventas para intervenir en el mercado monetario y defender el yen.
Rusia liquidó la totalidad de su tenencia en bonos estadounidenses, tras las sanciones internacionales de 2014 (por la guerra de Crimea) y la congelación masiva de 300.000 millones de dólares en reservas en 2022 por la guerra en Ucrania. Otros bancos centrales, como Brasil o la India, también han reducido su participación en los activos de deuda emitidos por Washington.
La enorme deuda que acumula Estados Unidos se acerca a los 40 billones de dólares y se ha convertido en el rubro del presupuesto nacional yanqui que supera a Defensa. La suba de las tasas de interés incrementa su magnitud. Y las renovaciones de deuda (rollover) se realizan con tasas superiores a los bonos vencidos, subiendo aún mas el costo financiero total: hoy alcanza el 3,3 por ciento del presupuesto, cuando en 2008 era 1,7%.
Las estadísticas oficiales sobre los gastos (Oficina del Presupuesto) revelan una participación creciente de pagos de intereses en la composición del déficit que es financiado con mayor endeudamiento. Y se suman a las partidas y las asignaciones presupuestarias vinculadas al gasto en armamento en los conflictos de Ucrania y Medio Oriente, que son una parte creciente en el gasto y parte sustancial en el aumento del déficit.
Las intervenciones del Tesoro están condenadas al fracaso. Expertos financieros han referido la escasa duración que pueden tener estas intervenciones, dado que son el resultado de una crisis estructural de los países involucrados que se refleja en la devaluación de sus monedas.
Japón es, respecto a su economía (PBI), el país más endeudado del selecto grupo del G7. Ha financiado con creciente endeudamiento del Estado su crónico déficit y es uno de los principales sostenes de la bolsa de Japón, como principal comprador de fondos de acciones. Los actuales valores de la deuda (que se está desvalorizando a ritmo acelerado) y el nivel alcanzado por las capitalizaciones de las empresas japonesas es ficticio, no es el reflejo de sus ganancias sino impulsado por las compras del Estado con deuda.
Scott Bessent ahora del otro lado del mostrador
El actual Secretario del Tesoro de Estados Unidos ha sido miembro de uno de los fondos de apuestas financieras y monetarias que obtuvo fabulosas ganancias en el desbarranco de la libra esterlina del Reino Unido, dirigido por George Soros.
Los fondos de Soros también obtuvieron ganancias contra la moneda japonesa en 2013, bajo la dirección del actual secretario del Tesoro. El “Soros Fund Management ha obtenido cerca de 1.000 millones de dólares en beneficios desde mediados de noviembre, apostando por la debilidad del yen”, decía entonces The Wall Street Journal, y agregaba que el “Soros Fund Management está dirigida desde el verano pasado por Scott Bessent”
Scott Bessent tiene un pasado que lo condena; fue exitoso apostando a lo que hoy defiende.
El alto endeudamiento del “primer mundo”, con Estados Unidos en la delantera, significa que están interviniendo con pólvora mojada. Los bancos centrales no han podido reponer sus finanzas luego de las intervenciones de salvataje del sistema financiero tras la crisis de 2008. Ahora no tienen el poder de fuego que tuvieron en esa oportunidad, donde las tasas de interés estaban en niveles muy por debajo de las actuales y sus bancos centrales no acumulaban bonos del Estado como actualmente.
La Reserva Federal en su última reunión no anunció una reducción de las tasas de interés ante una inflación creciente. Los analistas dicen que incluso es posible que la suban en próximas reuniones ante el salto inflacionario.
Los auxilios de emergencia en Japón, en Argentina y en otras latitudes (Pakistán pide un préstamo a Scott Bessent por su buena conducta en la crisis de Medio Oriente) son de corto alcance y están revelando con mayor relevancia el agotamiento de intervención del imperialismo para tratar de evitar nuevas crisis financieras globales.
El gobierno de Trump y Scott Bessent está realizando intervenciones en los mercados monetarios como si Estados Unidos fuera un fondo financiero. Un eventual fracaso podría detonar todo el sistema financiero basado en el dólar.




