En medio de las protestas, Trump amenaza con un ataque militar a Irán

Apoyo a la lucha del pueblo iraní, rechazo a toda intervención imperialista

Una de las protestas

El presidente estadounidense Donald Trump intenta valerse de las grandes protestas populares en Irán para legitimar un nuevo ataque contra esa nación. El martes 14, en sus redes sociales, anunció: “Patriotas iraníes, ¡sigan protestando! ¡Tomen sus instituciones!... ¡La ayuda está en camino”, velada referencia a una posible acción militar, opción que ya había indicado que está sobre la mesa. Como medida preventiva, el gobierno iraní resolvió el miércoles el cierre de su espacio aéreo.

Trump ordenó, también, suspender las reuniones y negociaciones con Teherán. Hasta aquí, según la prensa, había un canal abierto entre su enviado especial para la región, Steve Witkoff, y el canciller persa Abbas Araghchi. En días previos, Washington había amenazado con aranceles del 25% a países que comercien con Irán, mientras que la Unión Europea también prepara sus propias sanciones. Rusia y China (principal consumidor del petróleo persa), en cambio, rechazaron un potencial ataque militar estadounidense. La crisis que está en curso en Irán se ha transformado, por tanto, en una cuestión de alcance internacional.

El miércoles 14, la Casa Blanca relocalizó parte de su personal en Al Ubeid, Qatar, su mayor base en la región, donde se encuentran desplegados cerca de 10 mil efectivos. El gobierno iraní había prometido atacarla, en caso de una agresión norteamericana. El Reino Unido también hizo movimientos de su personal en la zona. Italia y Polonia llamaron a sus ciudadanos a abandonar el país. Un comunicado de la agencia Reuters, en base a dos fuentes militares europeas, señaló, inclusive, la posibilidad de un ataque estadounidense en las próximas 24 horas.

Las movilizaciones populares en Irán, las más importantes desde el levantamiento de 2022, estallaron el 28 de diciembre. El aumento del 67% en la gasolina fue el detonante. La fuerte devaluación de la moneda y una inflación que ronda el 50% anual derrumbaron el poder adquisitivo de los sectores populares en los últimos diez años. Además, el último presupuesto instituye el fin del tipo de cambio preferencial para la importación de medicinas y alimentos, lo que obligará a los iraníes a comprar esos productos desde ahora en adelante a precios mucho más elevados. La rebelión comenzó en los alrededores del Gran Bazar de Teherán –incluyendo cierre de comercios- y en las universidades, y se fue extendiendo a un total de un centenar de ciudades.

La legítima lucha del pueblo iraní intenta ser desvirtuada por Trump en función de su propia agenda imperialista para la región. Recordemos que, en el mes de junio de 2025, la Casa Blanca atacó las instalaciones nucleares del régimen iraní, acoplándose a la agresión de Israel, en un operativo que dejó cerca de un centenar de muertos.

Al igual que en otros levantamientos populares previos, el régimen iraní respondió con una represión implacable, en la que intervienen la policía antimotines y la fuerza Basij, un cuerpo voluntario de la Guardia Revolucionaria. Un oficial iraní citado bajo condición de anonimato por la prensa occidental habla de alrededor de 2.000 muertos. La organización Hrana (Human Rights Activists News Agency), con sede en Estados Unidos, eleva la cifra a 2.571 víctimas fatales (de las cuales, 2.403 serían manifestantes, y 147 miembros de las fuerzas de seguridad), además de 18 mil arrestados. A su vez, la fiscalía general insinuó la posibilidad de aplicar juicios sumarios y la pena de muerte contra manifestantes.

Según reportes de los que se hace eco el diario madrileño El País (14/1), en barrios populares del sur de Teherán, como Shiraz, los manifestantes se enfrentan a las fuerzas de seguridad con armas blancas, y en algunas zonas rurales, emplean escopetas de caza.

El gobierno iraní denuncia la presencia de agentes extranjeros fogoneando las protestas, pero sin presentar pruebas de ningún tipo. Quien sí levantó su perfil público con el inicio de la revuelta es Reza Pahlavi, hijo del último sha, quien está radicado en Estados Unidos y agita un regreso del viejo régimen derrocado por la revolución de 1979. Es otro de los que busca hacer su propio juego ante el mar revuelto.

Así como, en el caso de Venezuela, Trump apeló al “combate del narcotráfico” y la “reinstauración de la democracia” como pretextos para justificar su invasión de la nación caribeña y el copamiento de sus recursos naturales, en el caso de Irán, la Casa Blanca disfraza con referencias a la protección de los manifestantes su verdadero interés por rediseñar el Medio Oriente de acuerdo a sus intereses. La hipocresía de Trump queda rápidamente al desnudo si se considera que es aliado del ultrarrepresivo régimen saudí y del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sobre quien pesa una orden de captura de la Corte Penal Internacional por el genocidio contra el pueblo palestino.

Rechazamos las amenazas de Estados Unidos y cualquier intervención militar del imperialismo, al mismo tiempo que apoyamos la lucha del pueblo iraní y repudiamos la represión del régimen persa.

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