Políticas

22/10/2026

EDITORIAL

El formidable paro del subte es la punta de un iceberg

Miremos Europa: la cuestión de la huelga general en agenda.

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Los trabajadores fueron al paro y lograron liberar a sus compañeros.

El paro general del Subterráneo de Buenos Aires que abarcó a todas las líneas, el premetro y los talleres, durante seis horas, fue una respuesta obrera fulminante, con el método de la huelga general hasta la liberación de los compañeros presos: Claudio Dellecarbonara y Facundo Heredia, ambos de la línea B, uno directivo por la minoría y el otro delegado de la línea. También llevaron preso por menos tiempo al secretario general Néstor Segovia. La policía había irrumpido con la orden de detención de Sebastián Carrizo, otro delegado que participó del levantamiento de molinetes, como medida de protesta reclamando el levantamiento de la sanción de un trabajador suspendido por la patronal.

El compañero había sido suspendido por negarse a violar el régimen de descansos que la patronal quiere quebrar sistemáticamente. El objetivo patronal es reducir el total de los descansos intermedios en la jornada de seis horas a la mitad, de una hora a media hora del trabajo insalubre conquistado hace más de 20 años. A la par, se pretende que los conductores se extiendan por afuera de las seis horas cuando el relevo así lo requiera, todo lo cual es rechazado por los trabajadores. Otro tema ardiente de la resistencia de los trabajadores es la creciente tercerización de tareas, algunas de limpieza que se hacía con personal de planta, pero incluso en áreas de mantenimiento que corresponde al personal conveniado. Justo cuando se cumplieron 16 años del crimen de Mariano por una patota de la UF, luchando contra la tercerización ferroviaria, se produjo este paro. En ese momento el PO realizaba un acto en la esquina del asesinato, que no tuvo mejor recordatorio que esta huelga obrera.

Como se aprecia, la aplicación de la reforma laboral y la lucha de los trabajadores contra ella es lo que está en el fondo del conflicto que ganó la plana nacional. Jorge Macri, desde el exterior, dijo: “Se acabó, el que interrumpa un servicio público va preso”. Fue al revés: por llevar presos a metrodelegados que organizaron el levantamiento de molinetes, sin interrumpir el servicio, se desató una huelga general que paralizó por completo el servicio. Y allí viene otro aspecto puesto sobre la mesa por los trabajadores: el ataque al derecho de huelga de la reforma laboral que obliga a sostener el 50% del servicio en un paro del transporte, considerado “trascendental”.

Clarín tituló: “Por una interna gremial quedaron sin subte 300.000 usuarios”. Una mentira para ocultar la realidad. El paro obrero, que se extendió como reguero de pólvora a todas las líneas, al ver las imágenes de la policía golpeando a los compañeros para detenerlos, fue una reacción de la base obrera y los delegados de sector que unió a todo el subte. El paro general sacudió la política de la dirección del sindicato alineada hasta ahora con la CTA-T de Hugo Yasky. La AGTSyP, sus dirigentes, delegados y activistas tienen 170 procesados por las levantadas de molinete. Lo cual requiere unir la lucha contra estos procesos a todos los que sufre el movimiento obrero y piquetero.

Las delegaciones solidarias presentes, mayormente de la izquierda, fueron bienvenidas por los trabajadores. Y es de hacer notar la represión ejercida sobre las compañeras legisladoras de la Ciudad, Vanina Biasi y Amanda Martín, esta última hospitalizada por la virulencia del ataque con gases y golpes. Un contraste notable con la CATT, que solo transformó una reunión prevista en conferencia de prensa solidaria, para definir que “la próxima no la dejan pasar”, según expresaron a los dirigentes de la AGTSyP. Desde la cabecera J. M. de Rosas de la B se gritó una y otra vez, con los obreros: “¡Paro, paro, paro, paro general!”, el grito que pulula en todas las manifestaciones populares y que se oyó también en la movilización universitaria reprimida que copó la Plaza de los Dos Congresos, cuatro días antes de esta huelga del subte.

