Internacionales
20/12/2025
Escasez de memorias RAM en medio del auge de la IA
La necesidad de memorias HBM para la ejecución de LLMs causa un desplazamiento industrial.
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Data center de Amazon en Indiana, Estados Unidos. Fuente: NY Times.
Las Random Access Memory (RAM), o Memorias de Acceso Aleatorio, son una pieza clave para cualquier computadora, ya que se encargan de retener información durante la realización de tareas (algo así como nuestra memoria a corto plazo). Pero actualmente nos enfrentamos a una feroz escasez en la producción de las mismas debido a la demanda que genera la IA.
Las memorias que usamos en las computadoras “comunes” son del tipo Dynamic Random Access Memories (DRAM), o Memorias Dinámicas de Acceso Aleatorio, y presentan una limitación técnica que cuando se traslada a la exigencia que impone ejecutar un Large Language Model (LLM), o Modelo Extenso de Lenguaje (las IA que conocemos), se convierte en un cuello de botella.
Ante esto, surgió una nueva estructura para las RAM: High Bandwidth Memory (HBM), o Memoria de Gran Ancho de banda, que le pega una “vuelta de tuerca” a esta limitación de las DRAM, permitiendo una velocidad de transferencia de información muchísimo mayor. Hasta ahora todo bien, pero no es tan simple como parece.
Primero, ensamblar las HBM es una tarea muy compleja y que depende de una línea de producción costosísima (y distinta de la que se usa en las DRAM), inclusive para la gran industria de microchips. Las empresas que pueden ensamblar memorias del estilo son tres (Samsung, SK Hynix y Micron), pero además todas manufacturan los chips que luego ensamblan en el mismo lugar: Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), la empresa de manufactura de semiconductores de Taiwán que es por lejos la mayor productora de chips del mundo. Intel también puede fabricar HBM, pero con una capacidad tan mínima que no vale la pena tener en cuenta.
Por otro lado, tenemos que la industria de la IA está en constante expansión, y que es una prioridad contemporánea de la burguesía la instalación de más data centers con HBM en todo el mundo. Los data centers son enormes lugares donde se alojan servidores que ejecutan lo que conocemos como “nube”. Por supuesto, todos los servicios que usamos cotidianamente (YouTube, Instagram, Google Drive, Spotify, etc.) que operan en la nube tienen una relativamente alta exigencia computacional y consumo energético. Pero dicha exigencia es incomparable con la de la IA: las DRAM funcionan perfectamente para estos servicios. La IA, en cambio, requiere una potencia de cómputo (y por ende, también, de energía eléctrica) para la cual los data centers actuales no están preparados.
Este conjunto de cosas llevaron a una sobredemanda tan extrema en las HBM que las empresas que ocupan estos chips (OpenAI o Nvidia, por ejemplo), compraron a SK Hynix, Micron y Samsung por adelantado toda la producción de 2026, y todo apunta a que va a suceder lo mismo con la producción de 2027.
Mientras tanto, los consumidores normales enfrentamos un fuertísimo aumento de precio en las DRAM. ¿Por qué? Porque no hay una ampliación de la industria, sino un desplazamiento: las empresas comienzan a abandonar la producción de DRAM para dedicarse plenamente a las HBM, que rentan muchísimo más, lo cual, lleva a una escasez de DRAM.
Finalmente, está el impacto de los data centers en nuestra calidad de vida. Actualmente el 1,5% del consumo mundial de electricidad viene de la mano de estos, mientras los trabajadores enfrentamos cortes de electricidad y el discurso burgués culpa al aire acondicionado. Y los gobiernos de todo tipo, desde Claudia Sheinbaum en México hasta Milei en Argentina, quieren instalar más data centers sin importar la crisis energética. Todo esto de la mano con un encarecimiento general de la tecnología, pues como se dijo antes la RAM es una pieza clave de cualquier computadora, y eso va desde un microondas hasta equipamiento médico de vanguardia.
El panorama alrededor de las RAM no pinta bien, y es peor si consideramos que toda esta situación se da en medio de una potencial explosión de la burbuja financiera de la IA. Dado que es posible que en cualquier momento se frene la inversión en IA, lo es también que caiga de golpe la demanda de HBM, lo cual causaría que todo el sector (que está en constante crecimiento junto con la IA) enfrente pérdidas monumentales, y haya todo un stock de estos chips que no tengan destino. En fin, una típica sobreproducción capitalista. El otro factor de inestabilidad sobre la producción de microchips es la guerra comercial que impulsa Estados Unidos contra China, incluido la disputa por el control de materias primas críticas (tierras raras) y de eslabones clave de la cadena de suministros industriales, que hacen tambalear la industria.





