El tirador de Buffalo y el racismo en Estados Unidos

El ataque dejó 10 muertos

La masacre perpetrada por el joven Payton Gendron en un supermercado de Buffalo, Nueva York, dirigida contra afroamericanos, vuelve a poner en agenda el arraigo de las teorías y prácticas racistas en los Estados Unidos.

Gendron, quien condujo durante 300 kilómetros desde su pueblo natal hasta el barrio de mayoría negra en que se cobró diez víctimas fatales con un rifle semiautomático, afirma haber actuado inspirado en una serie de atentados previos: el de El Paso, Texas, en 2019, cuando un joven mató a 22 personas, mayormente latinas; en el ataque a una sinagoga de Pittsburgh en 2018 que dejó 11 muertos; e incluso fuera de sus fronteras, en la agresión de un hombre armado contra una mezquita en Nueva Zelanda, con 51 víctimas fatales.

El tirador, quien transmitió su crimen largamente premeditado a través de la red social Twitch, es partidario de la llamada “teoría del gran reemplazo”, que no es nueva pero ha cobrado bríos en los últimos años. Sostiene que hay una conspiración para reducir a los blancos a la condición de una minoría. Con variaciones, este credo se extiende a otros países. En 2012, el francés Renaud Camus publicó el trabajo “Le grand remplacement”, que alerta sobre una invasión de migrantes africanos en el continente europeo.

Con Donald Trump en el poder, muchas de las bandas racistas y de extrema derecha ganaron protección y visibilidad política. En agosto de 2017, una militante antifascista fue atropellada y asesinada durante un mítin en Charlottesville. El expresidente yanqui apañó a los atacantes y a lo largo de su gestión se cansó de hacer referencias a la “invasión” de los latinos, a la vez que continuaba la política de deportaciones masivas de Obama.

Las teorías racistas se alientan desde grandes medios de comunicación, como Fox News. Además, la discriminación contra la población negra y latina está extendida en todos los terrenos y ambas comunidades son las víctimas principales de la brutalidad policial.

Este es el caldo de cultivo para el accionar de individuos como Gendron.

El presidente Joe Biden criticó en un discurso el supremacismo blanco y el “veneno” que suponen los crímenes de odio, pero el propio Partido Demócrata está lleno de elementos derechistas. Por lo demás, continúa la expulsión de migrantes en las fronteras, y el aparato represivo del gatillo fácil contra la juventud negra y latina sigue intacto.

La declinación yanqui engendra los planteos supremacistas y fascistizantes.

La lucha por poner fin a ese flagelo es una lucha para terminar con el capitalismo.