El enorme paro pone en debate, otra vez, como el Garrahan, como la universidad, como Fate, la cuestión de la huelga general. No es el primer episodio de huelga ante la reforma antihuelga: los prácticos de puerto derrotaron a Sturzenegger con una huelga, hubo una huelga general docente de semanas enteras en Tierra del Fuego, los residentes que dispararon con la huelga general la lucha del Garrahan el año pasado han vuelto a las calles. En resumen, la huelga en los túneles fue la punta de un iceberg que es la reacción de los trabajadores emulando las juventudes europeas. Luchamos en esa dirección, para que el iceberg emerja en toda la magnitud de la bronca popular.

Rebelión europea y polarización política

Prensa Obrera tiene una amplia cobertura de la irrupción de masas de las juventudes y sectores de trabajadores en Francia, España, Portugal, Italia, Bélgica, Albania e incluso la India. Importa señalar acá brevemente la conexión de esos enormes estallidos con las reivindicaciones motoras de la bronca contra Milei: presupuestos armamentistas mientras se destruye la educación y los regímenes previsionales, aumento de los combustibles y el costo de vida, crisis agudas de vivienda en el marco de una terrible especulación inmobiliaria, moras masivas de las familias, crisis de deudas públicas que agudizan los ajustes presupuestarios. Las reacciones represivas de los regímenes no amedrentaron a los manifestantes, que repiten, combaten y amplían en muchos casos. Al mismo tiempo, la ultraderecha tiende a crecer electoralmente respecto del centro político capitalista y se produce una polarización política con las masas en las calles. Al punto que centrales como las españolas, que no hacían un paro hace doce años, lo han decretado para el 11 de noviembre. En Portugal, donde se rechazó una nueva reforma laboral precarizadora, se reclama paro general el mismo día, y en Francia ya está decretado para el 5 de noviembre por la CGT, FO, CFDT y Solidaires, y aun sindicatos independientes de esas centrales. En Bélgica, las manifestaciones de masas fueron en el marco de paros durante 48 horas por parte de la FGTB y CSC, las centrales de ese país. Como se aprecia, se trata de un ascenso motorizado por la juventud que se va metiendo en las entrañas de la clase obrera. En el norte italiano, las juventudes más pobres y precarizadas son la punta de lanza, es decir que, como en tantas ocasiones en la historia, se conectan con la clase obrera.

El escenario político mundial es influido por estas irrupciones y por esta tendencia a la polarización que se traslada al plano político. La elección en EE. UU., otro escenario de luchas juveniles en los últimos años y ahora ante un movimiento masivo contra los data center, será de gran influencia entre las masas del mundo, cuando Trump está en el eje de las ofensivas capitalistas y guerreristas, buscando descargar la crisis mundial capitalista de esta manera. Desde ese lugar hemos definido en nuestro comité nacional votar contra Bolsonaro, mediante un voto crítico a Lula. O sea, a un gobierno que no apoyamos, con el que lucharemos junto a los trabajadores al día siguiente si ganara, pero a sabiendas de que una derrota del eje Trump-Bolsonaro-Milei sería oxígeno para la lucha de clases en la Argentina. También en Brasil, si ganara Lula, habría mejores condiciones para luchar contra la agenda del capital. Apostamos a la polarización política con la izquierda revolucionaria desde la intervención de los trabajadores, apostando también en la Argentina a una irrupción de masas contra Milei, lo que supone quebrar la contención colaboracionista de la oposición capitalista, en particular del peronismo y especialísimamente de la burocracia sindical.

