Internacionales
25/10/2026
Elecciones Brasil: ¡perdieron Bolsonaro, Milei Y Trump!
En la calle y en las urnas la ultraderecha recibió un golpe.

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Bolsonaro fue derrotado electoralmente por Lula por más de 4 millones de votos (64.171.319 a 59.790.152 votos). Es un fuerte golpe para Milei, que se jugó con todo activamente como punta de lanza de la derecha fascistoide mundial, y para Trump y Marco y Rubio que apostaban a instaurar en el gobierno brasileño a Flávio Bolsonaro. Es también un golpe para el genocida Netanyahu, que apoyó abiertamente a Bolsonaro y que enfrenta elecciones este próximo martes.
Lula, que había perdido por 1,87% de votos en las elecciones de primera vuelta el último 4 de octubre, ganó ahora por 3,52% (51,77% a 48,23%). En tres semanas aumentó más de 10 millones de votos.
¿Cómo se produjo este cambio? En primer lugar fue fundamental la reacción, en gran parte espontánea, de la juventud y particularmente de la estudiantil universitaria. 48 horas después de la primera vuelta la universidad fluminense de Río de Janeiro ganó con decenas de miles de estudiantes las calles en manifestación contra Bolsonaro. Esto se extendió como una mancha de aceite por todas las universidades brasileñas, contagiando a masas trabajadoras y populares.
Segundo y también fundamental: la movilización se acrecentó ante las versiones de que la derecha iba a abstenerse o a votar en contra de la ley que derogaba el régimen laboral superexplotador del 6x1 (jornada semanal de 44 horas de trabajo de lunes a sábado). En las masivas movilizaciones populares se coreaba el llamado a imponer el reemplazo del 6x1 por un nuevo régimen de 5x2 (cuatro horas menos de trabajo semanal, sin reducción salarial, con cinco días de trabajo y dos de descanso). La fuerza de la movilización obligó a los senadores a votar afirmativamente y a coquetear (de mala gana) con los reclamos populares.
La abstención fue de 19,08% reduciéndose en más de 2 puntos. Lula ganó en Minas Geraes, donde había perdido en primera vuelta, y ganó muchos votos en San Pablo y Río de Janeiro que eran bastiones de la derecha.
La derecha se comploto para tratar de impedir la derrota de Flávio Bolsonaro. No solo con las amenazas y medidas de Trump y el secretario de Estado yanqui, Marco Rubio, sino realizando, incluso, un trabajo de sabotaje tecnológico contra las redes que defendían la candidatura de Lula.
Como se declaró que el transporte en la jornada electoral iba a ser gratuito las patronales se complotaron para retirar unidades de servicio en los estados y distritos donde se caracterizaba que se movilizarían masas de trabajadores y explotados para votar contra Bolsonaro (Bahía, Recife, ciertas zonas de San Pablo). En esta última se constató que el 40% de las unidades de transporte estaban en los garajes. El escándalo fue tan grande que obligó a las autoridades electorales a prorrogar la jornada de votación en dos horas para que pudieran acudir aquellos que no encontraban transporte. Maniobras y amenazas no lograron amedrentar la movilización popular.
Pero… hasta el momento de terminar esta nota, a pesar de que el escrutinio ya está cerrado, Bolsonaro no ha reconocido su derrota electoral (por supuesto que Milei y Trump tampoco). Alerta: cualquier intento de desconocer el resultado electoral que derrotó a Bolsonaro debe ser respondido en forma inmediata con la movilización y la Huelga General.
El panorama político que analizaremos en próximas notas es harto difícil. La derecha ha obtenido mayorías en gobernadores y parlamentarias.
Hay que aprender de esta movilización de masas. Los trabajadores debemos organizarnos en forma independiente para reclamar la derogación de las leyes de reforma laboral y previsional, el trabajo en negro y tercerizado y la necesidad de que salarios y jubilaciones superen y recuperen la inflación de alimentos y tarifas que se ha desarrollado bajo el gobierno de Lula.
La fórmula de Lula y Alckmin ha declarado que prepara medidas para contener el déficit fiscal, que se sustenta en un 90% en el pago de la deuda pública usuraria, pero que se pretende salga de una disminución de los gastos sociales (salud, educación, etc.) y del bolsillo de trabajadores, con la aplicación de nuevos planes de “ajuste”.
Por eso la tarea es organizarse en forma independiente y reclamar en sindicatos y centrales obreras y de masas la realización de asambleas y plenarios para votar pliegos de reclamos.
En Argentina usemos este golpe contra la derecha mileísta-bolsonarista-trumpista para organizar la movilización de los trabajadores por sus salarios y contra la reforma laboral, y de los estudiantes por presupuesto educativo. Plan de lucha y huelga general. ¡Fuera Milei!


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