Presupuesto y plan de lucha

En próximos artículos desmenuzaremos el Presupuesto 2027, que se votaría el 18 de noviembre y que ya está presentado y en debate. Decir que es solo un “dibujo” es una concesión. Proclama abiertamente “el cambio de matriz productiva”, exactamente lo que está destruyendo las condiciones de vida de las masas. Por supuesto, su función es un techo al gasto, y eso pone prioridad en el repago de la deuda. Pero no es un mero ajuste, es el complemento del Rigi que según calculó Dall Pogetto resignará U$S 8.400 millones en el año, la friolera de 13 billones cuando el CIN de los rectores pide cuatro billones más que el presupuesto (nuestros docentes piden ocho más, lo que implicaría el cumplimiento de la ley de financiamiento desde que se promulgó). Como nada alcanza, acaban de postergar el FAL para los despidos por un año, para quedarse con los U$S 3.000 millones en el mercado de capitales. Se prevén U$S 34.000 millones de nueva deuda, cuando este año llevamos un aumento a setiembre de U$S 31.500 millones. Pero el riesgo país navega hacia las nubes porque no hay garantía para el capital financiero de que estén los dólares necesarios, a pesar de Vaca Muerta, el litio, la soja y las tierras raras. Es que la relación entre la deuda y el PBI (70%) es mentirosa, porque se mide el producto bruto con un peso apreciado y un dólar pisado. La tensión devaluatoria lleva a la permanente fuga de capitales, incluso al chiquitaje ahorrista de la clase media alta a quedarse con U$S 2.600 millones promedio por mes hasta agosto. Por otro lado los bonos de deuda que se emiten en pesos son indexados la mayor parte o linkeados al dólar, lo que hace explosivo el endeudamiento. La bazooka exportadora de Caputo no alcanza. Porque se cae el consumo, la inversión, sigue la mora masiva, los cierres suman 32.000 empresas; y la pérdida de puestos de trabajo, desde noviembre 2023, es de 437.611 trabajadores registrados menos (Cepa). Esto es un neto entre puestos nuevos y perdidos, pero no están contados los 170.000 jóvenes que todos los años se incorporan al mercado laboral. Una masacre social parcialmente disimulada por el monotributismo y las changas en negro.

El presupuesto mismo prevé cuatro riesgos “ajenos”: el precio del petróleo, las inundaciones, la tasa de interés norteamericana y el precio de la soja. Lo cual pinta el carácter de la inserción de Argentina en el mercado mundial y el carácter de su economía. El condicionante más serio de todos es que los primeros seis meses de “los mejores 18 de la historia”, desde abril hasta acá, arrojaron recesión técnica. Y que ese horizonte, en el cuadro de la crisis mundial, se proyecta para 2027 y aun 2028, con una deuda de pago semi imposible. La política económica que diseña la “ley de leyes”, al mismo tiempo, al ser complementaria del Rigi y el Súper Rigi, se basa en nuevas rebajas impositivas al capital (Rimi, en el presupuesto, o “Rigi para todos”, como piden las pymes), lo cual lleva de cabeza a una reforma previsional criminal, prevista para 2028, y ahora mismo al anuncio de 23.000 despidos más en el Estado. La tensión en sordina con el FMI viene de la preocupación de Georgieva sobre la sostenibilidad del superávit fiscal y la disponibilidad de dólares.

Alguien dirá: un presupuesto así no pasa. Sin embargo, con la caída de la sesión opositora y la gran sesión acuerdista con toda la oposición, a excepción del FIT-U, del jueves siguiente, 21 de octubre, cabe pensar que semejante presupuesto de guerra contra los trabajadores se puede votar. El Papa tal vez ayude. El peronismo está para garantizar a Milei hasta las elecciones, preparando su aggiornamento para la agenda del capital, de manera de vestir la mona con seda “nacional y popular”, como hizo Lula con tan malos resultados. O Biden, o Petro, o Pedro Sánchez, y siguen las firmas. Los sindicatos en Brasil ven venir a Bolsonaro por todo, acá no es diferente; por eso hay que luchar por una nueva dirección del movimiento obrero, al mismo tiempo que intervenimos en cada lucha. La CGT y las CTAs “construyen” el paro eternamente, para que sirva a la descompresión si un día lo hacen.

Inspirados en los obreros del subte, en la lucha universitaria, en Fate, en el movimiento piquetero independiente, vamos con cada lucha, armemos una resistencia activa, preparemos una gran movilización contra el presupuesto de guerra el 18 de noviembre. Sumemos más y más voces por el paro nacional como comienzo de un plan de lucha hacia la huelga general.

Programa, estrategia y partido: el debate en el Frente de Izquierda de la Argentina - En Defensa del Marxismo
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